Comet Gain – howl of the lonely crowd (pop/rock)
Que difícil es acercarse a un nuevo disco de Comet Gain y no hacer el ridículo al tratar de desentrañar todo lo que contiene, tanto en lo musical como en lo emocional. Sobre todo teniendo en cuenta que David Christian Feck (su fundador y principal compositor) vive en un mundo de
fracasos, pataletas y férrea resistencia a todo cambio como negación de la posibilidad de ser alienado y, por tanto, poder vivir así su vida, mas allá que esta decisión le reporte mas lagrimas que sonrisas. No se pueden desvincular estas constantes biográficas en David Feck de la obra de Comet Gain; de cometer tamaño error no se enteraría uno de nada, la verdad. Si acaso rescataría un par de canciones para una lista de reproducción de su ordenador o reproductor portátil y listos, a por el próximo disco de los 6 gigas de música que has descargado durante el día para estar siempre a tope con las tendencias y con las cosas que lo petan, mas allá que te importe una mierda lo que escuchas y lo que digan. Como el espectador medio de Benicassim, ¿no? Por desgracia así suele ser las más de las veces, pero Comet Gain es un grupo para quienes gustan de la música, y todavía mas para quienes enarbolan el famoso aforismo de Nietzsche como leitmotiv, aquel precioso y certero sin la música la vida sería un error. De hecho me atrevería a aventurar que es el último grupo autentico que queda en el panorama foráneo, con una actitud irreprochable llena de rabia, desencanto, sumatorios de decepciones, contradicciones, melancolía, alcoholismo y ternura. Lo único que se le podria echar en cara a David es su amistad con Kiko Amat (que ya hizo un spoken word pseudoanarcobohemio en Jasper Johns), si bien es cierto que de no existir tal nos habriamos perdido el magnifico split single de Comet Gain con Hello Cuca en Doble Vida Discos. Lo reitero, por si no ha quedado claro: a este hombre se le aprecia por sus logros, pero se le termina adorando por sus errores, admirando en todo momento su capacidad para no desistir.
Howl Of The Lonely Crowd es su primer disco (si consideramos el proyecto Cinema Red & Blue a pachas con Cristal Stilts como un divertimento etílico de David Feck con sus colegas) en 6 años, desde aquel lejano y cuasi perfecto City Fallen Leaves. Uno mira la foto de la actriz maldita Carol White que ocupa la portada, sopesa el disco por primera vez, saca el vinilo, se enciende un cigarro, lo pone en el tocadiscos y se dispone a echar un ojo al inserto, que sigue estando hecho a base de recortes, garabatos y fotos en medio del habitual look fanzinero marca de la casa desde sus primeros discos (los magníficos Casino Classics, Tigertown Pictures y el insuperable Realistes), y repara en un nombre mientras la aguja se aproxima a los surcos de la primera canción: Edwyn Collins. Este señor, fundador de algo tan importante como los Orange Juice y pieza fundamental en Postcard Records, además de merecer alguna distinción por parte del gobierno de Escocia como pionero de todo lo venidero a partir de su grupo, ha tenido a bien producir el disco, pese a lo difícil que es hacer algo así tras estar aun recuperándose de sendas hemorragias cerebrales sufridas en Febrero del 2005. Imagino que se habría emocionado al escuchar las demos que le paso David Feck y que tendría ganas de devolverle el favor que este último le hizo cuando saco el insuperable 7¨ You can Hide Your Love Forever en claro homenaje a Orange Juice y su persona, porque benditas las ganas de estar si no en un estudio tocando cacharros mientras se te cae la baba sobre los leds y los potenciometros cuando tendrías que estar en cama… También cabe mentar los nombres de Alasdair Maclean (The Clientele) y la sevillana Lupe Nuñez Fernández (Pipas), que colaboran haciendo un poco de todo y han formado un grupo llamado Amor De Días. Pero vamos al tema:
