Beach House: Devotion (Dream Pop)

Crisis | Discos | Sábado, Agosto 9th, 2008

Una tarde de domingo y una hamaca. Verano y té con hielo, o invierno y té caliente con pastas. La combinación perfecta para escuchar Devotion en la “casa de la playa”.

Para pasar la resaca sin complicaciones ni remordimientos, aunque con un poco de nostalgia, sin mayor objetivo que exaltar lo cotidiano con una mirada retro. Así es el segundo disco (Bella Union / Sinnamon Records, 2008) de este dúo de Baltimore formado por Victoria Legrand y Alex Scally.

La primera pone su voz, el segundo pone el resto (órganos, teclados, sintes… y reverberaciones varias). A la primera, hija del compositor francés de bandas sonoras Michel Legrand, la comparan vocalmente con Nico. Símil acertado, por lo ahumado y nuboso de ambas voces. Siendo así, Alex Scally bien podría ser John Cale; y ya tenemos al mítico dúo traído de nuevo a nuestros días, no?

El enfoque musical de Beach House es totalmente low fidelity, pero impresionista. De andar por casa susurrando e improvisando por el pasillo, pero sin olvidar detalle. De hecho, el hogar y los detalles cotidianos parecen inspirar las composiciones y los valores estéticos y funcionales de esta pareja, que también se materializan en el diseño vintage de su álbum: bisutería, guirnaldas, luces, figuritas, flores, avalorios, plumas, colores y brillantes.  Como subir al desván a revolverlo todo.

Dadaístas, autistas y un poco kitsch. Los suyos son unos estatutos nostálgicos. Victoria y Alex son como unos infantes adultos con un gran mundo interior, que intentan exponer en los 11 cortes que incluye Devotion (podéis escuchar alguno en su myspace):

Tracklist:

  1. Beach House-Wedding Bell
  2. Beach House-You Came To me
  3. Beach House-Gila
  4. Beach House-Turtle Island
  5. Beach House-Holy Dances
  6. Beach House-All The Years
  7. Beach House-Heart Of Chambers
  8. Beach House-Some Things Last A Long Time
  9. Beach House-Astronaut
  10. Beach House-D.A.R.L.I.N.G.
  11. Beach House-Home Again
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You Came To Me

Si buscais un ritmo poderoso y contagioso, olvidaros, aquí no lo encontraréis. Tan sólo una delicada linealidad sonora que va de principio a fin, a modo de hilo conductual cíclico, para contar una historia sensible, pero sencilla y tranquila, que os atrapará hacia el interior del sueño si os dejáis mecer en su bucle melódico.

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Gila

Por ahí lo llaman dream pop, e incluso narco pop, por su carácter hipnótico. La sensación realmente es esa. Y los órganos ayudan en buena parte a crear esa atmósfera evasiva e intimista, entre folklórica y psicodélica. Como cuando cojo a mi gato y él relaja todos sus músculos y se deja llevar, en un laisez-faire con el que demuestra una total confianza y tranquilidad. Así te sientes al tumbarte y dejarte llevar en su “casa de la playa”.

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Heart Of Chambers

Sin duda se trata de un sonido con mucha “devoción”, a veces demasiado eclesiástico, pero fácil de escuchar en back ground. Este disco me ha recordado a Yo la tengo, Flaming Lips, My Bloody Valentine, The Clientele, Arcade Fire, Caribou, Guillemots…, y otros tantos que también han jugado con el aire retro y psicodélico del pop y del folk. La suya es una propuesta más a considerar para este tipo de viajes ensoñadores en low fidelity. No more, no less.

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Sigur Ros – () (dreampop / postrock)

Jark Prongo | Discos | Lunes, Junio 30th, 2008

Era necesario. Imprescindible, si me apuráis. Para cualquier persona con un mínimo de buen gusto y/o sensibilidad el verano está repleto de oprobios que atentan contra la estabilidad de su mente: el omnipresente calor, los malos olores, los mosquitos, los pantalones piratas, las camisetas masculinas sin mangas, el binomio casi indisoluble formado por estos dos últimos elementos mentandos en la enumeración. Convengamos, pues, que el verano es algo bastante negativo de por sí, máxime cuando uno además ha de trabajar en periodo estival. El acabose llega al coincidir en el tiempo diversos actos que lo hacen más insoportable si cabe: la masiva salida a la calle de todos los, eh, ¿cómo denominarlos sin ofender pero sin quedarme corto?, llamémosles descerebrados, bueno, para eso, para celebrar el triunfo en un evento deportivo de los que les dicen las altas instancias que les representan (aunque sea a base de dar patadas a un balón, vestir una camiseta inclasificable de fea y similares, que ya me diréis en que se puede sentir identificado con esto un contable de Socuéllanos, por poner un ejemplo al azar), la no menos vergonzante cabalgata del ahora muy lucrativo y explotado lobby gayer y lo que promete marcar un antes y después en la historia de la televisión (o en la de la humanidad, ya directamente), el inminente estreno de la tv movie de Miguel Angel Blanco aka controlando a las masas a través de un telefilm de fea factura. Un poco como Nietzsche, pero de manera involuntaria. Lo de Miguel Angel, no lo del pueblo español, que ya no tiene remedio. Orgullosamente descerebrados, pero campeones de nosequé mierdas. Y de rebajas. Ahí, petándolo.

