James Dean Driving Experience – clearlake revisited (pop)
Hoy todo el mundo habla del debate electoral acaecido (o sufrido) ayer, en unos términos muy curiosos, además. Que si tenemos mucho que decidir, que de esto o lo otro depende nuestro futuro, que los indecisos también son fuerza democrática, etc etc. Como desde tiempos pretéritos servidor sabe por las enseñanzas del dadaísmo y el situacionismo que el poder economiza el uso de sus armas confiriéndole al lenguaje la responsabilidad de mantener el orden opresor (llegando al grotesco extremo de convertirlo en una suerte de diálogo entre representantes/marionetas de lo que presumiblemente deberían ser opciones reales de elección pero que no son tal cosa al formar parte de un complejo entramado de poder dado y bien atado), casi que opto por dar la batalla por perdida antes de librarla siquiera, no sin antes, en un sano ejercicio de egocentrismo, pediros que os olvidéis de todas esas mierdas y os centréis en lo importante, las pequeñas cosas, la música, la lectura, el cine (aunque haya muerto y esté al servicio del poder) y los torpes intentos de ayunte con personas de distinto o semejante género sexual (según cual sea vuestra orientación). En definitiva, ante la falta de una semántica nueva que nos permita recorrer la distancia vallada entre la palabra y la idea, tendremos que hacer pequeñas revoluciones personales en el ámbito de nuestra vida privada. Como James Dean Driving Experience, los cuales contuvieron dos revoluciones personales (si aceptáis revolución como redireccionamiento vital) en su seno colectivo: la primera, en el momento que, como todo grupo, deciden ser tal cosa, y la segunda al incorporarse algunos miembros de Reserve (grupo que se movía por las mismas coordenadas musicales de pop a la Smith preciosista, con un único single en su haber y un largo muestrario de demos) al grupo, siendo por lo tanto ex miembros de dicho grupo. Que no toda revolución desemboca en guillotinas o se realiza con sábanas pintaditas de sloganes salidos de la mente de un majadero.
Mientras esperamos que alguna compañía especializada en el muy necesario pero también muy pesetero arte de la reedición pose su vista en el magnífico legado de James Dean Driving Experience no nos queda más que estar agazapados (amén de dispuestos a dejarnos sumas ingentes de euros) en páginas de internet especializadas en subastas y coleccionismo musical, o rastrear algún enlace de descarga directa que alguna persona de indudable bonhomía haya puesto en la red para deleite de los melómanos con un mínimo de curiosidad por este poco popular grupo. Con esto, independientemente de donde proceda la música o con que interés haya sido puesta a disposición del individuo que se dispone alegremente a descargarla, siempre tenemos la larga cara de Teddy Bautista y sus espabilados buitres carroñeros amantes del sol calentito amenazando en la sombra, por lo que es conveniente tener cuidado y descargar la música en compañía de nuestro abogado o, en caso de no tener uno, de ese conocido que cursó primero de Derecho. Mejor: descargarla en el ordenador de dicho conocido y decirle que nos grabe él el compact disc, por lo que pueda pasar. Si, muy faenoso, pero la música de James Dean Driving Experience bien merece la pena. Todo esto y más.
Digamos que lo que mejor define su preciosismo pop (emparentado con la obra posterior de Even As We Speak, The Magnetic Fields y Belle & Sebastian, por orden de proximidad a los años de actividad del grupo, y obviando a decenas de grupos suecos) es ese mismo cuidado puesto por el grupo a la hora de colocar como protagonista de las portadas de sus 5 singles (un flexi de debut limitado a mil copias, una cassette, un siete pulgadas y dos vinilos de doce pulgadas) a actrices de reconocido prestigio y belleza (Audrey Hepburn, Brigitte Bardot, Claudia Cardinale, Rita Hayworth y Gina Lollobrigida), actualmente muy ajadas cuando no con una colección de malvas de Record Guinnes, referiéndose a cada una de ellas como diosa de la pantalla. A mí me resulta más bello su modo de conjugar las guitarras con los arreglos de cuerda (violín) de Vicky Richardson, llegando a contar durante cierto periodo de tiempo con la guitarra de Mac Macleod, antigua gloria folk psicodélica, aunque llego a intuir porqué la gente prefiere la belleza instantánea con fecha de caducidad. Si, la carne perece; y luego hiede cosa mala.
El single son 4 canciones: Clearlake Revisited, Oh Grateful, Drop Dead Darling y Ballad Of Bedford Town. Todas ellas breves en su duración pero brillantes y soleadas en su ejecución. Pese a contar con fecha de 1989 no se nota lo más mínimo, como le sucede a todas esas composiciones que alcanzan la categoría de atemporales. Desde estas líneas os vuelvo a animar a que lo busquéis moviendo cielo y tierra, ya que aún habiendo anunciado el principal compositor de James Dean Driving Experience (Ian Gregg) que probablemente habrá en breve un disco de larga duración con material nuevo esto no parece tener visos de materializarse en un plazo inmediato de tiempo, y es una pena no poder disfrutar de las canciones de este grupo británico. A remover cubetas tocan. Entre ellos yo.
Tracklist e información:
Vinilo. 12¨(PLASS 013). Plastic Head Records.
- JDDE – Clearlake Revisited
- JDDE – Oh, Grateful
- JDDE – Drop Dead Darling
- JDDE – Ballad Of Bedford Town
Video:
James Dean Driving Experience – clearlake revisited
http://myspacetv.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=813406 Etiquetas: James Dean Driving Experience, Música Pop, Plastic Head Records




nunca sabré encontrar ésto en la red…¿ve usted que putada me ha hecho?
Comentario por invernadera — Febrero 28, 2008 @ 5:22 pm
muchas gracias, joder tu fotoloco es el puto infierno, angel y demo estás hecho, mare mía. ya rezo por tí un padrenuestro o algo…
Comentario por invernadera — Febrero 28, 2008 @ 5:44 pm