Clang of the concrete swans abre la cara a dejando para la posteridad un HIMNO acojonante, con una energía que remite a los Replacements mas descontentos con el mundo que les ha tocado vivir. Probablemente terminara el presente año y no se editara mejor canción (salvo que Veronica Falls sorprendan en lo que será su primer larga duración). Las sentencias de desarraigo que pueblan la letra son muchísimas, incluyendo suicidios en baños y la voluntad de escapar en los sueños, escapar lejos de aquí, esa voluntad de escapismo de la mierda que te circunda que nadie (salvo uno mismo) te puede arrebatar jamás; no menos curiosos es que David Feck aun tiene humor para hacerse un guiño a sí mismo con ese no puedes ocultar tu odio por siempre, que viene a demostrar otra vez su espíritu contradictorio. Sigue el jolgorio upbeat con The Weekend Dreams, que ya conoció un planchado en vinilo en una de las caras del split con las magnificas Hello Cuca citado en el primer ladrillazo. Era una versión distinta, eso sí: respondía a la petición de Kiko Amat de entregar un himno modpop furioso y bailable. La que nos ocupa fue revisada según las sugerencias de Edwyn Collins (mejor), y anticipa el coro respecto a la antigua. Canta Rachel Evans (junto con Kay Ishikawa la parte más estable en el tiempo de Comet Gain) otra magnifica letra acerca de expectativas de fin de semana, decepciones y el deseo de ser, suceder y/u ocurrir.
An arcade from the warm rain that falls sigue sin dar tregua en lo musical, continuando con la dinámica de las 2 canciones iniciales solo que añadiendo el desquiciado violín de Ryan Jarman.. El titulo es un parafraseo de Williams Burroughs (en su plano vital, no el literario) cuando era un beatnick muy a su pesar en Paris. De nuevo la letra habla de decepciones por el cariz de las circunstancias de otros y uno mismo, pero sin ser una cosa lastimera y mentando varios parques que imagino del agrado de David Feck. She had daydreams baja el tempo para irse a describir una historia ficticia de corte melancólico; repite el violín de Ryan y la canción, que ya apareció en su día como cara b de un single inencontrable. Fijo que David Feck sitúa adrede este parón como corte nº 4 para que, de alguna manera, descansemos ante lo que está por venir, que es cosa fina…
Y uno no se equivoca, porque Comet Gain son predecibles para bien: los 3 cortes que cierran la cara a del disco (Working circle Explosive!, Yoona baines y Herbert huncke part. 2) son 3 pepinazos sónicos que deberían sonar demoledores en directo de no ser por lo desastrosos (para bien de nuevo, o eso tengo entendido) que resultan cada vez que se reúnen para dar un concierto. La primera (que ya salió como adelanto en un split con Cristal Stilts) iba para cara b psicodélica de 8 minutos, pero Alasdair convenció a David Feck durante una ingesta de hongosalucinógenos de llevarla a un terreno mas jangle y así ha quedado, mientras Rachel berrea acerca de las Baader Mainhoff y el importante papel que jugaron en la sociedad alemana (que diferencia con la biodanza y las payasadas del Movimiento 15M, ¿eh?). Yoona baines es un homenaje doble, tanto por el nombre (Una Baines, teclados en The Fall, Blue Orchids y músico de acompañamiento de la inconmensurable Nico cuando giraba entre pico y buco) como por el riff principal (Dead deat descendant, de The Fall otra vez). Con la voz ya casi desgañitada de Rachel y el teclado loco queda un autentico pelotazo. No iba a ser menos Herbert Hunke part 2 (la parte 1ª ya apareció en su single homónimo), que toma prestado el sublime Sister Ray de la Velvet Underground para pitchearlo mientras rinden homenaje a un escritor de la generación beat algo desconocido en comparación con sus camaradas Allen Ginsberg y Jack Kerouac. David Feck se siente tan cómodo que incurre en una de sus filias preferidas, proferir palabrotas e insultar a quien cree merecedor de ello. Lo que no sé es si parafrasea a Herbert o es su opinión, ya que en España no recuerdo que exista nada editado de este señor…
