Beat Happening – our secret/whats important (pop)
Es imposible abstraerse durante estos días de la visita del Papa a Madrid, así que uno opta por hacerse de cruces mientras escucha enormidades en las coberturas que prestan al turisteo eclesiástico de alto nivel algunas famosas cadenas de marcado corte liberal. Así, no es extraño escuchar como un pavo suelta impertérrito algo tan peculiar como no hay sentimiento más elevado que estar rodeado de cientos de miles de personas que piensan exactamente igual que tú en la previa u otro profesional de la comunicación se desmarca (durante lo que es ya la transmisión de los paseíllos papales) con un él es nuestro Pastor y nosotros su rebaño. Por si no había quedado claro, que nunca está de más recordar la posición que ocupan los fieles. Pero no me gustaría que el lector afín a hacer el canelo en nombre de la opresión pensase que esto es un ataque propio de un rojeras revanchista. Que va, ni mucho menos. Igual de ridículos me resultan los grupos que intentan impedir toda esta explosión de júbilo espiritual. De hecho, ambas cosas no dejan de ser lo mismo, masas, con lo que tenemos un duelo a muy bajo nivel tomando la ciudad. La masa feliz VS la masa exaltada. Y en ambos casos, por supuesto, se anula toda posibilidad de enarbolar una opinión individual sujeta a una concatenación de pensamientos de la misma índole, por lo que el resultado es una espectacular supresión del sujeto como unidad ajena a la necedad de la masa. Al menos en el caso de los ecuménicos cabe esperar que el Papa se marque un milagro tocho el día clave de su visita (tipo la conversión de Albania al cristianismo o la reconciliación entre la infanta y el Duque de Lugo), porque lo que son los otros, mas allá de sus actualizaciones de red social con mensajes presuntamente graciosos u ofensivos pero de muy parco empaque en las dos intenciones, ya no hay esperanza (ni de que se den un duchazo siquiera). Y en esas estamos, ya no se suprime al individuo de forma exógena, sino que este ejerce dicha acción alegremente sobre sí mismo para echarse a la calle con sus semejantes y hacer el idiota.
Todo lo dicho anteriormente puede parecer una pataleta propia de, no sé, un Sostres enfadado porque le han chapado una vía de la capital, pero viene al caso del disco que quiero comentar. Más que del disco, del grupo: Beat Happening. Porque este grupo es la fe, pero bien dirigida y canalizada; la fe para y en uno mismo, como ha de ser. Nada de ídolos o creencias ajenas ni mierdas piramidales, se trata de intentarlo, de tener actitud. Y en eso Calvin Jonhson, Brett Lunsford y Heather Lewis iban bastante sobrados, a niveles inversamente proporcionales a lo que eran en sus tiempos iniciáticos sus conocimientos y aptitudes musicales. Digamos que de haber ido a hacer la prueba de acceso al conservatorio de Olympia (residencia de Calvin y sede de su sello K-Records) les habrían mandado a preescolar a que hiciesen sus cosas con plastilina y dejasen de molestar. Sin tener ni idea ni canciones fueron a Japón, establecieron un curioso sistema de rotación de instrumentos (según la canción lo requiriese), editaron un par de cassettes con tomas en directo y, ya de vuelta en Estados Unidos, editaron este single, primera referencia suya, de K-Records y del autentico indie americano (4 años antes que apareciese el Tugboat de Galaxie 500). Desde aquel momento hasta el cese de actividad (aun no se han disuelto, pero desde Angel Gone no dan señales de vida como BH) han regalado un buen puñado de canciones perfectas en las que recogen lo que les interesaba de Young Marble Giants (no en vano uno de los hermanos Moxham les produjo 4 canciones en lo que es su mejor disco, You Turn Me On), de la Velvet Underground (¡esa batería a lo Mou Tucker!) y del punk. Y siempre, recalco, con una fe a prueba de bombas en sí mismos. Que parece de perogrullo el si no me creo yo lo que voy a hacer, ¿como convenceré a terceros?, pero siempre hay que tenerlo presente. Lógicamente, los grupos que han versionado a Beat Happening (Luna, Sonic Youth, Punsetes, Yo La Tengo, Manhattan Love Suicides) o admiten alegremente su admiración por ellos (Planetas, Veronica Falls, Vaselines) han hecho suyo este modo de ver las cosas.
