Matt Elliott – Guadalajara – Semana de la Música
A pesar de que todo el mundo habla de él, de que no hay revista o medio pseudocultureta que no mencione, que es de Bristol, ciudad más que atractiva en esto de la música experimental y de fusión electrónica y que, además ha liderado un grupo de electrónica llamado The Third Eye Foundation, a mí este muchacho se me había pasado por alto.
Craso error. Menos mal que para eso están las amistades, que te recuerdan que no puedes perderte el concierto en acústico que va a dar en Guadalajara y que, como viene siendo habitual dentro de la Semana de la Cultura u otros eventos celebrados en la ciudad, tienen un toque intimista y cercano que se pierde al llegar a las grandes ciudades. Matt Elliott venía a presentar Howling Songs (2008) y todos aquellos que hemos tenido oportunidad de acercanos a verle hemos disfrutado de un concierto especial.
Al entrar en la sala buscas algo más que al cantante y su guitarra sobre el escenario y te sorprende cuando te encuentras con una luz cálida y unas sillas de estudiante que te invitan a disfrutar de una voz suave que surge de un hombre alto y tímido que no levanta la vista de su guitarra, a la que acaricia como una amante que fuera a perder mañana.
Lo que queda patente desde que tomas asiento es el sentimiento de dolor que trata el cantante de transmitir con este tercer disco que cierra la trilogía del dolor que comenzó con Drinking Songs (2005) y continuó con Falling Songs (2006) . El suave susurro y sonido de la guitarra se torna en grito desesperado que culmina en distorsión electrónica y todo esto lo hace un tipo que apenas si mira a un público que le mira embelesado y al que dirige algunas frases ininteligibles por lo bajo de su sonido. Los toques folk a mi entender son eso, folk, no distingo ningún acorde cercano a los sonidos balcánicos tan mencionados en las críticask pero tampoco he insistido yo mucho en el trabajo, algo que tendré que remediar cuanto antes.
Lo mejor del concierto: el concierto en sí. Un verdadero lujo. Matt Elliott, dos guitarras, dos flautas, un miniórgano y una mesa de mezclas con las que conseguir crear un mundo aparte del mundo. Con Elliott pasas de estar en medio de una balada a meterte dentro de un huracán sonoro que ruge y del que es posible escapar. La experimentación asoma excepcional en destellos puntuales sobre una suave base melódica que ha predominado durante la hora y media en la que Matt Ellioot nos ha dejado con la boca abierta.
Etiquetas: Acuarela, Matt Elliott, Música Experimental, Música Indiefolk, Música Indietrónica, Música Post Rock, Producciones Malvhadas



