Andres Pajares – todo el tiempo del mundo (cancion de autor)

Jark Prongo | Artistas,Discos,Singles | Viernes, Octubre 14th, 2011

 Es una pena, pero del disco que vengo a hablar hoy poco bueno se puede decir. Nada, mas bien. Es una puta mierda, cosa que duele al venir firmado por uno de los artistas mas grandes que ha dado España, Andrés Pajares, el cual ha destacado en varias disciplinas artísticas (cine, teatro, escritura de guiones y música ligera) a lo largo de su vida y ha sobresalido en actividades mas relajadas, como pueden ser la jarana, el bingueo, el requiebro a guiris y las tournees por platos de telebasura en su ocaso como artista y vividor. Quien no sonría viendo a Andrés simular un coito en calzones con Ajita Wilson en una película de Mariano Ozores ni es español, ni es persona ni es nada. Y quien no se haya absentado del trabajo aquella aciaga mañana en la que sufrió su Día De Furia particular para seguir todas las novedades acerca de la situación y el estado iracundo de Pajares (con gafas de broma como parte de su atuendo, en un gesto humorístico que ni las Baader Meinhof) merece caiga sobre el (o ella) una desgracia como la que sufrió Rappel años ha, cuando le robaron sus indescriptibles enseres y le dejaron amordazado con nada mas que un coqueto tanga de leopardo y sus famosas gafas invertidas.

 Este single lo encontré de casualidad en una famosa cadena de tiendas de segunda mano a un precio que, en primera instancia, me pareció razonable: 50 céntimos. Al salir y echar un ojo a la galleta la impresión mejoro, pues resulto ser que contenía dos copias del mismo 7 pulgadas. Ya en casa todas estas buenas impresiones se esfumaron nada mas comenzar la reproducción del vinilo, transformándose en maledicencias a grandes voces por mi parte y hasta alguna que otra blasfemia, o eso creo recordar. Uno siempre va dispuesto a que sus ídolos entreguen lo mejor de si mismos para así poder corresponder con otra entrega a nivel fan que proceda del reconocimiento y no de la ceguera (o sordera en este caso), pero no pudo ser. Tuve que sacar corriendo del tocadiscos esta bosta y hacerme una limpieza auditiva a base de reproducir 7 veces consecutivas los grandes éxitos de Fernando Esteso, el que fuese su pareja (cómica, no de tálamo) en algunas de las mejores comedias bufas que ha dado el parque fílmico español. Mano de santo.

 La cara a, Todo El Tiempo Del Mundo, se trata de una parodia de un conocido tema del duermemozas Manolo Otero, el que fuese marido de María José Cantudo allá por los 70. La pieza original es difícil (una suerte de fondo Midi con Manolo mojando bragas en modo spoken word), casi vanguardia de lo rancio, aunque justo es reconocer que el director de cine Baz Luhrmann hizo lo mismo en 1999 con el tema everybodys free (to wear sunscreen) y se hincho a vender copias del single, pero lo de Andrés es de traca: usando la misma base concatena durante 3 minutos una sucesión de gracias que no llegan ni a coña marinera, fallando en su objetivo por completo y provocando en el pobre oyente una sensación de angustia solo comparable a Enya intentando hacer de reír también. Inenarrable es poco. Probad un día a ponerla en una fiesta si queréis espantar a la gente, pero no aseguro que los asistentes descarten tomar medidas legales contra vosotros. La verdad es que solo se explica como un poner a prueba Andrés a sus fans.

 La cara b abunda en ese dar grima, asco, vergüenza ajena y repeluco a partes iguales. Madame Gigi es, después de la canción comentada en el anterior párrafo y su descendencia, el peor error que cometió Andrés pajares durante su longeva y destacable carrera. El rol que asume Andrés es una parodia de una pájara del Cono Sur que daba consejos de belleza hace eones por la televisión, antes incluso de que existiese Sábado Gigante en Galavison o su equivalente de Telemundo. Esta imitación se hizo bastante popular en el ente televisivo español a finales de los sesenta, cosa que no dice nada bueno de nuestros ancianos padres, la verdad. La grabación es algo que escapa a definiciones: no deja de ser una pieza hablada que recopila momentos presuntamente humorísticos de Madame Gigi, en la línea de los lps que grababan Pepe Da Rosa (Senior y Junior), Manolo de Vega y el muy bizarro Joe Rigoli, pero la etiqueta, siendo honestos, seria Puta Mierda. Algo a no escuchar jamás.

 En definitiva, una decepción viniendo de quien viene (Andrés, 7 años antes, nos había regalado el mágico Drácula Ye-Ye y después se resarciría con la canción principal de la película de Don Mariano Ozores El Currante), pero un fan ha de estar a las duras y a las maduras. Lo que no quita que, en perspectiva, me siga pareciendo un atraco haber pagado 50 céntimos de euro por dos copias.

 

Andres Pajares – todo el tiempo del mundo

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College featuring Electric Youth – a real hero (italodisco/new disco)

Jark Prongo | Discos,Sin categoría,Singles | Lunes, Octubre 10th, 2011

Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) dista bastante de ser una obra maestra, entre otras cosas porque solo muestra personalidad a la hora de organizar y canalizar sus influencias, pero es una de las mejores películas de este año. Y aunque no fuera así, su existencia tendría que seguir siendo celebrada, pues es la excusa perfecta para que Cliff Martinez nos entregue uno de los mejores scores del siglo XXI y se nos descubran algunos artistas emergentes de la nueva escena italodisco (new disco es la etiqueta bajo la que suelen aparecer en las tiendas) que, de otra forma, igual no habríamos conocido. Las piezas compuestas por Cliff expresamente para la película (todo un homenaje al noir francés de Jean-Pierre Melville pasado por el violento filtro propio de los thrillers setenteros y la sublimación del romanticismo desde una perspectiva cuasiadolescente (John Hughes) e irracional (David Lynch), a lo que suma el fetichismo por el metal que ya mostrase Kenneth Anger en Scorpio Rising) parecen haber sido compuestas en una habitación donde solo existiesen sintetizadores analógicos y colgasen de la pared posters de Angelo Badalamenti (el cual parece acreditado en algunas copias como compositor de la banda sonora), Tangerine Dream, Jean-Michel Jarre, Giorgio Moroder, Claudio Simonetti (Goblin) y el John Carpenter mas minimalista (el John del score para Asalto A La Comisaría Del Distrito 13), y el resultado realza lo filmado por Nicolas Refn, dotando de un aura de la cual es difícil renegar a escenazas como la del ascensor (con la pieza Wrong Floor), en la que se pone de manifiesto la importancia de los impulsos primarios (sexo y violencia) en el ser humano con una claridad que termina en homenaje a su precedente mas relevante y cercano, Irreversible de Gaspar Noe.

 Las composiciones ya existentes incluyen a Johnny Jewel por partida doble (con su proyecto italo Desire y la monumental Under Your Spell, que podría ser perfectamente una composición de M83 bajando el pitch, y con una pieza de corte mas experimental bajo el seudónimo The Chromatics), una descontextualizacion inesperada de una bizarra pieza compuesta por el maestro Riz Ortolani para uno de los mondos de los documentalistas Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi (Mondo Cane) y la enésima revisión del sonido Daft Punk y el disco saturado de filtros de Thomas Bangalter a cargo de su compatriota Kavinsky (con Lovefoxxx de Cansai De Ser Sexy a las voces). Todas cumplen a la perfección a la hora de intensificar el efecto pretendido por el director en la escena en la que aparecen, por lo que no responden a intereses mercadotécnicos de aprovechar el tirón de la película para así colocar en el mercado unas cuantas copias de la banda sonora. Ni mucho menos. Y nos descubren a un francés que vive anclado en los 80, College.