La cara b comienza con After midnite, after its all gone wrong, composición que David descarto para el disco de Cinema Red & Blue. Una suerte de balada uptempo con una letra muy melancólica acerca del clásico ¿y que estará haciendo ahora? que nos retrotrae a grandes obras similares de Comet Gain como Steps to the sea, con ese final semioptimista (no te rompas, es solo el dolor de recordar) pero jodidamente doloroso. A memorial for nobody i know es el clásico tema hablado de todo disco de Comet Gain, con la guitarra de Alasadir y un guiño a Paddy McLeann. Ballad of frankie Machine pone a la voz de nuevo a Rachel Evans en otra de las constantes en la carrera de Comet Gain, el guiño cinematográfico. Teniendo especial querencia por la nouvelle vague y el free cinema, en esta ocasión tiran del personaje principal de This Sporting Life (aquí llamada El Ingenuo Salvaje) para hablar de esas ocasiones en las que das todo para recibir nada, como le sucedía al asilvestrado protagonista de la película con la viuda a la que pretendía sacar de su perenne enfurruñamiento (dos actitudes muy Comet Gain, dicho sea de paso). Some of us dont want to be saved, de titulo revelador y cadencia reposada e intima, no deja de ser otro homenaje a los héroes del imaginario personal de David: Dan Treacey, Alex Chilton, Lawrence Hayward, Dexys Midnight Runners, The Go-Betweens, New Order, Jonathan Richman, Paul Westerberg etc etc. Ese pedir nuevas oportunidades para rechazarlas al instante una vez concedidas, como una extraña confirmación de negarte a dar tu brazo a torcer. Enorme. Thee ecstatic library es otro homenaje, pero ya en genérico, pues va dirigido a la música en general, con una certeza expresada en condicional tan verdadera como la música podría salvarte y un guiño en el teclado al Funky Town de Lipps. Inc. Y cierra el disco (como no podría ser de otra forma) otro homenaje, el ultimo en la concatenación de ellos en esta cara b, In a lonely place, intimísima canción a mayor gloria de la brillante película homónima de Nicholas Ray (En Un Lugar Solitario, aquí en España). David Feck pone en su boca el tremendo fragmento de guion que lee Humphrey Bogart en un momento dado del film: naci cuando me beso, morí cuando me dejo, viví unas pocas semanas mientras me quiso. Desde luego que es una canción excepcional, pero no apta para noches en las que se eche de menos a alguien, más allá que la imposibilidad de ver a la persona añorada resida en la distancia, las diferencias irreconciliables o en cualquier otro motivo.
Howl of the lonely crowd es otro triunfo en la carrera de Comet Gain, casi a la par de grande que Realistes, y el mejor disco con diferencia de lo que llevamos de 2011. Si sois acólitos del grupo imagino que lo escrito no os pillara de nuevas (y os parecerá una puta mierda, todo sea dicho), pero si este texto ha servido para despertar vuestra curiosidad no queda más que sentirme satisfecho y solicitar acudáis a la web de Fortuna Pop Records para encargar el vinilo, que sale por 11 libras de nada (gastos de envio incluidos). Claro que igual la miseria humana y el orgullo de ser un paria no es lo que más se demanda en términos musicales a día de hoy…
Comet Gain – clang of the concrete swans
Etiquetas: Comet Gain, David Feck, excelencia



[...] caso es que Comet Gain han extraído un single de Howl of the lonely crowd, y es una delicia absoluta. El formato corto (ya sea single o extended play) les sienta de [...]
Pingback by retro musica.com » Comet Gain – an arcade from the warm rain that falls (pop) — Agosto 11, 2011 @ 1:25 pm
[...] anteriores – The Royal We y Sexy Kids- para conocer en Londres durante un concierto de Comet Gain a James, guitarra, y Marion, eterna aprendiz de bajista). Su salto a la fama fue casi inmediato, [...]
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