Muse - Black Holes and Revelations

A tres años del último disco oficial y en el marco de un panorama mundial poco atractivo, los ingleses de Muse llegan con el que seria su 4º álbum de estudio titulado “Black Holes and Revelations”, título que sin duda habla de lo que Muse es, y también, de lo presentará en este disco, más experimentos, sonidos láser casi espaciales y sintetizadores elaborados en la NASA.
Si bien es uno de los discos más exitosos de la banda, comercialmente hablando, sin duda que sus fans, han de sentirse algo decepcionados con la entrega. Y es que la experimentación tiene su precio. Aquellos elementos electrónicos y marcianos que siempre estuvieron presentes, hacen que hoy dudemos de lo que pueda lograr Muse sobre un escenario, tomando en cuenta que son un trío (oficialmente). Por suerte, esto es sólo una suposición ya que siguen sorprendiendo, impactando y derrochando fuerza con cada uno de los acordes y matices vocales que propone Matthew Bellamy.
Pero volviendo al disco, está demasiado saturado de arreglos y post producción, se perdió la crudeza de las guitarras y baterías puras, sin bases “machinescas”.
Ni hablar de los bajos, sin duda un iluminado como Christopher Wolstenholme se debe sentir desplazado, poco presente en esta nueva producción. Cumple sólo con una función de relleno, pasa sin pena ni gloria, sin mayor aporte musical.
Canción por canción el disco tiene sus momentos. No es que los hayamos perdido por completo. Aún hay algo de acción en los rincones de estos ‘Hoyos Negros’.
Abriendo el disco la ecléctica ‘Take a Bow’, en el comienzo, unos sintetizadores del espacio exterior nos hacen pensar que tal vez nos equivocamos de disco y pusimos algo de ‘Moby’, quien sabe. De pronto podemos sentir como comenzamos a entrar en el hiper-espacio, el aire se empieza a volver denso y lastimoso y de pronto…. De vuelta a la electrónica, a este punto lo deseable es que el track siga de esa forma y nos sorprenda con un estilo evidentemente nuevo, pero comienzan las primeras guitarras y baterías sólidas y se perdió el concepto. ¿De que estamos hablando? Se suponía que debería habernos hecho suspirar y decir ‘por fin esto se compuso’, pero no, termina agotando al más fiel seguidor. De pronto aparece ‘Starlight’, suave y concisa, un bajo notable, de los más presentes en el disco. Ya nos empieza a quedar más claro por donde va el disco, sin duda experimental por donde se le mire. El track sigue de lo más pop que he oído de Muse, hasta el momento, recordando en momentos a ‘Time is running out’ pero sin siquiera tratar de compararse a tal himno. Las guitarras rompen y por fin viene la tranquilidad de saber que el disco no fue nuestra peor adquisición.
‘Supermassive Black Hole’ y contrario a lo que muchos fans opinan, me regala un momento de buen pop, de lo más honesto que hay en el disco, porque es la única canción en donde la banda realmente se atreve a experimentar libremente, sin la presión de tener que incluir guitarras deslumbrantes y arreglos de antología. Una voz al borde del falsete que juega a sonar algo Prince en momentos. Excelente canción para comenzar a explorar el mundo Muse. La lírica del track siguiente va de acuerdo al concepto que enmarca al disco, encontrar la salvación en un mundo al borde de la extinción, con sonidos que invitan a escapar a otros mundos para recomenzar la vida. Así suena ‘Map of the Problematique’, una guitarra con efectos persistente y una machacante batería. A continuación le siguen los únicos temas casi libres de efectos e intervenciones notorias como las que habíamos visto. Casi acústicos suenan ‘Poem to a Soldier’ e ‘Invincible’. Otra vez el tema de la guerra de hace presente en el disco. La segunda nos emociona desde las letras, un himno a la unidad. Una declaración de principios hasta el potente final.
‘Assasain’ suena rabiosa, disonante, una bofetada a aquellos lideres que ponen sus intereses personales por sobre cualquier cosa ‘Destroy the monocracy…‘, cantan los coros, bastante obvio no?
Pero la verdad este track parece casi robado de algún álbum de ‘System of a Down’ manteniendo las proporciones obviamente.
‘Exo-Polotics’ sigue con la critica a la mala administración mundial, hablando de conspiraciones que atentan contra la libertad de expresión y de un mundo que se duerme ante la hipnosis masiva de la que somos victimas.
City of Delusión aporta sonidos nuevos, algo españoles-mexicanos, suenan trompetas, guitarras acústicas, a veces casi del oeste. Casi puedo imaginarla como soundtrack de alguna película de “El Zorro”.
‘Hoodoo’ es casi perfecta, melancólica y húmeda, casi de cloacas, de pronto se levanta majestuosa y simplemente bella, con reminiscencias de aquellos teclados que se hicieron tan distintivos en piezas como “Apocalyse Please” y “Butterflies and Hurricanes”. Así y todo llegamos a uno de los mejores cierres de disco que he oído en mucho tiempo. Un comienzo que nos evoca películas del oeste, incluso si no has visto el video que acompaña al track, mezcladas con láser, con un quiebre de lo más Blondie. Despega ‘Knights of Cydonia’, absolutamente tech-cowbow, de un sonido punzante, y lleno, donde cada integrante revienta en un mar de fuerza, entregando lo mejor de si. Muestra de ello es la puesta en escena del track, en el nuevo registro en vivo de la banda llamado H.A.A.R.P. Simplemente impresionante.
Así llegamos al final del disco, algunos habrán quedado con gusto a poco, otros con un leve amargo en la boca y otros definitivamente lo odiarán, probablemente lo regalen o lo revendan. Personalmente creo que menos es más, y aquí estamos ante una banda que pretende demostrar lo contrario. Dejó de lado los sonidos crudos y arpegios para dar paso a riffs sintetizados y ultra maquillados. Sin embargo no estamos frente a un disco del todo malo. Eso si, es necesario masticarlo un poco más que los anteriores. Además, es esperable que después de exitazos como los incluidos en ‘Absolution’, la presión les pase la cuenta.




La banda británica de rock, Oasis, vuelve con un nuevo disco, Dig Out Your Soul, que será su séptimo LP. A este banda no le pesan los años y tras otro éxito con Don’t Believe the Truth (2005), vuelven con lo que será seguramente otro numero uno.