 College es David Grellier, un francés que con sus producciones y su sello Valerie Records demuestra que el italodisco no siempre ha de ser una horterada, sino que, como parece lógico, depende del buen hacer de quien este detrás para saber oscilar entre lo frívolo y lo romántico sin terminar de decidirse por alguna de las partes. A Real Hero ya había parecido hace casi 2 años planchado en 300 copias del sello belga Flexx, pero era algo solo conocido por los yonquis del italo. Aprovechando la coyuntura favorable de la (merecidísima) fama que le ha proporcionado Drive decidió sacar 300 copias en 7 pulgadas hace casi un mes en su sello, con un diseño que incluye la tipografía ochentera de los carteles y logos de la película. La cara b es la versión instrumental, que se antoja perfecta para que el productor aficionado intente hacer un mash up en su casa (las vocales del Kim & Jessie de M83 creo que serian un buen comienzo), pero la chicha esta en la cara a, que es la canción que aparece en la película durante varios pasajes. College teje con capas de sintetizadores y ruiditos falsamente analógicos una maravilla que, de ser Giorgio Moroder su padre, podría morir tranquilo por saber que su legado continuara expandiéndose a través de su vástago. Y el dúo canadiende Electric Youth compone unas vocales extrañas, sugerentes, fantasmagóricas y pegadizas que terminan por convertir el esfuerzo de francés y canadienses en una canción de diez. No se me ocurre mejor canción para las escenas en las que aparece (bueno, quizá el Tell Me What To Swallow de Crystal Castles, pero habría que descartarla por lo sórdido de su letra, la cual pegaría mas en un telefilm de abusos sexuales incestuosos), siendo ahora difícil no acordarse del personaje encarnado por Ryan Gosling (que en un principio recuerda a ese lobo solitario que era el Kowalsky de la mítica Vanishing Point, para pasar a pagafantear mas que Gorka Otxoa en la pelicula de Cobeaga tras enamorarse de Carey Mulligan), pero también funciona a la perfección sin necesidad de haber visto la película, de forma totalmente independiente. Acojonante.

 Una maravilla de 7 pulgadas que da una segunda oportunidad a la canción de obtener el reconocimiento que demuestra merecer. Las 300 copias ya están agotadas, pero debido a la inmensa demanda que hay Valerie Records sacara una nueva tirada. No os lo perdáis. La película tampoco, claro, que para ser obra de un daltónico y estar hecha bajo la premisa de ser una película de John Hughes en la que, a partir de un instante concreto,el protagonista asesina a todo el mundo, es notable.

 

College – a real hero

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Tullycraft – twee (pop)

Jark Prongo | Discos,Singles | Viernes, Octubre 7th, 2011

 Ayer murió Steve Jobs. Algunos le consideraban un Dios mientras que otros se despachaban con un bah, un gafas menos al conocer la noticia hoy en la prensa. La primera valoración solo alcanzaría a compartirla si, criando malvas como esta, consigue vender un nuevo producto (llamado, por ejemplo,  iDead, que no falte el humor negro) a millones de usuarios; como parece harto difícil, de momento me quedo con la segunda. Steve no era culpable de la necedad de un amplio espectro de los consumidores de Apple, pero involuntariamente condiciono el modo de concebir la adquisición y disfrute de la música, con esa absurda costumbre de sus clientes de valorar mas el continente (iPod) que el contenido (las canciones). El fanático medio de Apple cambiaba de iPod cada 3 meses, preocupándose mas por renovar el cacharrito en cuestión que por crear una biblioteca musical sujeta a ciertas inquietudes y criterios. Todos nos hemos roto alguna vez al ver un listado elaborado por tal o cual celebridad mostrando lo que se puede encontrar en su iPod, ¿verdad?, o al acudir a casa de un amigo y observar que tiene el puto iPod reposando sobre un cachivache parecido a un altar (la semejanza no es gratuita) que le permite cargarlo mientras reproduce a Juan Camus o Shakira por unos altavoces, por lo que no redundare mas en ello.

 Hace años la cosa no era así. Si uno tenia interés en la música y en algún grupo en particular, antes o después buscaba nexos que le llevasen a descubrir los otros grupos en los que se basase esa formación, así como proyectos paralelos de sus componentes, grupos que compartiesen productor, singles cuya portada estuviera a cargo del mismo equipo artístico, bandas de la misma discográfica y hasta las demos de esa groupie que se crujieron todos sobre un pinball tras un ensayo. Este single de Tullycraft, aun siendo normalito, cumple de sobra en ese aspecto proporcionando numerosas referencias entre letras, discográfica y la versión que realizan en la cara b. Creo que es la primera vez que hablo de un artefacto que valoro mas por aspectos como el recién comentado que por sus cualidades sonoras. Ya, se que no es serio, pero lo considero justificado de sobra, pues los vínculos son exquisitos.

 Tullycraft son una banda de Seattle tirando a mala cuyos miembros, antes de conocerse, tenían un bagaje disperso cuyo máximo logro fue compartir créditos con Television Personalities en un bajo el nombre de Wimp Factor 14. Dicho ep fue publicado por Little Teddy Recordings (sello alemán regentado por los miembros de The Bartlebees, muy amigos de Dean Wareham, vocalista invitado en la versión original de la canción versionada en la cara b), y luego fueron repartiendo sus tonadillas por Darla, Harriet, Papercut y Magic Marker Records. No hace falta que busquéis la discografía, porque desde ya os digo que es un poco mierder. Quedaos con las referencias, que hablando de ellos así por encima , a lo tonto, ya han salido Dan Treacey, Dean Wareham (Galaxie 500, Luna, Cagney & Lace, Dean & Britta), el sello Darla y, subrepticiamente, The Magnetic Fields (cuyo All My Little Words suena en Extraterrestre, la nueva película de Nacho Vigalondo). Con esto ya tenéis para hacer un recopilatorio sublime e ir al cine a lo seguro.

 De Twee ya dije hace tiempo al reseñar un single de Horowitz que me parecía una cosa forzada y casi impostada, opinión que mantengo. La canción en si no deja de ser un name dropping de libro bajo una alfombra pop default, así que me limitare a destacar, de nuevo, las referencias, que si son golosas: Sarah Records (el mítico sello suicida), Little Teddy (el sello de los amigotes teutones de Dean Wareham y Dan Treacey), The Lucksmiths (banda pop australiana recientemente desaparecida, con un buen puñado de singles fantásticos), Slumberland (el sello indie por excelencia en EEUU, casa de TPOBPAH y Veronica Falls), 14 Iced Bears (magnifica banda de Sarah Records, recientemente reunida para girar), the band that would be king (documental inédito en españa sobre el grupo Half Japanese), throw Aggi off the bridge (cita de la genial canción homónima de Black Tambourine, la cual a su vez transmitía a través de la voz de Pam Berry el deseo de que Stephen Pastel empujase desde un puente a Annabel Wright (Aggi) para poder intimar con el) y fuck me i´m twee, que a posteriori se convirtió en el nombre de una serie de fiestas twee y base del sello Twee As Fuck (solo han publicado un en 3 años, de Comet Gain). El resto de referencias son coñas privadas de Tullycraft con grupos de la escena postgrunge de Seattle, por lo que tampoco pasa nada si las obviamos.

