Tras una jornada diurna realmente agotadora y plagada de gratas sorpresas, nos tocaba visitar el primer Sonar de noche de la edición del 2010, la noche del viernes, que se presentaba bastante, con un enorme batallón de actuaciones de primer orden, y es que el enorme número de cabezas de cartel congregados era tal que este año las emociones fuertes comenzaban bien temprano y con un horario sumamente ajustado.
Nada más llegar al recinto de la Fira Gran Vía, pudimos comprobar que algo gordo se preparaba esa noche, y es que la confluencia de público a esas tempranas horas era enorme, como nunca antes se había visto en un Sonar. Sin dudas, esta edición se podría decir que se ha batido el record de asistencia en la historia del evento, con toda la problemática que ello conlleva.
Comenzamos en un repleto Sonar Club donde los franceses Air repasaban algunos de sus mayores éxitos, como Alpha Beta Gaga, Kelly Watch The Stars o Sexy Boy, intercalados por un vocoderizado muchas gracias, pero había que ir a coger buen sitio para la actuación de los Hot Chip, en el Sonar Pub.
Este espacio hervía de fans extasiados, que coreaban todos y cada uno de los temas que entonaba esta panda de simpáticos freaks, que venían con su aclamado One Life Stand, título de su último álbum y del primer single extraído del mismo que era justo el tema que escuchábamos cuando accedíamos al recinto.
Tras este, sonaron mas temas incluidos en este trabajo como Hand Me Down Your Love, Take It In, We Have Love o I Feel Better, este último con acompañamientos de batucadas, pero sin olvidarse de los hits de sus anteriores discos, como Hold On, Over And Over o Ready For The Floor, en clave mas technera y que supuso el cierre del concierto.
El pésimo sonido que este escenario tiene para los lives de estas características, deslucía una actuación divertida, y que podía haber dado mucho más de sí, ya que sonaba algo forzada y no muy comprometida. Pero no se puede negar que los muchachos mostraron entusiasmo y agradecieron a la legión de fans que les vitoreaban, su gran devoción.
Tras esto un sorprendente repaso a los sets del Sonar Lab, y digo sorprendentes porque tanto Mary Anne Hobbs, la abanderada del dubstep en la BBC, como ese genio que es Joy Orbison, llevaron a cabo sendos sets alejados del típico dubstep, ese que es mas cercano al grime o al 2 step, para centrarse en unos ritmos mas hardcore y contundentes, entrando de lleno en el techno de trazo grueso y conciso.
Pero después de Mary y antes de Joy, teníamos una cita con otro de los platos fuertes de la noche, la actuación de LCD Soundsystem, en la que se supone que es la despedida de la formación de los escenarios españoles, y es que James Murphy ya ha confirmado la noticia de la futura desaparición de la banda, algo que nos entristece enormemente.
Tras el set que ejercía uno de los miembros del combo Aeroplane, lleno de tech house festivo y pistero, subió al escenario la banda que comanda el capo de DFA con un James Murphy vestido de totalmente de blanco y portando un aire macarra que nos recordaba a los viejos rockeros, y es que eso es lo que nos iba a ofrecer el neoyorquino, rock en estado puro, sin florituras y listo para hacernos temblar.
Comenzando con Us Vs Them, tema de su anterior trabajo, por fin dio el primer repaso a su reciente This Is Happening, comenzando esta incursión con el primer single del álbum, el potente Drunk Girls que tanto nos recuerda al sonido de la Velvet; para seguir alternando con temas viejos y nuevos, como el Daft Punk Is Playing In My House, pero con la letra del estribillo mutada para hacer algo de auto bombo; el funkoide Pow Pow, el garynumaniano I Can Change, o hits de la talla de Yeah o Tribulations.
Sin dudas un enorme recital el que nos dio este productor y su banda, pero ensombrecido en su final; y es que el ajustado horario al que estaba sometido, llevo a Murphy a cerrar de forma repentina tras una hora de concierto, justo cuando empezaban a sonar los primeros acordes del Losing My Edge, algo que no dejó muy buen sabor de boca al publico allí presente.
Pero el final de la actuación de LCD coincidía con otro de los momentos más esperados de esta edición del Sonar, como era el regreso de Richie Hawtin como Plastikman, que tenía anunciado un live donde iba a repasar su trayectoria bajo el famoso alter ego, adornándolo con enormes visuales.
El canadiense tardó en comenzar su actuación, con el consiguiente alargamiento del aburrido y minimalero set de Magda, con lo que la espera se hizo mucho más pesada.
Por fin, con unos sonidos galácticos, que parecían venir de su introspectivo track Lost, y unos efectos visuales que recordaban al film Metropolis, dio comienzo uno de los grandes momentos de la noche.
Hawtin, rodeado de aparatos muchos de ellos fabricados expresamente para esta actuación, empezó a extraer puro sonido Plastikman de las maquinas; ofreciéndonos muestras de todos sus trabajos para M_nus, Plus8 o Novamute; desde Sheet One hasta el Closer, pasando por Musik, Arkifats o Consumed, es decir, que no se dejo ni un solo disco sin repasar.