Este 7¨ es una demostración del talento minimalista y primitivo que mantendrían Beat Happening a lo largo de su trayectoria. Con una producción a cargo de Greg Sage (Wipers) que se limita, presumiblemente, a grabar las diferentes pistas de audio y mezclarlas sin más, nos queda un artefacto de dos canciones que ya son definitorias en cuanto al sonido del grupo (no así sus letras, las cuales posteriormente se politizarían a su manera e incluso se plagarían de autoreferencias y guiños). Porque uno escucha 5 segundos de cualquier canción de BH y sabe que es obra suya, sin necesidad de esperar al inconfundible chorro de voz eufóricamente desganada de Calvin. Muy pocos grupos pueden decir eso, de hecho la mayoría no da con un sonido propio en 20 años como para poder jactarse de haber obtenido tal excelencia inimitable con su primer single, como es el caso.
Our Secret ocupa los casi 3 minutos de la cara a, y es la carta de presentación del grupo en forma de batería rítmica básica, línea de guitarra sencilla en forma de loop a lo largo de toda la canción y lo que parece ser una maraca como artificio de lujo (para lo que acostumbran Beat Happening). Y funciona a las mil maravillas, sobre todo porque cuenta con un Calvin que declama (a lo suyo no se le podía llamar aun cantar, las cosas como son) una historia de amor en clave naive (vi a una chica bonita, me sujeto la puerta, dije ¨me molas¨, ella dijo lo mismo, podríamos ser amigos a nuestra estúpida manera especial) pero que realmente podría ser una historia de pederastia (evito la conexión facilona con lo dicho en el primer párrafo) a tenor de lo que se comenta en ciertos pasajes que hace que el tono infantilongo que se aprecia en primera instancia derive en algo sórdido de cojones pero a la vez romántico. Algo aproximado a lo que sucede en Un Soplo Al Corazón, la magnifica película de Louis Malle. Porque, vamos a ver, cuando dice que se hacía muy tarde y tenía que ir corriendo a acompañarla a casa para cenar con su familia o que tendrían que verse a solas porque nadie en el mundo podría comprender su amor, está dando a entender que la chica es una menor, y él se la quiere crujir pese a tener 22 añazos y la amenaza de una larga estancia en la cárcel de Washington, ¿no?
Whats Important, ya en la cara b, sofistica e intensifica ligeramente todo lo concerniente a la guitarra, si bien la batería sigue siendo algo bastante primitivo y de carácter meramente rítmico. Aquí canta Heather, la cual siempre confiere un aspecto infantil a las canciones que resulta francamente delicioso; lo lleva a niveles sublimes cuando alterna el aspecto vocal con Calvin (Other Side, por ejemplo) y ambos se convierten en los Pimpinelos del DIY. La letra seguro que es suya también, pues suele contar con ciertas constantes y recurrencias que son inherentes a su modo de escribir, como mentar el mar, las acciones triviales tipo pasear y, sobre todo, el sentarse de manera contemplativa, sola o acompañada. Esto último puede llevar a pensar que Heather es una vaga de cuidado y por ello ocupa generalmente la silla de baterista, pero lo cierto es que consigue evocar una serie de sentimientos muy difíciles de concretar con palabras a través de la formula de la sentadilla. Aquí obtiene sentencias verdaderamente sensacionales (píntame un cuadro de cómo te sientes, cierra los ojos y hazlo real) en lo que puede ser la descripción de cómo ve las cosas una pareja con cierta inquietud artística. O no. Y cierra la canción y el single con una de las mejores descripciones de cómo debería ser amar a alguien: no tienes que sonreír si no quieres, no tengo que sonreír si no quiero, no tenemos que sonreír si no queremos. Una maravilla difícil de superar, pocas formas tan aparentemente sencillas pero difíciles a la vez se me ocurren para decir que ni has de pensar lo mismo que a quien amas, ni has de intentar cambiarlo y ni ha de coincidir con lo que opinen los demás. Y lo mismo para los gustos. Una apología de la autenticidad que deja en bragas a toda la mierda de la que hablaba al iniciar esta reseña.
Beat Happening – our secret
Etiquetas: Beat Happening, DIY, K Records, Olympia

