 La cara b si que tiene mas enjundia, pues se trata, como adelantaba hace un párrafo, de una versión de una canción de Stephen Merrit, ese jodido genio de la música. La versión original la hizo bajo el nombre de The 6ths, proyecto financiado por London Records a mediados de los 90 que le permitió colaborar con gente tan destacada como Amelia Fletcher (Talulah Gosh), Georgia Hubley (Yo La Tengo), Stuart Moxham (Young Marble Giants) y el citado Dean Wareham, que es quien canta en dicha versión. Aquí poco puedo decir de la versión del single (que es correcta, sin mas), porque teniendo un original que supone la colaboración de dos de las personas mas relevantes de la música contemporánea, darle mas protagonismo a la versión (pese a ser parte del objeto de critica) seria atentar contra el buen gusto y terminar faltando a Tullycraft por haber osado mancillar una obra perfecta. Falling Out Of Love (With You) añade a la orfebrería technopop DIY de Merrit la inimitable voz de Dean Wareham, con una letra sobre un proceso de desenamoramiento que le viene como anillo al dedo, pues parece un descarte de Galaxie 500 (no en lo musical, ya digo, que es puro Magnetic Fields) a juzgar por su estructura lírica y pasajes como diseñábamos cajas de ritmos y su contraposición posterior diseñamos sintetizadores. Maravillosa, como no podía ser de otra manera.

 En definitiva, un disco que vale mas por lo que arroja al escuchar la letra que por como suena. Pero en unos tiempos en los que nadie presta atención su posible utilidad es completamente inútil.

 

Tullycraft – twee

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Tullycraft – falling out of love with you

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El Payo Juan Manuel – lairo lairo (rumba)

Jark Prongo | Discos,Singles | Lunes, Octubre 3rd, 2011

Si Los Simpsons (durante sus primeras once temporadas) se convirtieron en el mejor análisis sociológico posible de la población occidental de los últimos 40 años, El Payo Juan Manuel hizo lo propio a través de sus canciones y procederes con la sociedad española. Juan Manuel Cardona Bonilla es la quintaesencia de lo español, para bien y para mal; no en vano ha vivido basculando entre su Andalucía natal y la Cataluña que le vio dar sus primeros pasos como artista (en pleno auge de la rumba y durante el subsiguiente esplendor de fiesteros como Peret, gente a la que ni Carmina Ordoñez podría haber seguido el ritmo en una farra), por lo que se puede decir que conoce la península de Norte a Sur. Mientras que medianías como Juan Manuel Serrat o Joaquín Sabina concatenan homenajes y parabienes, al Payo se le viene negando todo reconocimiento sistemáticamente, pese a ser mejor letrista que ambos tuercebotas. Y lo que es peor, su presencia en los medios (salvo el magnifico articulo que el ex The Refrescos y ex Petersellers Alberto Sobornez le dedicase en el nº 22 del seminal Fanzine Mondo Brutto) se reduce exclusivamente a entrevistas muy espaciadas entre si o comparecencias ante el cretino de Javier Cárdenas, agravios a todas luces inmerecidos tras todo lo que ha aportado a la nación. No digo que haya que beatificarle, pues seria El Payo el primero en declinar esta condecoración religiosa desde un Bingo, pero una festividad en su honor terminaría de equilibrar las cosas. Y ojocuidado, que aquí no hay uso alguno de la ironía o el sarcasmo, eh; si continuáis dudando vedle algún día haciendo el molinillo mientras sostiene un copazo en perfecto equilibrio, que para entonces guitarristas como Paco de Lucia os parecerán principiantes.

La cantidad de himnos que ha dado El Payo al acervo ibérico es algo que esta aun por superar. Auténticos himnos de autobús (tanto si se va a unas Convivencias siendo estudiante como si se acude a un puticlub en una macrodespedida de soltero) como El Mejillón, Me Corro Me Corro, La Cigala, El Pasota En Benidorm o Tapate María, de títulos ya de por si bastante elocuentes y dignos de un Nobel de Literatura, no como el moñas zoofílico ese del burro, Juan Ramón Jiménez. Himnos de los que se desconoce si están basados en el saber popular o es este ultimo el que se vale de ellos; sea como fuere, hay una retroalimentación y una simbiosis entre El Payo y el pueblo español. Porque sus letras, por mucho que los tíos de ahora vistan como afeminados y nunca salgan de casa sin su IPhone o cualquier mariconada similar, reflejan de donde viene, donde para (en un bar, SIEMPRE) y adonde va el ciudadano español. Se puede intentar camuflar con buenas formas y hasta conocimientos de protocolo lo que somos, pero el genoma esta marcado y nunca cambiara el arquetipo nacional masculino: ese salir de casa para llegar tarde al trabajo o absentarse del mismo, ese faltar al prójimo de forma gratuita mientras se conduce un coche feo cual ataúd con pegatinas, ese ir al bar a comer un menú del día y soplarse casi 2 litros de alcohol de distintas graduaciones en menos de una hora, ese volver (o no) al trabajo achispado y tener agarradas con clientes, compañeros y el payaso del jefe, ese pasar de nuevo por el bar antes de volver a casa a decir cosas a volúmenes absurdos mientras se ve el futbol o un debate entre fachas y rojos de mierda y, finalmente,  ese subir ya al hogar y levantarle la mano a la parienta a falta de algo mejor que hacer antes de desplomarse sobre el sofá. Esto es así, y va implícito a toda letra del Payo, nos guste o no.

Tomemos por ejemplo una de las canciones mas bruscas de Juan Manuel, el clásico Niña, No Te Modernices, pese a que el single comentado sea otro. Aquí se evidencian gran parte de las constantes del Payo (la palma rumbera, los elementos sónicos ajenos a la rumba que integra en dicho genero, la dicción relajada y hasta incorrecta -ese descriminada legendario- pero pegadiza), dejando ver incluso la costura de sus influencias para con las letras, que no son otras que Emilio El Moro, el contexto social y el comentario tabernario de eructo y codazo (o codazo y eructo, tanto da). El estribillo, que responde a un muy español causa-efecto (donde la causa seria la liberación de la mujer según los patrones feministas sin mediar una transición que facilitase las cosas al Payo), reza un precioso, insuperable e inconcebible a día de hoy la cogí del cuello, la tire al colchón, me lanze hacia ella, la di un palizón. Por lista, y por puta. Una canción que podría tararear perfectamente Bibiana Aido, un poco por lo pegadiza que resulta y otro tanto por haber dejado ya la Cartera de aquel Ministerio de broma que regentaba, siempre y cuando se dejase de lado la falsa afectación que enmascara intereses de lucro personal. Porque aquí El Payo, de manera consciente o inconsciente, se marca una cancionaza inmortal mientras moja el dedo en colonia para meterlo en la llaga. Y así otras cuantas veces durante su voluminosa trayectoria (incontables singles y 33 lps según dice el mismo, amen de numerosas cassettes de gasolinera que le convierten en uno de los primeros artistas que abogan por la mixtape, adelantándose a otros visionarios como Fernando Esteso o el artista spoken word Manolo De Vega), la cual debería entristecernos saber que termino en la oficina de Vale Music, aquella vergüenza nacional. Ojalá Luis Calvo (Elefant Records), Tanis Abellan (Jabalina Música) o algún otro gerifalte de discográfica indie le ofrezca un contrato para tener en nomina, por fin, a un artista realmente independiente.

