Es una lastima. Todos los canis españoles celebraban ya que España vuelve a destacar en algo a nivel internacional (junto al consumo de cocaína y la circulación de billetes de 500 leuros procedentes de actividades poco o nada licitas), concretamente en ser modelo a seguir en cuanto a mal gusto y zafiedad, y tienen que llegar 3 notas de Sudáfrica a callarles la boca (como el Monarca en su día a un famoso orate sudamericano y en otra ocasión a unos marxistas vascuences) y aguarles la fiesta. Años y años siendo pioneros del chandalismo, los abalorios sobredimensionados, la fusión de polígonos con tuneos corporales y los neologismos mas abstractos que quepa imaginar para verse superados por Die Antwoord, los cuales, para colmo, son una crew con bastante cerebro que no hace mas que impersonar unas actitudes y atuendos. Vamos, que no son canis de pura cepa, ni de lejos. Espero que en breve la facción moderada cani española se pronuncie a través de lo que parecen ser sus representantes oficiales, Andy y Lucas. O que El Batu se marque un comunicado extraoficial por youtube mientras se hace unas sentadillas toh guapas, primo.
El primer contacto con Die Antwoord lo tuve a través del magnifico cortometraje Umshini Wam, del enfant terrible (el autentico, no la farsa Tarantino) del cine yanqui Harmony Korine. Ahí se mostraba a dos seres (Ninja y Yolandi) a lomos de sendas sillas de ruedas haciendo macarradas mientras parodiaban todas las constantes del hip-hop (mecheros y calamardos uberdimensionados, deconstrucción de las palabras, devoción por las armas y los oropeles, pasión por la ultraviolencia), con un final que convertía lo horrible en poético y unas bases del tercer Die Antwoord (DJ Hi-Tek) que tenían mas que ver con el eurodance y el new beat belga que con lo habitual en el hip-hop. Me quede fascinado, claro. El paso siguiente fue buscar videoclips, los cuales aumentaron el impacto, follándome la cabeza a base de bien: Ninja y Yolandi no paraban de hacer el gangsta de forma muy seria, con esa presencia que Dios les ha dado, a medio camino de lo white trash y las conductas de cualquier negrata suburbial. Lo que se dice unos caniggaz (si se me permite el neologismo) orgullosos de serlo. Aunque no siempre fueron así; Ninja es un licenciado en historia del arte con una larga trayectoria musical que en su anterior encarnación tenia pintas de amish en foto de orla y Yolandi la madre de su hijo. Pero sucede que a uno le llega cualquiera de sus videoclips al mail, que fue lo que creo el hype en Internet, y se da de bruces con un tísico moviendo la chorra bajo una bermuda de Pink Floyd y lo que parece una niña albina retrasada marcando tetacas y camel toe simultáneamente mientras tararea estribillos con una voz aguda a mas no poder. Y lo reenvía a todos sus contactos, ya que igual no se entiende el discurso que hay detrás de todo eso, pero da mucha risa y cosa loca.
Ya después se comenta entre amigos, dentro de los cuales siempre habrá un hipster de mierda que dirá bah, ni es música ni es cool. Mal, joven alternativo de provincias: las canciones son temazos y si los grupos que a ti te molan precisamente lo hacen porque cuentan con alguna asiática en sus filas, estos lo petan mil veces mas, pues paraban con un dj progérico (ya finado… respect, yo!). Ademas, los cabrones frasean como pocos mezclando ingles, africano y elementos de la cultura zef (que en palabras suyas vendría a ser el lujo de lo hortera), y las letras son enormes por varios motivos. Primero, que tienen un contenido sexual que deja al Marques de Sade al nivel de un beato mojigato; segundo, que hay una autoreferencialidad (Ninja citándose a si mismo a cada momento) que, de puro quinqui, mola; tercero, que parodian todos los lugares comunes del hip-hop desde la hipérbole, quedando como resultado unas macarradas que tiembla Wu Tang Clan; cuarto, Wat Kyk Jy, casi íntegramente en sudafricano (aprende, Manu Chao); y quinto, que como la frontera entre la impostura y lo real es muy pero que muy difusa si no se sabe nada del grupo, resultan divertidísimas para el que los pille de nuevas.