Tanta fealdad ha de tener su opuesto, como pasaba con los hermanos Calatrava. Es en instantes así cuando uno escucha el Untitled de Sigur Ros, cuando ya no es que precise compensar toda la mierda que le rodea. Va más allá. Detiene el tiempo. Escuchar este disco es disponer de casi 72 minutos en los que la música crea una cámara de vacío que no sólo te aísla de lo vulgar del mundo circundante, sino que además lo elimina de tu memoria durante ese lapso de tiempo. Si existío la alquimia alguna vez esto disco tomó buena cuenta de ella, pues troca la mierda en algo bello. Porque la mierda, como la energía, ni se crea ni se destruye: se transforma. Otra cosa es que estemos dispuestos a asumir esa conversión.

El disco en sí no es un disco al uso, ya que se trata de una pieza conceptual donde no existen título ni letras reales. Cada una de las 8 piezas contenidas en este doble vinilo tienen suficiente entidad propia como para ser disfrutadas una y otra vez de manera independiente entre sí, aleatoria o como se prefiera degustar, pero creo que aquí el todo ofrece un discurso importante. Ahora bien, en una música tan específica, emotiva y especial como es la de estos islandeses, el significado de dicho discurso queda a la interpretación del oyente y sus sentidos; especialmente en esta ocasión, en la que el disco ha sido hecho bajo ciertos preceptos relativamente experimentales en lo lírico, como decía anteriormente.

Servidor, humildemente, desde la ya lejana primera escucha lleva cavilando si es un todo netamente depresivo o hay un resquicio a la esperanza. Porque Untitled #1 empieza de una manera harto triste el disco, y la melancolía perezosa de Untitled #2 tampoco ayuda a considerar la obra como algo alegre. Untitled #3 es una de las piezas más calmas y bellas a la vez de la música contemporánea, que ayuda hasta a hacer visible una mierda del calibre de Misterious Skin (Gregg Arakki) y que luce con una intensidad desarmadora en el magnífico documental Heima (2007). Hasta Charles Bronson lloraría, si no estuviera limpiando de escoria algún limbo ultraterrenal. De verdad, lo de Untitled #3 es para enmarcar. O dar a conocer, mejor.

Untitled # 4 parece algo más animosa y animada, pero tiene un parón con cajita de música que, por algún motivo subconsciente, me evoca cosas que no animan al jolgorio. Untitled #5, Untitled #6 y Untitled #7 vienen a formar lo que para mí es la trilogía perezosa del disco: tristes, como las anteriores canciones, pero con una cadencia lenta y pesada que, junto a su mayor duración, les hacen parecer lamentos eternos. Como un bache del que no se puede salir jamás. O sí, porque aparece Untitled #8, lo que para mí (porque, repito, toda interpretación de disco es subjetiva, pero mucho más en este caso) es un remonte, un salir del fango, un levántate, anda y tócate los machos, un resurgir del Ave Fénix para un columnista del 20 Minutos de escasas luces y, sobre todo, una obra maestra. Un espectáculo que toda persona debería poder ver en directo alguna vez en su vida. Ojalá los hermanos Morán lean estas líneas entre ídems (e ídems) y me inviten con alguna acreditación a ver a Sigur Ros…

En definitiva, un disco a celebrar, por irónico que pueda parecer usar en una misma sentencia celebración y Sigur Ros. Música para esos días en los que te apetece cebarte en ese estado de ánimo que es la tristeza. Porque la gente que afirma ser feliz siempre da asco, y lo sabéis, no hace falta que un famoso graffiti os recuerde que vuestra vida, la que no vivís vosotros, es una mierda. Por designios de superiores desconocidos o por desgana propia. Ah, y el mejor diseño para toda una artista como es Maltieri. Lo malo de discos así es que devaluan el resto de su discografía, incluyendo su muy estimable último disco….

Información y tracklist:

Vinilo (2 lp´s). Fat Cat Records (FATLP 22). 2002.