La cara a contiene un clásico popular que, humildemente, creo debería sustituir al horrísono himno nacional, ya que es infinitamente mejor y toda la población se lo sabe. Hablo, ni mas ni menos (y aquí deberíais hacer una reverencia tras leer el nombre), de Lairo Lairo, titulo precioso que evoca jolgorio como pocas cosas pueden. No creo que nadie lo desconozca, igual solo los lectores de otras latitudes, pero por si acaso, he aquí una breve transcripción de la porción mas famosa de su maravillosa letra: una vieja y un viejo van pal Albacete, y en mitad del camino va y se la mete (la mano en el bolsillo saca un billete). Todo bien regado de palmas y curiosos arreglos de viento, hasta el loquísimo parón de ponme una bebida que este de moda, que la beben los americanos, la Coca Cola, la Coca Cola, que se canta en el marco de un bar, como no. Y el simpático cierre con un recuerdo a los mas pequeños, cual Duque de Feria: una niña en un baile se lo chupaba, caramelo de menta que le gustaba. Ni que decir tiene que la versión en directo difiere cosa fina de la grabada, tanto por la presencia tangible de Juan Manuel y su atuendo (botas, pantalones acampanados de colores imposibles, camisas de cuellos uberdimensionados abiertas hasta donde abalorios y pelamen forman un uno, patillones recuerdo de La Legión, pelazo indomable, toda suerte de oropeles repartidos por muñeca y manos y gafas de sol Aviador de Benidorm en ocasiones muy señaladas) como por el sentido que confería a las letras. En directo podía optar directamente por hacer la rima soez, con lo que las diferencias entre grabación y actuación venían a ser casi un ejercicio semántico pocas veces visto (una vez oída la versión en directo la versión grabada siempre tendrá ese significado, pese a terminar las rimas con otros significantes) y el directo se convertía en un acto contracultural de primer orden, donde tenían cabida tanto la gerontofilia como la pederastia. Eso si es pansexualidad y no cuando un moderno se declara asexual por Twitter, coño ya.

La cara b entrega una de las facetas menos conocidas de Juan Manuel, la rumba seria (comienza como una sardana) con intenciones elevadas. Concretamente, el hermanamiento entre Norte y Sur en forma de homenaje charnego a Cataluña. Incorpora pasajes en catalán sencillito (Barcelona es bona bona, si la bolsa sona sona), tipo el que podía hablar en la intimidad durante aquellos pactos bizarros Josema Aznar con Jordi Pujol, y referencias varias a las excelencias catalanas (playa, clima, gastronomía y folklore) para terminar despejando toda duda acerca de su objetividad con un esto lo puedo decir porque yo no soy de aquí, ay, que yo soy de Sevilla, y ahora me he quedado aquí. Magnifico, de verdad. Que la cosa loca no ha de estar reñida con la concordia, y por eso, y por venir de quien viene, me lo creo.

Un single fundamental para descubrir a uno de los señores mas fenomenales de aquí. Si algún día veis una cassette en una gasolinera mientras aprovecháis para tomar un carajillo camino de Jaén y hacer de cuerpo antes de continuar la marcha no dudéis en comprarlo para ponerlo en sustitución de ese disco de mierda de Vetusta Morla que llevabais puesto. Y ya allí, tras haber parado en Casa Pepe a degustar una recia comilona rodeados de guardias civiles, aprovechad para visitar su Bar, El Rincón del Payo. Tanto o mas mítico que aquel Amador granadino al que cantasen Los Planetas.

 

El Payo Juan Manuel – lairo lairo

(Version regrabada con añadidos)

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The Garlands – you never notice me (pop/twee)

Jark Prongo | Discos,Singles | Viernes, Septiembre 30th, 2011

Existe un paralelismo importante entre el investigador maldito Charles Fort y Roger Gunnarsson: ambos han demostrado la asombrosa capacidad de suspender su obra conforme iba tomando forma para iniciarla de cero acto seguido. Si bien Charles procedía a quemar sus recopilaciones de hechos inauditos, hemos de agradecer que Roger se limite únicamente a formar un nuevo grupo sin destruir las canciones del que deja atrás. Seria una pena, habida cuenta que este sueco lleva años enalteciendo el pop con sus composiciones en bandas como Free Loan Investments (con Amanda Aldervall, la cual sacaría después un par de anodinos 7 pulgadas como The Busy Band y publico este año un lp bajo el nombre de The Andersen Tapes, el cual aun no he escuchado), The Happy Birthdays (con Maria Petterson, ahora al bajo en los directos de esta formación), Nixon (su proyecto unipersonal, que tira hacia el italodisco casi), Cloetta Paris y Pushy Parents, cuyo single debut publica Elefant Records la próxima semana. El proyecto que me ocupa hoy parece tener los días contados y ser este su ultimo alarido, ya que Cloudberry Records contaba con sacarles un nuevo antes de fin de año y todo indica que en la portada no pondrá The Garlands, sino Nixon. El tiempo aclarara las cosas.

 En todos estos proyectos Roger parece vivir anclado entre la publicación de los primeros singles de Talulah Gosh y los 2 primeros años de la década de los 90, por lo que su sonido no puede ser mas C86. Canciones imperfectamente perfectas de menos de 3 minutos con voces de la compañera que toque según la formación de la que hablemos. En The Garlands esta labor recae en Christin Wolderth, coautora de las canciones según los créditos del single. Para esta grabación añaden a Patrick Lindgren (guitarra), Einar Ekstrom (guitarra, también el Le Futur Pompiste y a cargo de las mezclas aquí), Maria Petterson y Robert Klaesson a la batería (también en Hari & Aino, cuyo 7¨ en Cloudberry Records recomiendo encarecidamente). Otra cosa son los directos, a los que Roger pasa de acudir optando por figurar entre el publico o, directamente, quedarse en casa. En total han publicado desde su creación en el año 2008 menos de 10 canciones, destacando por encima de todo el split single compartido con The Sugarplums en Atomic Beat Recordings (donde The Pains Of Being Pure At Heart publicaron otro split con los desaparecidos Parallelograms que se cotiza a cifras astronómicas cada vez que asoma por Ebay), y como no publiquen grabaciones caseras o inéditas mucho me temo que la cosa seguirá tal como ahora. Una pena.

 La cara a esta ocupada en su integridad por You Never Notice Me, que ya conocíamos de su primera demo y que no ha variado prácticamente nada en esta nueva versión grabada a principios de año. Las guitarras afiladas dejan la canción a medio camino de Talulah Gosh y The Rosehips, mientras Christin canta una dramática letra de no correspondencia por ser su fulgor menor que el de otra sueca (si, soy un desastre, pero ella luce perfecta en ese vestido y siempre brillara mucho mas que yo). El estribillo eleva a tonos próximos a los Smiths el nivel de los lamentos: ¿Recuerdas cuando casi cogí tu mano? No entendiste que casi salvaste mi vida. Vamos, que juntamos al Morrissey ochentero con la Christin actual con la excusa de ver una película así medio triste y el festival de pucheros y lagrimas seria de órdago. Como para irse de fiesta con ellos, ¿eh?

 En la cara b aparece Continue, correctísima canción que sigue la senda sónica del grupo. La letra no puedo pasar a describirla, pues el contenido del se limita a lo esencial y ni siquiera viene un triste inserto donde echar un ojo; tampoco se entiende gran cosa, pero me atrevería a aventurar que no deja el tono lastimero de Christin, que a este paso va a ser la reina del drama sueco. La verdad es que hubiese preferido que regrabasen la magnifica Why Did I Trust You? para este lado del single, aunque da un poco igual. Lo importante, realmente, es celebrar que Roger siga haciendo canciones, sea bajo tal o cual nombre y con esta o aquella compañera. Un autentico orfebre del pop que merece mayor reconocimiento. Como Bedroom Eyes.

