Agosto es un mes que suele equivaler al relajo en los atuendos, siendo normal ver por la calle una cantidad casi ofensiva de chanclas, camisetas estilo imperio y bermudas indescriptibles, pero para algunos melómanos es la efeméride del suicidio de Sarah Records, el legendario sello de Bristol comandado por Matt Haynes y Clare Wadd. Toca, pues, hablar de algún disco suyo, concretamente de la referencia que ocupa el numero 21 de los 99 singles publicados mientras estuvo operativa la discográfica, primer single de los escoceses The Wake una vez rebotados de otro sello tanto o mas legendario, Factory Records. Si durante su estancia en la compañía de Tony Wilson destacaron por la practica de un post-punk tirando a oscurete que les mantuvo en un semi anonimato (no por la calidad de la música perpetrada, que era mas que buena, sino porque sus compañeros de sello New Order eclipsaban a todos los grupos de Factory), este primer single para Sarah es descaradamente pop. Tan pop que, de cara a recomendar a alguien se inicie en los grupos del sello, probablemente habría que instarle a escuchar primero este disco, pese a que referencias anteriores ya contaban con monumentos pop del tamaño del Sensitive de The Field Mice, el All Of A Tremble de St. Christopher o el noise que anegaba todo el Come Get Me de 14 Iced Bears.
The Wake eran escoceses, lo que garantiza un marchamo de calidad inherente a todo lo que hagan. El nombre del grupo tiene mucho que ver con James Joyce, lo que nos recuerda que no siempre los músicos eran gañanazos que expresaban por Twitter (con léxico de mongomermados) sus reflexiones acerca de cualquier fruslería sociopolítica, sino que hubo tiempos en los que leían, incluso con criterio al optar por la obra a leer. Mas allá de los cambios en la formación, el núcleo fueron Gerard Mclnulty (ex Altered Images) y los hermanos Steven y Carolyn Allen, y por allí estuvieron Vini Reilly (Durutti Column) y el pintamonas mas grande de la historia del pop británico, Bobby Gillespie, antes de unirse a los hermanos Reid para figurar en los créditos del primer larga duración de The Jesus & Mary Chain y bregar así para terminar de hacerse famoso sin tener ninguna cualidad o talento que le hiciese merecedor de ello. Pero bueno, a lo que vamos, que es mentar a ese cretino y me pongo hecho una hidra… Decía que el cambio entre la etapa Factory y la que iniciaban en Sarah fue sensible, pasando del rollo tenue casi oscuro al pop de campanillas mas desacomplejado, y esto se evidencia desde el mismo envoltorio del 7¨, ocupado por una rosa con el color virado a un tono cuasi fucsia que nada tiene que ver con el frio minimalismo de los primeros singles autoeditados y los lps y singles de Factory (en los que no estuvo implicado Peter Saville, como cabria esperar). Pasaron del avant garde ruso de El Lissitzky al retrato jardinero en una radicalización del discurso a favor del pop que es curiosa de cojones.
La cara a contiene Crush The Flowers, una canción tan extremadamente pop y buena que hay que oírla para creerlo. Con un teclado saltarín que no abandonara jamás su presencia a lo largo de la reproducción, se van añadiendo guitarras y lo que parecen unos campanazos en perfecta armonía hasta que un mini parón da pie a la dulce voz de Carolyn Allen: aquí viene mi consejo, piensa sobre todo lo que haces, si no te gusta lo que ves solo has de decírmelo. La replica la dará Gerard, de forma dubitativa: pero no se que hacer, ¿por que debería escucharte? Si vieses lo que veo no me escucharías. Una puta maravilla. El pop pocas veces ha alcanzado cotas de tamaña altura. Y para colmo, casi 20 años después (el 7¨ es de 1989) rescatarían la maqueta de la canción para un recopilatorio que Siesta hizo homenajeando al finado Keith Girdler (Blueboy, también en Sarah Records) superando el nivel cualitativo de la versión oficial al sonar mas inmediato y con mayor predominio de la guitarra, que recuerda de alguna manera a la tormenta final del It Isnt Forever de The Field Mice, solo que aplicándola a otro formato de canción.
La cara b esta ocupada por Cardbrain (barrio del que proceden The Wake), tema muy próximo a la vertiende pop de sus ex compañeros New Order. Tan próximo que si el bajo se lo atribuyen en los créditos a Peter Hook me lo creo sin dudar un instante. Aquí el protagonismo vocal cae en Gerard, pero Carolyn se pasa toda la canción susurrando paparapas que nos recuerdan que si bien el bajo es mas post punk que un disco de PIL, el conjunto sigue siendo deliberadamente pop, como también se encarga de constatar el sutil teclado. Otra maravilla; gran parte de los fans prefieren este tema a la sublime cara a, preferencia con la que discrepo y por la que estaría dispuesto a batirme en combate grecorromano, pero es bueno que de alguna manera no haya consenso por dirimir cual cara es mejor de las dos. Otra cosa seria si se quiere entrar a discutir que canción es mas mierder, pero ahí ya estaríamos hablando de un disco totalmente distinto, posiblemente de Deluxe o cualquier remedo de artista similar. En resumen, un disco a comprar si o si, mas ahora que Captured Tracks lo ha reeditado (junto al primer single que sacaron en Scan 45) con motivo del pasado Record Store Day, aunque en una maniobra marcadamente oportunista (como la reedición de The Servants que esta por llegar) y torpemente ejecutada, por no decir casi sacrílega. Porque no es de recibo que lleguen y planten el logo de Captured Tracks sobre las galletas originales con fotos de Bristol que adornaban el vinilo original, y mucho menos que mancillen la contraportada original sustituyendo el clásico ¨distributed by Revolver/The Cartel¨ por su sede social y página web. Eso no se hace, hijos de puta.
The Wake – crush the flowers


Etiquetas:
Factory Records,
New Order,
Sarah Records,
The Wake