Untitled #1 (a.k.a. “Vaka”) – 6:37
Untitled #2 (a.k.a. “Fyrsta”) – 7:34
Untitled #3 (a.k.a. “Samskeyti”) – 6:33
Untitled #4 (a.k.a. “Njósnavélin”) – 7:33
Untitled #5 (a.k.a. “Álafoss”) – 9:56
Untitled #6 (a.k.a. “E-Bow”) – 8:49
Untitled #7 (a.k.a. “Dauðalagið”) – 12:59
Untitled #8 (a.k.a. “Popplagið”) – 11:45

Video:

Sigur ros – Untitled #3

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Sitio web: http://www.sigur-ros.co.uk/

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Moscow Olympics – still (pop / dreampop)

Jark Prongo | Discos | Domingo, Marzo 9th, 2008

Moscow olympicsSi en algún lance de vuestra vida os preguntan por el nombre de algún grupo de música filipino, dependiendo vuestra visita al camposanto de la respuesta dada, casi seguro que un amplio porcentaje de las tres personas que leéis estas líneas harían una mudanza inmediata de su emplazamiento actual a un ataud, nicho o lo que se terciara en función de sus posibilidades y preferencias. Las posibilidades de que esto suceda son practicamente inexistentes; aún así, por si acaso os veis implicados en tan extraño acontecer, respondiendo con cierto desaire Moscow Olympics salvaríais la vida y daríais a conocer a un grupo francamente interesante. No es este el único grupo filipino destacable, claro que no, hay unos cuantos más notables y con más discos a sus espaldas (Moscow Olympics sólo cuentan con este single de dos canciones, aparte de varias demos que circulan por Internet), aunque de ellos ya se hablará en otra ocasión. Hoy toca reseñar este siete pulgadas así como a los españoles nos toca dejarnos manipular para consentir papeleta mediante nuestra conformidad con la transición de broma y la actual parodia de democracia. Sonriendo, dando vivas al progreso en el que parecemos vivir desde hace décadas, condenando con palabras muy feas pero democráticas a los violentos y haciendo, en general, el gilipollas, hablando mal y pronto.

Moscow Olympics son filipinos, como decía al principio, y son 5 personas: AJ, Dino, Jojo, Melanie y Richard. Muy poco tienen que ver con la poca música tradicional filipina que he escuchado; de hecho, cualquiera que escuche su disco podría aseverar sin problemas que están empadronados en Manchester u Oslo, ya que reproducen el sonido de luminarias mancunianos como Joy Division/New Order y suecos como The Radio Dept de un modo muy interesante, llevándolo a terrenos más propios del dreampop que de la electrónica o el shoegaze, como podría parecer a priori al saber de sus influencias (Northern Picture Lybrary, Galaxie 500, My Bloody Valentine). Aunque no lo reconozcan en su myspace, aquí se palpa el fantasma de The Cocteau Twins. A ver cuando les dedican ese monumento que se merecen, joder.

La cara a está ocupada por Still, canción pop perfecta que, sin sonar excesivamente parecida al Leave Me Alone de New Order, me recuerda muchísimo a ella. Puede ser quizá debido a las guitarras, la batería, los susurros (que tampoco tienen demasiado que ver con la voz de Bernard Sumner), o al tono meláncolico general que desprende el tema. Una especie de tristeza agradable, de la que invita a ladear la cabeza y acompañar a la música, muy a nuestro pesar por estar tristes y semi danzando a la vez, combinación que nos puede hacer sentir francamente estúpidos.

La cara b no deja de lado Manchester ni Factory Records. Si en la cara a eran New Order los mentados, en Talk Like This se añade a la mención a su anterior encarnación como grupo, los inigualables Joy Division. El inicio está sacado de la por todos conocida Love Will Tear Us Apart, dejando ya a continuación que las guitarras discurran fragilmente hasta que cobra protagonismo un bajo que podría estar siendo tocado perfectamente por Peter Hook. De nuevo, eso sí, con cierto sentimiento de melancolía como resultado, pero no tan incisivo como el de Still. Gran canción también.

En resumidas cuentas, un single de muy alta calidad, con dos canciones que conseguirán tener a mucha gente a expensas de qué editan Moscow Olympics. Filipinos de título ruso que publican en la casa sueca Fraction Discs, esto viene a ser ejemplo del único efecto positivo de la globalización que sufrimos. Mención especial para el exquisito artwork de Jorgen Svensson, todo un dechado de buen gusto que acompaña a la perfección a la música que envuelve. Discazo.