 

The Garlands – you never notice me

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The Teenagers – starlett johansson (pop)

Jark Prongo | Discos,Singles | Lunes, Septiembre 26th, 2011

 Internet no deja de dar inmensas alegrías a sus usuarios, siendo la ultima de ellas la filtración de un par de imágenes en culos de Scarlett Johansson. El revuelo causado en la comunidad pajera ha sido monumental, dándose dos conductas espontáneas entre sus miembros: pasar a estudiar la autenticidad de las fotos con todos los gadgets a su disposición, que no son pocos, u optar por girar las fotos de la novia (si la hubiese), descolgar el fijo, apagar el móvil y no atender al telefonillo para adentrarse en maratonianas sesiones de tocamientos y la subsiguiente visita a Urgencias por desprendimiento de cornea. Ambos comportamientos no son excluyentes entre si, existe constancia de fenómenos que han verificado la autenticidad de la foto para proceder acto seguido a follarse a si mismos como si no hubiese mañana. Que ya lo dijo el esmirriado de Woody Allen mientras se le empañaban las gafas, masturbarse es hacer el amor con quien mas quieres. Y si el, que tiene un Príncipe de Asturias, da validez a esta conducta, nosotros solo podemos darle la razón mientras abrimos la enésima ventana con jamelgas enseñando la hucha. ¿Que que hago todo el día con el ordenador? Pues familiarizándome con la nueva versión del Contaplus, que va a ser, mujer…

 Toda esta defensa de la paja como medio de vida viene a colación de lo poco que se prodiga en el mundo pop, cuando una y otra cosa deberían ser términos complementarios. Salvo en el terreno R&B y algunas aberraciones musicales sudamericanas, los cuales parecen concebidos para ser escuchados con un par de kleenex en la mano, el resto de la música esta algo asexuada o no hace justa apología del autoerotismo, que es algo adolescente por definición y, por lo tanto, extremadamente pop. Que una cosa es que tal o cual grupo (como las ya tratadas Girls At Dawn, sin ir mas lejos) de cosquillicas en el bajo vientre y otra bien distinta es que se hable a las claras del toqueteo para con uno mismo. Y no sera por la calidad de los grupos que en un momento dado han compartido con sus fans confidencias de wc: Pixies, The Divinyls, The Who, Frankie Goes To Hollywood, The Buzzcocks, The Violent Femmes, Devo, Elvis Costello, Devo… y aquí, en España y a su manera, El Payo Juan Manuel, Juampa y La Raja, La Polla Records y El Chivi también han bregado lo suyo por la normalización del pajezote como costumbre sana y no anatematizable. Que lo censurable no es proceder a ello, sino hacerlo con depravaciones tipo el video de Sara Montiel mostrando su casa en toda su monstruosidad, en el caso de ellos, o Jorge D´Allesandro haciendo un panegírico futbolístico de los suyos en Punto Pelota, en el caso de ellas.

 The Teenagers sacaron este 7 pulgadas en 2007, y con el se hicieron sombra a si mismos como creadores del mas inteligente hit del año. Son 3 franchutes que parecen sacados de una continuación apócrifa para videoclub de La Revancha De Los Novatos, atendiendo a nombres tan nerdos (hieden a seudónimo cosa fina) como Michael, Dorian y Quentin. Comenzaron allá por el 2005 con la sana idea de hacer el idiota, sin mas, pero la broma torno en grupo de singles perfectos (su único álbum es muy irregular, si bien contiene joyas como Sunset Beach) y se vieron obligados a dar conciertos, conocer a Katy Perry (si esta aparece desnuda, entonces Internet si que no podrá ofrecer nada mas a la humanidad) y remezclar a Britney Spears. Cosas muy pop todas, al igual que su música, una suerte de synth-pop ochentas con eventuales guitarreos. Pero donde lo petan los amigos, amen de poniendo caras mongas en sus brillantes videoclips, es en el tema de las letras: aun no se si son subnormales o unos genios. El humor cafre y misógino del que hacen gala en canciones como Homecoming no se escuchaba desde el No Te Modernices, Niña de El Payo Juan Manuel, terminando por no quedar claro si son unos vivales mojabragas, unos impersonators de macho alfa, unos románticos empedernidos o unos sabios observadores que ponen en tela de juicio muchos lugares comunes de la interactuacion entre hombres y mujeres en la sociedad occidental cuando hay intenciones de ayunte (siempre, vaya) por detrás. Solo ellos lo saben. Mejor que siga el misterio.

 Aquí, con 2 únicas canciones, se sacaron 4 años antes de la aparición de las ya famosas fotos de Scarlett la perfecta banda sonora para el incidente, y con una lógica interna entre la cara a y su opuesta pocas veces vista. Si la primera gira en torno al homenaje tuno y postmoderno a la susodicha, la segunda es su consecuencia lógica, una oda a la masturbación. Una causalidad escolástica irrebatible: te pajeas porque has visto las fotos de la Johansson. Y no hay mas tu tía, que se cumplen las 3 condiciones que dan validez a este principio. Escarbando mas en cada una de las canciones encontramos otros motivos para alabar a los Teenagers. Por ejemplo, en Starlett Johansson, la cosa parece quedar en una simpática enumeración de guiños postmodernos a la chavala, pero creo que va mas lejos: es una burla en toda regla al acosador default de famosos y, simultáneamente, el himno perfecto para todo stalker de Scarlett. Sintetiza en pocas estrofas lo que este ha de decir para importunarla si algún día coincide con ella, no teniendo que temer así por un quedarse en blanco ante la presencia de su musa. O la musa de sus pajas, mejor dicho, por quien ha vertido hectolitros de semen. Y el factor idiota no se queda atrás, eh, que el parón con las menciones a Jared Leto, Josh Hartnett y sus respectivas películas y relaciones con la californiana hace mucho de reír de puro idiota. Del romanticismo ciego que subyace en todo lo que cantan no digo nada por lo que comentaba en el párrafo anterior. Hasta que ellos no se pronuncien no me mojo.

 Selflove, en la cara de las pajas, no puede ser mas autoexplicativa desde su titulo. Por supuesto que también hace mucha risa marialuisa y continúan con las referencias pop postmodernas (Christina Aguilera y sus videoclips de puta) sobre la base del Homecoming con pocas variaciones de acordes, solo que añade reflexiones lucidas acerca de la masturbación: estimulación, necesito algo de acción/Mi alivio deriva en depresión. Una gran verdad; si la consabida tristeza post-coito es algo real y casi tangible, cual no sera la bajona al terminar una faena en la intimidad mas solitaria del lugar donde cada uno/una de nosotros proceda a aliviarse… Para colmo, los muy cabrones dejan un sentimiento raruno en el oyente cuando, al pasar a enumerar todos los nombres de féminas con los que se tocan, dejan caer un viril Roger, como dando a entender que quizá quien ha puesto el vinilo debería probar (en caso de ser tío) a pajearse pensando en chulazos, o bien que alguno de ellos come ternera y cena lenguado. Lo que fuera. Lo que no deja lugar a dudas es el modo de acabar la canción: se corta. Tan abrupto como el final de un pajezote, claro que si.

 Que no os engañen sus pintas, The Teenagers son listos de cojones.

