Cachao, como tu ritmo no hay dos

Cachao nos ha abandonado. 89 años rebosando energía en las cuerdas de su contrabajo que no podían pasar desapercibidos ni por sus músicos acompañantes, ni el fan más frío. Si Kimmi Raikonnen le hubiera eschuchado alguna vez, no se le conocería como hombre de hielo. Imposible permanecer impasible ante sus notas, y a la atmósfera creada. Cachao no cargaba, sólo descargaba esas gloriosas descargas cubanas.
Mi amigo bajista Dmitri guardaba un LP con mucho recelo, con portada idéntica a la foto que acompaña este artículo. Se trataba de Descargas de Cachao y su Ritmo Caliente. Me mostraba cómo los surcos del vinilo estaban a punto de desaparecer. Yo, incrédulo, pensaba que eso no pudía ocurrir, pero claro, lo escuché, me lo grabó en una cinta… Tampoco pensaba que yo fuera a escuchar una cinta con tan mal sonido, tan insistentemente. Todavía la guardo y escucho en aquellos coches a los que me subo y disponen de casette.
A Cachao se le atribuye la invención del Mambo, llevado a la fama por Pérez Prado. Yo prefiero recordarle por esas Descargas Cubanas famosas. Me invitaron a conocer la música cubana instrumental en estado puro, o sea, improvisación. Se intuía salsa, se intuía latin jazz, se intuía mambo… pero yo sólo escuchaba voces cubanas en trompa de saxofón y trompeta, con un bajo que perseguía la inquietud de tus pies y cabeza. Era travieso, era hermoso.
Como muchísimos artistas cubanos, Cachao conoció la fama después de casi 60 años de tocar su instrumento, y unos 300 danzones escritos. Fue Andy García quien le otorgó dicho honor, con el apoyo de Gloria y Emilio Estefan, según cuenta el sabio Diego Manrique. Esta labor de los descubridores, ha sido eclipsada para la mayoría del gran público en 1997 por el trabajo Ry Cooder, quien popularizó la música cubana con Buena Vista Social Club, llevada a las pantallas en 1999 en una película documental del mismo nombre dirigida por Wim Wenders. Fernando Trueba continuó explorando la evolución hacia el Jazz de este género, con la película y producción del disco Calle 54, en el año 2000.
Yo, fiel al producto nacional, y algo receloso del imperio americano, prefiero contar las cosas como las viví, y con honores a un español muy internacional. Mi revelador de la música de la isla de Cuba fue Santiago Auserón, o Juan Perro. Él me abrió las puertas a este estilo musical que tanto influencia cualquier música occidental escuchada hoy por hoy, con la recopilación Semilla del Son, también en formato vinilo, allá por 1992.
A día de hoy, la presencia de Compay Segundo, Cachao o Bebo Valdés - tan sólo nos acompaña ya Bebo - está grabada en nuestra memoria, gracias al trabajo de todos los apasionados de la música a la vez que musicólogos mencionados previamente. Pero me queda siempre ese mal sabor de boca producido por la labor de investigación olvidada de Santiago Auserón. Él fue sin duda el primero en curiosear por estas tierras - viajó a Cuba y permaneció ahí durante más de 1 año tras la ruptura con Radio Futura -, y promocionar a músicos hoy tan conocidos por todos nosotros. Para más aclaración, basta con reescuchar atentamente éxitos de Radio Futura como Semilla Negra, o el álbum Raices al Viento de Juan Perro.
Cachao de bajista, e irremplazable, como tu ritmo no hay dos.

Dudo que la elección Eurovisión 2008 represente la capacidad española musical. Si bien una amplia representación de nuestro catálogo musical se caracteriza por alegría y sentido del humor incomparables, tampoco creo que el ridículo de artistas como