Tracklist e información:

Vinilo. 7¨ (Fraction 005). Fraction Discs. 2007.

a Moscow Olympics – still

b Moscow Olympics – talk like this

Myspace: http://www.myspace.com/moskva80

Moscow Olympics – Still

http://www.fractiondiscs.se/content/still.m3u

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Sigur Rós – ágaetis byrjun (dream-pop)

Jark Prongo | Discos, Videos Musicales | Jueves, Diciembre 27th, 2007

Sigur RosOtra vez más, suena el despertador a las 7 de la mañana. Germán acierta a apagar su ruidoso reloj de sobremesa con no pocas dificultades. ¨Este puto cacharro parece no tener en cuenta que llevo meses sin dormir en condiciones… claro, como él se queda en casa todo el día le da igual¨. Va al baño con la visión que le proporciona su único ojo abierto; el otro está bajo el influjo de las legañas. Al no tener perspectiva espacial se da un hostión con la puerta del baño, la cual esperaba estuviera más lejos. ¨Bueno, al menos me he despertado ya del todo¨.

Se afeita mientras reza en silencio por la aparición de agua caliente en la ducha, cosa que finalmente no pasa. Al estar a dos cosas a la vez se corta varias veces la cara.¨Bah, lo peor que puede pasar es que me llamen emo¨. Duchado, vestido y afeitado ya, coge la cafetera y cae en la cuenta de que ayer se olvidó de comprar café y leche a la salida del trabajo. Corre al chino de la esquina, vuelve a casa a por el dinero que se había olvidado, vuelve a ir al chino, compra, vuelta otra vez a casa, desayuna y se va. Olvidándose las llaves.

 Su lugar de trabajo no está tan lejos, cómo le intenta hacer ver su jefe; además, una hora y media en transporte público siempre puede ser muy bien aprovechada. Germán odia su trabajo, pero sólo de camino a él o de vuelta del mismo, pues durante su jornada de nueve horas apenas dispone de tiempo para tener la mente ocupada. La gente a la que atiende tampoco ayuda a hacer la jornada más agradable, sino todo lo contrario. Lo de los compañeros ya es para ser estudiado y debatido por separado. Germán siempre se acuerda mucho y muy sonoramente de ellos y sus familias.

Al salir de la alienación pesimamente retribuida que le ocupa y consume la vida, siempre y cuando no haya imprevistos y pueda cerrar a la hora que figura en su contrato, Germán suele saturar su cabeza de pensamientos, recuerdos y lamentaciones por todas las malas elecciones de su vida. Quizá no debió decir aquello, echa de menos a una persona muchísimo y desde luego que jamás tuvo que hacer eso. Todo esto, sumado a lo deprimente del transporte público a ciertas horas, le ocasiona día si día también un dolor de cabeza monumental.

 Llega a casa, algo extraño e impersonal al ser una casa alquilada ya amueblada previamente, para darse cuenta de que se ha dejado las llaves. ¨Mierda, y ahora a pedírselas al vecino¨. Su vecino, que dispone de las llaves de la casa en la que está viviendo Germán para eventualidades como esta, le somete a un interrogatorio antes de abrir la puerta a cara de perro, soltando bufidos y jurando cosas muy feas en arameo. No dice ni adiós y da un portazo que tiemblan los ya de por sí maltrechos cimientos de la vivienda.

Germán entra en casa, completamente hundido y roto. Toma una aspirina, va a por su discman y se dispone a elegir un compact disc de música. Con los ojos cerrados su mano toca el Closer de Joy Division para pasar después al Rollercoaster de Red House Painters, agarrando finalmente el Agaetis Byrjun de Sigur Ros. Sin mirar más que lo necesario para que no se caiga al suelo lo introduce en el reproductor, se tumba y deja que el modo aleatorio le lleve a escuchar las primeras notas de Starálfur. Y Germán sonrie por primera vez en el día y en lo que va de semana.

 Tracklist e información:

CD (FATCD11). FatCat Records. 2000.
01 Sigur ros Intro (1:36)
02 Sigur Ros Svefn-g-englar (10:04)
03 Sigur Ros Starálfur (6:47)
04 Sigur Ros Flugufrelsarinn (7:47)
05 Sigur Ros Ný Batterí (8:11)
06 Sigur ros Hjartað Hamast (Bamm Bamm Bamm) (7:11)
07 Sigur Ros Viðrar Vel Til Loftárasa (10:18)
08 Sigur Ros Olsen Olsen (8:03)
09 Sigur Ros Ágætis Byrjun (7:56)
10 Sigur Ros Avalon (4:00)

 Videos:

Sigur Ros – Staralfur (fan video)

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Sigur Ros – Olsen Olsen (Heima DVD)

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Web: http://www.sigur-ros.co.uk/

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