 

The Teenagers – starlett johansson

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The XX – VCR (pop)

Jark Prongo | Discos,Singles | Viernes, Septiembre 16th, 2011

De The XX se ha dicho alegremente que practican un minimalismo llevado al máximo, y en tantísimas ocasiones que ha sucedido un poco lo que Goebbels pregonara con su famoso axioma, aquello tan en boga hoy de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Digamos que prescinden de artificios y añadidos ornamentales, pero un grupo que graba su álbum con una formación de 4 personas (ahora son 3, Baria Qureshi, segunda guitarra y teclista, abandono el grupo a los pocos meses de grabar su único disco) dista bastante de ser minimalista, y mas aun de ser el equivalente al Cine de Robert Bresson, como se ha dicho en alguna que otra reseña. Exprimen los elementos de los que disponen hasta sus ultimas consecuencias, pero aquí no existe el la parte por el todo recurrente al cine del francés, como tampoco esta presente el discurso pesimista y desesperanzado que asomaba en gran parte de su filmografía. Las semejanzas con los sublimes Young Marble Giants si que son ciertas, si bien no llegan al autentico minimalismo de los galeses, ni de sus seguidores Confetti. Realmente, aunque sea de forma involuntaria (pues ninguno conocía la música de los otros hasta girar juntos), tienen bastante que ver con los geniales suecos jj. No en vano estos últimos han versionado a The XX.

 Aclarado esto, justo es señalar que el debut de The XX reúne una colección de magnificas canciones que destacan mas por separado, en formato de single. La precocidad de estos señores (Jamie Smith, Oliver Slim y Romy Madley Croft) es asombrosa: llevaban haciendo sus cosas como grupo desde los 16 años y, pese a poder habido contar con Diplo como productor, decidieron seguir perfeccionando las piezas que tenían hasta poder producirlas Jamie, que se ha convertido en una suerte de niño prodigio en la escena musical británica. La labor de practica y mejora a la que hacia mención se antoja opuesta a la que suele ser habitual en cualquier grupo, ya que no es difícil imaginar al grupo reunido en su local de ensayo decidiendo que elementos y acordes omitir o fundir en algo unitario, cuando cualquier otra formación iría añadiendo capas, arreglos (del tipo que sean) y demás elementos por norma general prescindibles. Y todo ello en mitad de la noche casi siempre, lo que sin duda ha imbuido a sus piezas de una atmosfera somnolienta, casi sonámbula. Música para sleepwalkers.

 Sorprende la forma del cartón del 7¨, el cual tiene una X recortada por ambas partes que permite apreciar el envoltorio difuminado interior, sin ninguna información adicional, convirtiendo así en una incógnita el contenido. Pinchando la cara a suena VCR, que viene a ser un monumento de la elegancia aplicada al pop. Cada acorde suena limpio y resulta prefecto en lo que imagino habrá sido el resultado de una búsqueda y posterior criba de notas durante incansables sesiones de ensayo. Romy y Oliver alternan susurros pareciendo no querer despertarnos mientras caemos sedados al oírlos. La letra hace uso de la segunda y primera persona (por este orden), formula poco manida en el mundo del pop, y pese a la multitud de interpretaciones que cabe extraer, aprovechan para hacer apología de si mismos, autobombo que se dice (creo que somos superestrellas, dices que crees que somos superestrellas). Razones para tener esa seguridad en si mismos no les faltan, la verdad.

 14 reproducciones consecutivas después de la cara a damos la vuelta al disco para escuchar Insects. Lo primero que se aprecia es un mayor predominio de los cachivaches electrónicos que Jamie gusta de toquetear cual ludópata dando al botón avance, solo que obteniendo mejor resultado que el que podría llegar a sacar el fenómeno de las tragaperras. Si en la cara a la primera en susurrar era Romy, aquí Oliver abre la veda, y cuando ella lo hace aprovecha para meter un homenaje a New Order y las risas de Bernard Sumner en Every Little Counts. Todo para aludir al Gregor Samsa de La Metamorfosis de Kafka, solo que haciendo énfasis en como se puede dar la transformación mental durante una relación que te hace sentir como un insecto, cuando el culpable es el otro. Si la transformación en la novela de Kafka se intuía real para hacer una critica velada al aislamiento que sufre el sujeto diferente, aquí es únicamente mental y en forma de complejo de inferioridad, pero no por ello menos asfixiante. Brillante.

 Un disco a conseguir.

 

The XX – VCR

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Disco Inferno – the last dance (postrock/experimental)

Jark Prongo | Discos,Singles | Lunes, Septiembre 12th, 2011

 Ayer, 11 de Septiembre, se cumplían 10 años del derrumbe en directo de las torres gemelas neoyorquinas, por lo que hubiera procedido hablar del Twin Tower de Alma-X para seguir con la dinámica imperante del blablablao conmemorativo de todos los medios de comunicación. No obstante preferí esperar 24 horas mas y así aprovechar para matar varios pájaros de un tiro. Primero, que no redundo en las necedades dichas por Gabriel Albiac, Juan Manuel de Prada y allegados. Segundo, que así aprovecho para hablar de Disco Inferno aprovechando que sale hoy mismo a la venta la reedición de sus descatalogadisimos eps. Y tercero, vinculando de manera inversa a los dos primeros pájaros, no hay nada mejor para articular una defensa de la libertad a todos los niveles (en un escenario donde esta cada vez se ausenta mas en un cerco que mengua desde hace 10 años y un día) que recurrir a Disco Inferno, pues ellos siempre hicieron lo que les salio de los cojones. Y su semen es néctar de los dioses, creedme.

 Ian Crause (guitarra, voz y letras), Paul Wilmott (bajo) y Rob Whatley (batería) podrían achacar perfectamente su nula repercusión mientras Disco Inferno existía a la pésima elección de nombre, un clásico de lo cenizo en el mundo de la música (que le pregunten a Ataque de Caspa) que suele conseguir chirriar de dientes entre aquellos que deciden llamarse, por poner ejemplos radicales, Barrabas, Alberto y los Trío Paranoias o, quedándonos en España, Juan Pardo, si bien es cierto que este ultimo es solista, se llama así de verdad y el apellido ejerce una extraña justicia poética sobre su persona. El caso es que la música de Disco Inferno es magnifica, y cobra doble valor al tener en cuenta el arrojo que tuvieron a la hora de no ceder ante caminos fáciles (para los cuales estaban perfectamente preparados, como se puede apreciar en este ep, el mas accesible de todos) y seguir por las vías de lo que les pedia su apertura de miras a la hora de ponerse a toquetear cosas y experimentar. Por supuesto, por mucho revival noventero en el que estemos inmersos a día de hoy, si ya en su día se les hizo poco o ningún caso, no creo que la fortuna les depare unos estipendios extra en forma de royalties procedentes de la muchachada contemporánea. Ni de coña. Es (era) el típico grupo que veías con mucha suerte en las listas de lo mejor del año de alguna publicación musical y que, llegado el momento, no terminabas de adquirir vinilo alguno suyo al sopesarlo en Discos del Sur (¡como se echa de menos esa tienda!) porque tus ahorros preadolescentes te impelían a pillarte cualquier chorrada de Pizzicatto Five. De cuando uno compraba con los oídos a sordas e iban pillando forma esas colecciones tan eclécticas de puro ridículo que tenemos a día de hoy. Bueno, y hasta aquí el anecdoton nostálgico.

