Shearwater-Rook (Matador Records)
«Por mi se va a la ciudad doliente,
por mi se ingresa en el dolor eterno,
por mi se va con la perdida gente.»
Estas palabras son las que pueden leer Dante y Virgilio a su llegada al infierno en el transcurso de La Divina Comedia. El descenso al averno de un alma pura, con la amplia gama de antónimos que esta acción genera, podría ser el argumento estético elegido por Shearwater para el desarrollo de Rook (Matador, 2008); así su creatividad evocadora es capaz de transportarnos hasta extensas llanuras cenicientas; eso sí, siempre permitiéndole al peregrino de estos infernales páramos vislumbrar en la lejanía la llama esperanzadora de un faro.
Lo que comenzó hace unos diez años como el proyecto paralelo de Jonathan Meiburg ha llegado ya al quinto episodio de su trayectoria, que fue creciendo en eco y calidad con cada paso que daba. Tanto es así que el propio Meiburg decidió dejar la banda de la que había sido cofundador, Okkervil River, para vaciarse de lleno en esta experiencia.
Tras el exitoso Palo Santo Shearwater presenta otro disco rotundo, 38 minutos donde exprimen en cada nota el sonido del piano y la guitarra con un perfeccionismo milimétrico, topografía básica de un paisaje completado por el arpa y los vientos e iluminado por la voz de un Meiburg difuminado en mil falsetes.
El umbral a este mundo de sombras es la desoladora On the Death of the Waters, que comienza con un tenso diálogo de piano y voz para explotar de pronto en una espectacular tormenta instrumental; al final, nuevamente el piano. Un inicio conmovedor e ilusionante.
Rooks (para mi gusto la mejor pieza de este trabajo, honra que tan sólo le podría disputar Snow Leopard) es un alambique que destila gota a gota sensibilidad. Piano, vientos, batería,… todo roza la perfección; y que decir de la voz, convertida en un lamento agudo tras el reposo instrumental que parte en dos el tema.
El desarrollo de esos paisajes instrumentales ondulantes y volátiles tiene dos de sus mayores exponentes en Leviathan Bound y Home Life, las dos generadoras de ambientes de un elegante malestar.
Lost Boys es el desfile silencioso en dos tiempos de las diferentes sensibilidades presentes en el trabajo.
En la sorprendente Century Eyes las guitarras se hacen protagonistas, irrumpiendo con una fuerza desconocida hasta este instante.
Con I Was a Cloud se recupera la calma, permitiendo relajarse con este pequeño divertimento de cuerdas y voz.
Tras recorrer el largo corredor que es South Col, lleno de tensas distorsiones eléctricas, llegamos a otro de los decorados capitales en nuestro descenso: Snow Leopard, intensa como una pesadilla oscura de piano y cuerdas.
La música de The Hunter´s Star nos conduce a la salida de este universo creado a la medida de Jonathan Meiburg, cuatro minutos que resumen todas las virtudes del trabajo: piano como base, delicada voz y orquestación soberbia.
Con Rook Shearwater será de nuevo agasajada con la enhorabuena de la crítica, y posiblemente figurará en las listas de “discos del año”. Lo merecen de sobra. Consiguieron integrar diez buenas partes para hacer un excelente todo, en un viaje arriesgado a través de un árido inframundo que nunca, ni de lejos, transmite monotonía.
TRACKLIST:
1. On the Death of the Waters
2.Rooks
3. Leviathan Bound
4. Home Life
5. Lost Boys
6. Century Eyes
7. I Was a Cloud
8. South Col
9. The Snow Leopard
10. The Hunter’s Star
Etiquetas: Matador Records, Okkervil River, Shearwater



Simplemente decirte que se siente uno muy identificado cuando encuentra una de tan pocas reseñas de este grandísimo disco que, si bien es cierto que en crítica se está saliendo, no tanto en cuanto a público por lo que intento hacerle justicio recomendandolo por tiodos lados y pinchándolo como cierre desde hace dos meses…
Es de lo mejor que he oído en los últimos 10 años… Hace tiempo que no repetía un disco una y otra vez entre tanta mediocridad hype de moda.
Y si vives en madrid pásate por Idioteque que allí lo escucharás.
Nos vemos bajo la música…
Comentario by Pepo — Octubre 10, 2008 @ 3:57 pm