Del acid de Psyk pasaba a la contundencia rítmica de Ping Pong; y de la efervescencia electrónica de Elektrostatik al minimalismo excesivo de Hypokondriak. Incluso hubo un momento de paroxismo cuando se dejo sonar el Helycopter y la audiencia lo confundió con el esperado Spastik, aunque cabe destacar una inesperada muestra de ese otro gran alias que es Fuse, del que nos regaló el techno hit Substance Abuse, que en directo suena totalmente bestial.
Respecto a los visuales tan solo cabe decir que eran perfectos, multitud de cabriolas caleidoscópicas, que daban paso al famoso muñeco, símbolo de Plastikman, simbolo que ya se ha convertido en objeto de adoración por multitud de technofans, casi tanto como los robots de Kraftwerk o las siglas de Underground Resistance.
Tras un final experimental, tirando de techno introspectivo, parecía que le live había llegado a su fin, pero el maestro canadiense se guardaba un as en la manga; un as en forma de bis, que todos estábamos esperando ansiosos. En efecto se trataba del Spastik, que hizo que el Sonar Pub se viniera abajo.
Por fin, el artista dio finalizado el live con un último y llamativo visual, en el que Pacman devoraba el logo de M_nus…¿señal de que algo va a cambiar en el universo hawtiano? No lo sabemos, pero haga lo que haga este maestro seguro que no dejará indiferente a nadie.
Enorme live el del minimal King y que daba paso al set del alemán Dixon; el de Innervisions nos regaló una de sus magnificas sesiones, repletas de tech house elegante pero festivo; marca de la casa y llevada a cabo con esa pericia que todos conocemos de este gran dj y productor.
Pero en mi despiste, y abducido por la emoción del live plastikmanero y los deliciosos sonidos de Dixon, obvié una de las actuaciones más esperadas por mí, la de los pioneros Sugarhill Gang, por lo que tocaba resarcirse con la que se estaba liando en el Sonar Club.
Y es que en este escenario, estaban montando la fiesta los hermanos Dewaele, con su anunciado live como 2 Many DJs, que en realidad no era sino unq sucesión de bootlegs y mash ups, de los que ellos son los auténticos reyes.
La mejor frase para definir la actuación de los belgas es la de Veni, Vidi, Vinci y es que estos dos expertos hicieron que el publico se lo pasara de lo lindo y se desgañitara con cada uno de los loops, samplers, juegos sonoros y bromas musicales que llevaban a cabo los hermanos en una compleja mesa de mezclas, encabezada por la última versión de los cd pioneer.
Sería imposible comentar en unas pocas líneas la inmensa retahíla de hits, o porciones de los mismos, que sonaron durante este live-set; desde Queen hasta Kraftwerk, pasando por Roxy Music, Tiga, LCD Soundsystem, Diplo, Walter Murphy, Daft Punk, Justice, Soulwax (por supuesto) o incluso el mismísimo Chimo Bayo con su Así Me Gusta a Mi.
A destacar varios momentos, como la alusión a la crisis económica jugando con temas que llevan al vil metal en su letra, como el Dirty Cash de Stevie V, el Money, Money de ABBA o el Money de Pink Floyd; el momento que sonaron el Blue Monday de New Order con el Iron Shirt de Max Romeo & The Upsetters y que se acabo fusionando con el Outta Space de The Prodigy; el ciclón que se formó cuando se escucharon tracks como el La Rock de Vitalic, el Kernkraft 400 de Zombie Nation o, sobre todo, el Kids de MGMT o el apoteósico final con el Love Will Tear Us Apart de Joy Division, mientras miles de brillantes confetis eran disparados sobre el publico.
Pero si hay algo que destacar de este live-set, que al fin y al cabo es a lo que nos tienen acostumbrados esta pareja, es los increíbles y divertidos visuales que complementaban la actuación, y que consistían en las caratulas de los discos que iban sonando, pero dotadas de vida propia; con lo que el efecto era sumamente llamativo y divertido.
Tras esta fiesta en toda regla, le tocaba el turno al detroitniano Claude VonStroke, que traía el set de cierre de esta pista. La verdad es que yo esperaba bastante de la sesión de este hitmaker, pero me pareció un set aburrido, tirando de tech house de corte minimalista y tribalero, al estilo circoloco.
Mientras tanto, en el Sonar Pub, dos de los adalides del sello Ed Banger, como son DJ Mehdi y Riton, ejercían un set conjunto amparados en su proyecto Carte Blanche; y tirando de tech house contundente y festivo.
Pero quizá, la principal alternativa estaba en el Sonar Lab, con el live de Cora Novoa, que nos deleitaba con su techno melódico, consiguiendo la simbiosis perfecta entre el baile y la espiritualidad; todo ello bajo la atenta mirada de su maestro Henry Saiz.
La verdad es que, a pesar de haberme perdido actuaciones tan interesantes como la de John Talabot, Fliying Lotus o, sobre todo, Sugarhill Gang, está primera noche del Sonar 2010 fue bastante completa. Sin embargo tocaba retirada y es que el cansancio empezaba a acumularse y quedaba mucho Sonar por delante.
También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixside.
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