Decía que Disco Inferno eran como un perro verde travestido de lémur, o ahí quería llegar para explicar su rareza, la cual solo se alcanza a entender escuchando repetidas veces sus 3 larga duración y los 5 eps. Repetidas veces porque, salvo el ep que me ocupa ahora, su discografía echa para atrás cosa mala las 2 o 3 primeras escuchas, sobre todo si uno no esta acostumbrado a la experimentación y al open your mind. Ian Crause se ha intentando quitar la etiqueta de heterodoxo musical señalando en repetidas ocasiones que sus principales influencias son Joy Division, New Order, My Bloody Valentine, Kraftwerk y cosas así, en un principio accesibles. Vive Dios que no miente (este ep lo grabo con Michael Johnson como técnico, el que fuera responsable de todos los maxis impepinables de New Order, y retraso su incorporación al estudio por acudir a un concierto de los mancunianos), pero a titulo personal añadiría a Flying Saucer Attack, Can, PIL, Wire y el resultado que obtiene del uso del sampler, que los aproximan a lo que conseguían White Noise con el corta-pega. Y ya después estaría el hermanamiento con Piano Magic, que suena descabellado de antemano pero algunas composiciones son primas hermanas y, ya en solitario, Ian ha tocado en no pocas ocasiones con ellos. Second Lenguaje es la mejor canción que podría tener Piano Maic, el Love and Music de Disco Inferno.

 The Last Dance apareció en 1993, habiéndose grabado poco después de la salida del magnifico lp D.I. Go Pop (que no contiene dicha canción, la cual si aparece aquí). Cuenta Ian a toro pasado que estaba en modo fan loco de New Order por aquel entonces (de ahí lo de contar con Michael Johnson en labores de producción, si bien es cierto que el ya era seguidor de Disco Inferno), así que alquilo una Gibson 335 como la de Bernard Sumner para afrontar su estancia en el estudio. Aprovecharon muchos samples que sobraron del registro de D.I. Go Pop, si bien son bastante testimoniales, las canciones no se entretejen en torno a ideas abstractas que partan de dichos sampleos. The Last Dance nos da durante sus 4 minutos una idea de como podrían haber reventado los charts indies Disco Inferno de haber tenido la libra esterlina en la mirada en vez de cualquier otra cosa: bajo post punk crujiente, líneas de guitarra perfectas, flangers, un bombo que entra antes del minuto 3 resaltando la no euforia de la canción y, sobre todo, un sentimiento melancólico que la convierte en pop para un mundo sin esperanza (al final no es el futuro, sino el pasado, lo que acabara con nosotros). No hay futuro, ya nos condenamos hace tiempo.

 D.I Go Pop, producida por Charlie MacIntosh, si parece haber hecho mayor uso del banco de samples, los cuales juguetean interponiéndose unos a otros de fondo para llegar a las capas superficiales en cuanto la voz de Ian les permite el acceso. 5 minutos de neo post-punk pionero de la nada, pues nadie (salvo Atari Teenage Riot) continuo por la senda abierta por esta canción. The Long Dance, de nuevo bajo control de Michael Johnson, parece ser la típica versión dub que siempre producía o remezclaba este señor cuando se encargaba de un maxi de New Order, con lo que podría afirmar que este es el Blue Monday (The Beach, mejor dicho) de Disco Inferno de no ser porque conserva la letra integra en toda su perfección, siendo una mezcla distinta con mayor duración y profusión de sampleos. Magnifica en todo caso, por descontado. Scattered Showers nos devuelve a los Disco Infernos del 95% de su discografía: intensos, emprendedores, valientes, raros, únicos. Casi 8 minutos que servirán de perfecto nexo entre lo accesible y lo difícil para cuando un nuevo oyente acometa la tarea de descubrir un grupo que jamás le sera recomendado por nada ni nadie mas allá de su curiosidad. Que aquí solo se han acordado de Ian Crause Jesus llorente y Victor Lenore, el primero por editarle un disco en su sello Acuarela y el segundo por hacerle una entrevista para el lamentable Rockdelux, por lo que, si leéis estas líneas, tendríais que ponerle remedio.

 

Disco Inferno – The Last Dance

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The Wake – crush the flowers (Pop)

Jark Prongo | Artistas,Sin categoría,Singles | Lunes, Agosto 29th, 2011

Agosto es un mes que suele equivaler al relajo en los atuendos, siendo normal ver por la calle una cantidad casi ofensiva de chanclas, camisetas estilo imperio y bermudas indescriptibles, pero para algunos melómanos es la efeméride del suicidio de Sarah Records, el legendario sello de Bristol comandado por Matt Haynes y Clare Wadd. Toca, pues, hablar de algún disco suyo, concretamente de la referencia que ocupa el numero 21 de los 99 singles publicados mientras estuvo operativa la discográfica, primer single de los escoceses The Wake una vez rebotados de otro sello tanto o mas legendario, Factory Records. Si durante su estancia en la compañía de Tony Wilson destacaron por la practica de un post-punk tirando a oscurete que les mantuvo en un semi anonimato (no por la calidad de la música perpetrada, que era mas que buena, sino porque sus compañeros de sello New Order eclipsaban a todos los grupos de Factory), este primer single para Sarah es descaradamente pop. Tan pop que, de cara a recomendar a alguien se inicie en los grupos del sello, probablemente habría que instarle a escuchar primero este disco, pese a que referencias anteriores ya contaban con monumentos pop del tamaño del Sensitive de The Field Mice, el All Of A Tremble de St. Christopher o el noise que anegaba todo el Come Get Me de 14 Iced Bears.

The Wake eran escoceses, lo que garantiza un marchamo de calidad inherente a todo lo que hagan. El nombre del grupo tiene mucho que ver con James Joyce, lo que nos recuerda que no siempre los músicos eran gañanazos que expresaban por Twitter (con léxico de mongomermados) sus reflexiones acerca de cualquier fruslería sociopolítica, sino que hubo tiempos en los que leían, incluso con criterio al optar por la obra a leer. Mas allá de los cambios en la formación, el núcleo fueron Gerard Mclnulty (ex Altered Images) y los hermanos Steven y Carolyn Allen, y por allí estuvieron Vini Reilly (Durutti Column) y el pintamonas mas grande de la historia del pop británico, Bobby Gillespie, antes de unirse a los hermanos Reid para figurar en los créditos del primer larga duración de The Jesus & Mary Chain y bregar así para terminar de hacerse famoso sin tener ninguna cualidad o talento que le hiciese merecedor de ello. Pero bueno, a lo que vamos, que es mentar a ese cretino y me pongo hecho una hidra… Decía que el cambio entre la etapa Factory y la que iniciaban en Sarah fue sensible, pasando del rollo tenue casi oscuro al pop de campanillas mas desacomplejado, y esto se evidencia desde el mismo envoltorio del 7¨, ocupado por una rosa con el color virado a un tono cuasi fucsia que nada tiene que ver con el frio minimalismo de los primeros singles autoeditados y los lps y singles de Factory (en los que no estuvo implicado Peter Saville, como cabria esperar). Pasaron del avant garde ruso de El Lissitzky al retrato jardinero en una radicalización del discurso a favor del pop que es curiosa de cojones.

La cara a contiene Crush The Flowers, una canción tan extremadamente pop y buena que hay que oírla para creerlo. Con un teclado saltarín que no abandonara jamás su presencia a lo largo de la reproducción, se van añadiendo guitarras y lo que parecen unos campanazos en perfecta armonía hasta que un mini parón da pie a la dulce voz de Carolyn Allen: aquí viene mi consejo, piensa sobre todo lo que haces, si no te gusta lo que ves solo has de decírmelo. La replica la dará Gerard, de forma dubitativa: pero no se que hacer, ¿por que debería escucharte? Si vieses lo que veo no me escucharías. Una puta maravilla. El pop pocas veces ha alcanzado cotas de tamaña altura. Y para colmo, casi 20 años después (el 7¨ es de 1989) rescatarían la maqueta de la canción para un recopilatorio que Siesta hizo homenajeando al finado Keith Girdler (Blueboy, también en Sarah Records) superando el nivel cualitativo de la versión oficial al sonar mas inmediato y con mayor predominio de la guitarra, que recuerda de alguna manera a la tormenta final del It Isnt Forever de The Field Mice, solo que aplicándola a otro formato de canción.

