Segundo día de Rock In Rio con mayor afluencia de público que en su primera jornada. Aumento de asistentes debido en gran parte al fenómeno fans que arrastran tanto Tokio Hotel como El Canto del Loco. Otro de los platos fuertes de la jornada del sábado fue el rock alternativo de los suecos Mando Diao quienes se lucieron en el escenario Hot Stage en un concierto que lamentablemente para sus fans, a penas duró una hora. En el escenario Mundo la luz y el color que emana de la música de Carlinhos Brown servía para calentar y mover al personal, como sólo él sabe hacerlo. Mientras tanto, y por fin, primera rueda de prensa organizada en el festival para conocer un poquito más a la banda revelación germana Tokio Hotel, aclamada por muchos y en el punto de mira de los puristas del metal que no los aceptan entre sus filas. Ellos encantados de formar parte de Rock In Rio y de dar su primer concierto en Madrid, tras la cancelación de su esperado concierto en marzo, y así lo demostraron en su actuación. La cita a las 22:30 y allí estábamos en el foso junto a los reporteros gráficos esperando su salida. Increible e indescriptible, rozando incluso el miedo…. la sensación de sentir a tus espaldas los gritos desesperados de sus fans, ver los carteles con mensajes de lo más calentitos para ellos, y ver como volaba sobre nuestras cabezas desde peluches hasta ropa interior…en definitiva, vivimos en primera línea el fenómeno fans en toda su esencia.Y tras unos minutos de espera y en medio de la pirotecnia, las espectaculares luces y el humo, y el fervor ensordecedor de miles de adolescentes, allí estaban: Tokio Hotel.
El potente Break Away sería el tema inicial coreado por todos, aunque casi es más acertado decir por todas…Bill Kaulitz, con su look inclasificable y rozando la estética de un personaje manga, saludo a un público entregado, y continuó el concierto acompañado de buenos visuales con Final Day, 1.000 Oceans y Live Every Second, sin parar de recorrer el escenario de un lado para otro, y con gestos de complicidad con el resto de la banda, dejando clarísimo el buen rollo que hay entre ellos. Con la balada Love is dead, llegó la calma y la emoción, que continuaría con Wir sterben niemals aus. Calma que duró muy poquito porque de nuevo las explosiones, el fuego, y Bill con altavoz en mano incitando a sus fans a gritar más alto, anunciaban que llegaba Scream, volviendo medio loco al personal, que continuó en el mismo estado con Black, On the edge, el coreado Ready set go y Reden. Tom, el hermano gemelo de Bill, a la guitarra con sus inimitables rastas, el bajista Georg y Gustav en la batería, toda la banda al completo estuvo entregada 100% a su público. Bill continuamente hablaba a sus fans y el momento de éxtasis se produjo cuando bajó al foso y se acercó a las primeras filas, lanzando agua para para sofocar un poquito el calor en todos los sentidos….aunque yo creo que lo que hizo fué subir aún más la temperatura de la zona. Continuaron con Geh, Raise your hands, y por fín el esperadísimo y melancólico Monsoon, que terminó por derretir a los asistentes. Aunque para ser justos, tengo que decir que una parada innecesaria casi al final del tema, con la intención de crear intensidad, se hizo demasiado larga, y rompió la magia, aunque la recuperaron al terminar el tema. Fin del concierto y amenaza de lluvia lacrimal por si no volvían a escena. Pero estaba claro que tenían que volver, y lo hicieron a lo grande con despedida de fuegos artificiales, fuegos y todo tipo de pirotecnia al ritmo de By Your Side.
Tokio Hotel cumplió con creces las expectativas de sus fans, y ante tanta crítica despectiva que han recibido, es justo decir que al margen de si te gusta su estilo musical o no, en directo son buenos, quizá la voz de Bill falló en algunos momentos con algún “gallo” que otro y perdiendo la voz en los tonos más altos, pero al margen de estos detalles su calidad musical en directo realmente, pese a quien le pese, fue muy buena. Hay que reconocer el mérito de estos adolescentes que sin haber cumplido los 20 y en medio de la crisis de la industria musical, siguen vendiendo discos, y esto tiene pinta de seguir por mucho tiempo.
La anécdota graciosa de la noche vino del mano del público de las últimas filas que tras acabar el concierto, empezaron a corear inundando la noche con gritos de ” a por ellos…oe..oe…”, y es que no hay que olvidar que Tokio Hotel son alemanes y al día siguiente España jugaba la final contra Alemania. Un buen presagio, y deseo nocturno que se cumplió al día siguiente
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