Crónica: Sonar Sábado 18/06/2011 (Día)

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Martes, Junio 21st, 2011

Llegamos por fin a la última de las jornadas diurnas de esta edición del Sonar, la del sábado 18, que comenzó, para un servidor, con una sorpresa en toda regla, la que me llevé al escuchar el directo de una formación neoyorquina llamada No Surrender, que supuso una de esas agradables sorpresas que siempre nos encontramos en este evento.

La banda venía a presentar su álbum Medicine Babies y lo hacía a través de un hip hop hipnótico, que se acercaba al synth pop, al funk sintético y al punk electrónico, incluso se atrevieron a ofrecernos un par de temas de corte cercano a la electrónica de baile.

Con una enorme conexión con el público, esta banda no hizo honor a su nombre e hizo que nos rindiéramos ante su infeccioso sonido. Un proyecto a tener en cuenta.

Después de este agradable descubrimiento le tocaba el turno al avezado dj Gilles Peterson que siempre se ha caracterizado por sus cuidadas selecciones y su enorme bagaje musical, heredado de sus años como locutor de radio, algo que también en una técnica bastante pobre, que consiste en enlazar temas, aunque también puede ser por el querer enlazar temas tan distintos entre sí.

Presentándose y saludando con micrófono en mano y con un track de corte disco funk loungero de fondo, Peterson dio paso a su set, tirando de UK funk, acid jazz, ritmos latinos varios,…en definitiva todo lo que siempre ha caracterizado las fiestas de este señor.

Tras comprobar que habría poca o ninguna sorpresa por parte de Gilles, decidimos ir hacia el Sonar Hall a coger sitio para la actuación estrella de la jornada, la que iba a ofrecernos uno de los proyectos claves de los sonidos horizontales, como es el proyecto conformado por los británicos Tom Middleton y Mark Pritchard, es decir, Global Communication, que llevaban mas de diez años sin reunirse, por lo que la ocasión era más que única.

Ambos artistas estaban parapetados con sus maquinas detrás de un biombo traslucido, que serviría de pantalla para las imágenes que se proyectarían durante el directo.

Desde el comienzo, con su clásico discurso poliglota que hablaba de la Comunicación Global, el dúo nos transmitió su intención de llevar el live hacía el que es su principal largo, el clásico 76:14, uno de los estándares del ambient, quizá solo superado por el Music For Airports de Brian Eno o el Chill Out de los KLF.

Imágenes sacadas de la cultura sci-fi, emulando escenarios espaciales como sacadas de Star Wars o mundos futuros, que nos recordaban a los de Blade Runner o Metropolis, eran el acompañamiento ideal de los primeros cortes que fueron sonando, unos cortes provistos de ambient estremecedor y épico, un viaje introspectivo a través de una electrónica exploratoria.

También el apartado del álbum dedicado al ambient más terrenal, ese que acude a las delicadas melodías del piano ensoñador presente en 14:31, estuvo presente, acompañado de imágenes mucho más oníricas y llamativas. Sonidos de naturaleza viva, y un carácter épico nos hacían estremecernos con cada uno de los acordes que emitían los altavoces de la sala.

Sonidos evocadores y cercanos a la new age, acompañados de imágenes simbólicas, daban paso a apartados más estremecedores e industriales; o a hermosos flirteos con el krautrock de Tangerine Dream y la electrónica algo más bailable y cercana al trance combinado con sonidos kraftwerkianos.

Tras habernos encogido el alma, este combo decidió hacernos volver a poner los pies en la tierra a través de un tech funk sumamente bailable, y que correspondía a The Way, un corte incluido en un reedición posterior del álbum al que se homenajeaba.

Los endiablados ritmos y el enorme groove que emitia el track hacía bailar de lo lindo al respetable, mientras vertiginosas imágenes psicodélicas se proyectaban en el biombo.

Pero aún quedaba un rato de movimiento, esta vez a través de un track plagado de breaks bestiales y un enorme aire junglista que supuso el colofón final de una actuación enorme, y que se cerró con los mismos discursos con los que se iniciaba, dando por terminado un círculo perfecto.

Ambos artistas, Middleton y Pritchard, este ultimo repetiría en el Sonar de Noche con su proyecto para Warp, Africa Hi-Tech, salieron a saludar a los fans allí congregados y demostrando que realmente eran ellos los que estaban escondidos detrás de esa pantalla que tantas sensaciones había transmitido.

No había que dejar el Sonar Hall ya que era allí donde tendría lugar la otra gran actuación d la jornada, la que protagonizaba Apparat, con una banda a modo de soundsystem, y más alejado de la veta electrónica de la que parece estar algo cansado.

Y allí estaba el alemán Sascha Ring, acompañado de una banda en toda regla, que incluía guitarra, bajo, teclado y programaciones.

Con Ring a la guitarra y en la parte vocal, y es que todos conocemos la genialidad de este polifacético artista, empezó el live de manera delicada, a través de un pop emotivo y con un notable juego de cuerdas, y con repertorio basado, sobre todo, en su primer largo Walls, para el label Shitkatapult, que el mismo fundó y con algún adelanto del próximo disco que está a punto de publicar.

A través de un modulador, Sascha podía jugar con su voz y con los riffs de su guitarra, aunque el potencial vocal de este hombre no necesitaba de muchas florituras para dar todo de sí.

Momentos de pop evocador alternaban con ese rock místico que nos retrotrae a artistas de la talla de Radiohead o Beck, todo ello alternando con momentos cercanos a la IDM, sobre todo en las partes más instrumentales.

Sin dudas el gran momento de la actuación cuando tocó ese hit de Moderat que es Rusty Nails, pero en un formato mucho más acústico, algo que no me disgusta pero que queda a años luz del potente corte original del proyecto junto a Modeselektor.

Y es que esa es la sensación general que me dejó el live de Apparat con su banda, la de un quiero y no puedo; sabemos que en Moderat, el alemán llevaba la voz cantante, nunca mejor dicho, y que era el pilar fundamental del mismo, pero faltaba ese alma que le daban los galos y que hicieron de su live, hace dos años, una de las grandes actuaciones de esa edición de Sonar y que Apparat por sí solo, parece no alcanzar.

El final del live de Apparat daba por finiquitada esta jornada de Sonar, ya que tocaba prepararse para el sábado noche, a pesar de eso aún tuve la oportunidad de presenciar un momento el colorido espectáculo que ofrecían los sudafricanos Shangaan Electro, que parecían moverse sobre suelo electrificado al ritmo de una endiablada patxanga que iría a 200 bpms, por lo menos. Tal saturación visual y auditiva solo invitaba a abandonar el recinto cuanto antes en pos a huir de tan bizarra experiencia y preparar una noche prometedora.

También tenéis la crónica de mi compañero Jordi Ares en Mixside.

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2 Retro Comentarios »

  1. [...] Aquí tenéis la crónica de Tetsuo en retromúsica. [...]

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  2. [...] fin llegamos a la última de las jornadas de esta edición del Sonar, la correspondiente a la noche del sábado 18, que también comenzaba [...]

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