 La cara b esta ocupada por Cardbrain (barrio del que proceden The Wake), tema muy próximo a la vertiende pop de sus ex compañeros New Order. Tan próximo que si el bajo se lo atribuyen en los créditos a Peter Hook me lo creo sin dudar un instante. Aquí el protagonismo vocal cae en Gerard, pero Carolyn se pasa toda la canción susurrando paparapas que nos recuerdan que si bien el bajo es mas post punk que un disco de PIL, el conjunto sigue siendo deliberadamente pop, como también se encarga de constatar el sutil teclado. Otra maravilla; gran parte de los fans prefieren este tema a la sublime cara a, preferencia con la que discrepo y por la que estaría dispuesto a batirme en combate grecorromano, pero es bueno que de alguna manera no haya consenso por dirimir cual cara es mejor de las dos. Otra cosa seria si se quiere entrar a discutir que canción es mas mierder, pero ahí ya estaríamos hablando de un disco totalmente distinto, posiblemente de Deluxe o cualquier remedo de artista similar. En resumen, un disco a comprar si o si, mas ahora que Captured Tracks lo ha reeditado (junto al primer single que sacaron en Scan 45) con motivo del pasado Record Store Day, aunque en una maniobra marcadamente oportunista (como la reedición de The Servants que esta por llegar) y torpemente ejecutada, por no decir casi sacrílega. Porque no es de recibo que lleguen y planten el logo de Captured Tracks sobre las galletas originales con fotos de Bristol que adornaban el vinilo original, y mucho menos que mancillen la contraportada original sustituyendo el clásico ¨distributed by Revolver/The Cartel¨ por su sede social y página web. Eso no se hace, hijos de puta.

The Wake – crush the flowers

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The Creation – making time/try and stop me (rock)

Jark Prongo | Artistas,Discos,Singles | Martes, Agosto 23rd, 2011

Es necesario hacer cierta justicia al legado de The Creation, máxime teniendo en cuenta que a lo largo de varias décadas, salvo cuatro gatos, ciertos teutones y el publico mod, la historia se ha negado ya no solo a mentarlos las numerosas veces que merecen (acorde a la calidad del material que publicaron en vida), sino a arrebatarles los hallazgos que tuvieron para con la música. En un fenómeno parecido al revisionismo histórico tan de moda de un tiempo a esta parte para reescribir y reinterpretar según qué hechos en base a la obtención de unos réditos, a los Creation les despojaron de sus innovaciones para atribuírselas a otros, de manera totalmente injusta. Pero hablare de eso más adelante, primero me gustaría hacer una breve contextualización del grupo en el espacio tiempo, comenzando por como tuvieron a bien definirse ellos: nuestra música es roja, con flashes purpura. ¿Sinestesicos o hasta el culo de alucinógenos?

The Creation se formaron en 1966 como resultado de las cenizas dejadas por The Mark Four, grupo beat en la onda de lo que monopolizaba las radios británicas por aquel entonces. Oficialmente estuvieron vivos dos años (excluyo los comebacks que se dieron a partir de los 80), durante los cuales la formación fluctuó conforme sus componentes iban y venían; en esencia, los señores que materializaron este single de debut fueron Kenny Pickett (cantante y letrista), Bob Garner (bajo), Mick Thompson (guitarra rítmica), Jack Jones (batería) y el autentico genio tras todo lo obrado por el grupo, Eddie Phillips. Compartieron el mismo productor en sus inicios (Shel Talmy) que otras leyendas británicas como los Kinks (donde termino como bajista John Dalton antes de ser un Creation) o los Who (donde, según el rumor, iba a tocar como segundo guitarrista Eddie Phillips tras ser invitado por Roger Daltrey), por lo que su sonido no se desmarca en exceso del de estos grupos mentados  e incluso ofrece grandes paralelismos con los Who, al menos en lo que al uso de feedback como elemento armónico respecta. Las diferencias para con ellos y el resto de grupos las establecería Eddie Phillips con sus avances sobre la guitarra a base del clásico método prueba-error que tan bueno ha sido para la música, en contraposición a como ha resultado en nuestro día a día cada vez que lo hemos aplicado a disciplinas como la gastronomía.

Este fenómeno tiene una base como guitarrista que mezcla la artesanía de andar por casa (aka bricolaje musical) a la hora de construir sus guitarras, amplificadores y tunearlos (lo que le convierte en el padre espiritual de Fela Borbone, el archiconocido creador del mierdofon) con un encomiable espiritu emprendedor a la hora de mezclar actividades a priori incompatibles. ¿Que tengo un arco de violín muerto del asco por casa? Pues lo pruebo con la guitarra. ¿Que no conseguimos un teclista ni pa Dios? Pues sustituyo el teclado con feedback. ¿Que nos quedan un poco sosainas las actuaciones? Pues nos ponemos a hacer el idiota durante las mismas con pintura liquida, a lo Pollock. Y así con todo, menos con lo que realmente tuvo que haberse preguntado: ¿Que el pringui de Jimmy Page va diciendo por ahí que el invento lo del arco con la guitarra? Pues ojala le dé un cáncer de sida.

Puede parecer una boutade fruto del querer epatar para así obtener cuota de mercado, pero lo cierto es que lo del arco con la guitarra ofrece un resultado sensacional. Igual es cosa del magnífico riff de Making Time, que sonaría bien hasta con una guitarra de gominola, si bien esta teoría se desmonta con la cara b, Try and Stop Me, donde la misma técnica se usa sobre un riff no tan contundente y la cosa sigue sonando a las mil maravillas. En la cara a su faceta Who, y en la b la vertiente Kinks para configurar un single perfecto que jamás tuvo la repercusión deseada, salvo en Alemania, donde The Creation son algo así como mitos sesenteros y llegaron a grabar especiales televisivos que seguro seguirian desde casa con extrema atención los miembros de Can, Neu! y toda la avanzadilla kraut.

Y si empezaba hablando de la poca o nula repercusión que tuvieron, justo seria también hablar de pasada de los que se han acordado de ellos, curiosamente gente muy válida en lo suyo. Entre finales de los 70 y principios de los 80 Paul Weller (The Jam), Dan Treacey (Television Personalities), Ed Ball (TV Personalities y The Times) y Alan McGee (Biff Bang Pow! y fundador de Creation Records) fueron los principales prosélitos de la causa musical de los Creation, ya fuese bautizando a su grupo con el nombre de una canción del grupo y a su sello con el del conjunto (Alan McGee), incluyendo homenajes en las portadas e insertos (Dan Tracey, Ed Ball y Paul Weller), haciendo versiones  (Dan y Ed) o, sencillamente, empezando a tocar música desde la admiración al grupo (Television Personalities). Ya a finales de los 90, el magnífico cineasta Wes Anderson decidió musicar uno de sus montajes con el Making Time, concretamente en la película Rushmore (Academia Rushmore aquí en Epaña), alternando el homenaje al grupo con otro a la nouvelle vague. Y esta ultima acción es lo que les ha dado la poca repercusión con la cuentan actualmente, noble gesto por parte de quien es también en buena medida culpable del revival Kinks.

En definitiva, una lástima para alguien como Eddie Phillips. Pero más que por el latrocinio de Jimmy Page, por ver como en los ochenta una versión de Boney M de un tema suyo llegaba más alto de lo que pudiera el jamás en las listas de ventas. Le pasa eso a uno y no le quedaría más que infundir miedo a la noruega, como Anders Behring Breivik.

The Creation – making time

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