Rebeca Jiménez se hizo esperar, pero la espera mereció la pena, y pudimos disfrutar de un directo impecable, que destiló un sin fín de sentimientos y creó una atmósfera de emociones, que inundó por completo la sala Caracol de Madrid. Toque mágico de estrellas sobre el escenario y su piano, flores en el pelo, grandes dosis de poesía, su voz… y el hechizo se produjo y mantuvo, durante la hora y media que duró el concierto. Sentimos, como siempre a una Rebeca Jiménez de sensibilidad extrema, muy cercana, cantando, narrando sus historias, muy de “tú a tú”, y provocando una katarsis emocional con los que estábamos allí. Pero también vimos a la Rebeca más
optimista con temas como Te queda mi amor, Dame calma o Nada importa tanto, acompañada de Jacinto Martínez en el acordeón; y también nos dejó ver su lado más sensual y blusero en Nefertiti Blues. Con temas como Calada hasta los huesos, coreada por toda la sala, nos empezamos a derretir, y terminamos de fundirnos, cuando ella misma anunció que llegaba el momento de la melancolía pura. La banda repleta de músicos de nivel que tan bien, la arropa en directo, abandonó el escenario, y nos quedamos a solas con ella. Compartiendo esta intimidad nos regaló un tema nuevo, Decolorando el alma, pero no quedaron las sorpresas ahí… Acto seguido, anunció la presencia de su hermana
Lucía Jiménez en el escenario. Y así, en familia, pudimos disfrutar de la desgarradora unión de sus voces, con delicias como Pequeño Vals y Me emborraché de tí. Vuelta la banda a escena, llega el momento de los agradecimientos, entre ellos a la Sala Caracol por mantener vivo y fomentar el espíritu de la música en directo. Agradecimientos compartidos y dedicados por igual, al programa de televisión, No Disparéis al Pianista, que grabó todo el concierto, y que próximamente lo emitirá en La 2.
Y como el título de su album, Todo llegará, así pasó, llegó el final con No sé si lo hice bien. Y no
cabe duda, lo hizo muy bien, y el primer bis volvió a confirmar esta afirmación con Avión en Picado y Tú o Nadie. Parecía que era el final, pero aún guardaba varios ases en su teclado como Me la estoy jugando, y de nuevo, Lucía Jiménez para compartir con ella, uno de los temas más esperados, Despertarme Contigo, y con el público desgañitado, “sin ninguna pretensión, pero con todas, sin ninguna condición, salvo que ahora, me digas que esta noche, es sólo para mí…Quédate conmigo..” y claro que todo el público se quería quedar, pero ahora sí, este tema suponía el final, con la sencillez más apoteósica… como sólo ella sabe transmitir.
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