In Your Face abre invirtiendo lo que sera luego la dinámica a lo largo del disco, de tal forma que aquí Yolandi frasea al principio y Ninja se encarga del estribillo y los fraseos finales. Sobresaturación de imprecaciones, palabras feas y recadito para todo aquel que no defienda su idioma y opte por el ingles. Enter The Ninja es la canción que les hizo mas famosos, un poco por el video con el DJ progérico y otro por lo pegadiza que resulta. Con un estribillo de romanticismo choni, la letra podría ser perfectamente el manifiesto Die Antwoord, con tanta declaración de intenciones y autoreferencia. Y, curiosamente, la parte final (¡joder, esta es la canción mas guapa que he escuchado en mi vida! Que os follen a todos los que dijisteis que no lo conseguiria… decían que era un perdedor, un don nadie, un jodido psicópata, pero mírame, ¡estoy en la Internet, en todo el mundo!) ha terminado por ser profética (el disco se grabo en el 2009) para ellos y un magnifico análisis de la sociedad contemporánea, donde el nivel de éxito, ademas de en términos de riqueza (como siempre), también se puede valorar en función del numero de visitas de un video colgado en youtube. Años y años haciendo estudios chorras Don Amando de Miguel y le dejan en evidencia 3 rednecks al cierre de un temazo. Bravo.
Wat Kyk Jy es una autentica barbaridad. Con un fondo que parece cosa de un Frank de Wulf del medio levante noventero, Ninja y Yolandi alternan fraseos en africano a una velocidad endiablada mientras dejan imágenes certeras de su concepción del amor (estas preciosa con mi polla en tu boca) y se acuerdan del androide de protocolo C3PO. Temonazo absoluto, por supuesto. Evil Boy, su colaboración con el omnipresente Diplo, es mas normalita, ejerciendo casi de mero puente entre la tercera y la quinta canción. Si se puede destacar algo serian las percusiones, ya que, sin ser malo el tema, no esta al nivel de las 2 enormidades que lo precedían. Rich Bitch conjuga chanzas a costa de Lady Gaga y similares con una curiosa apología de esa practica tan rentable conocida como braguetazo, estando a cargo de Yolandi por completo. Es curioso el contraste que hace entre el lujo adquirido como nueva rica y cosas tan chonis como el sándwich de Nutella, queriendo significar igual que las costumbres prevalecen mas allá de los cambios radicales en las condiciones socioeconómicas, como esa vez que invitamos a nuestro cuñado rico a comer y el monstruo se jamaba hasta las cabezas de las sardinas. Die Antwoord 2, Amando de Miguel cero.
Fish Paste y $copie llevan a Die Antwoord a terrenos mas electro. La primera enfrenta a Ninja con sus enemigos, los indiferentes y hasta con sus propios fans, siendo un yo contra el mundo. La segunda parece un cruce loco entre el Aphex Twin mas raver con Aux-88 o cualquier otra de las encarnaciones electro de Keith Tucker. En ella se describe lo que es una jarana en la vida de Ninja: dronja, licores, confusiones sexuales (¿que cojones es eso? ¿Pis? Que va, tío, es flujo vaginal) y descerebre en general, nada que difiera en demasía de lo que se pueda ver en cualquier caseta andaluza durante la feria de abril. Ambos temas son introducciones a la maravilla que esta por comenzar.
Beat Boy comienza con un loop de human beat box que continua con Ninja viniéndose arriba y fraseando con la dicción propia de cualquier joven actor español, hasta que llega Yolandi y suelta un estribillo en la línea pegadiza del regalado en Enter the Ninja. Aquí la música se va claramente a terrenos techno, con unos bombos gordísimos y una duración que parece cosa de un tema de Maurizio. Temonaco que encaja en cualquier sesión, fiesta, cuchipanda y lo que se os ocurra. She Makes Me A Killer es la canción seria del disco, casi pareciendo un intento por parte del autor (Timon Wapenar, ajeno a Die Antwoord) en colocarles en las listas de itunes o el Billboard. Las reflexiones, por consabidas, no son menos reales: una mujer es mas peligrosa que una pistola cargada, nunca te cases con una mujer guapa, etc etc. Y la cosa queda bastante radio friendly, si no fuese por la habitual cantidad de palabrotas y sexo chungo que incorporan a la canción. Doos Dronk (que contiene como pista oculta $O$) resulta una actualización de las cantinelas de borrachos que cantaban los piratas cuando dicho ¨oficio¨ no tenia la acepción jocosa de ahora. La verdad es que resulta un poco cargante pese a lo exótico de estar cantada íntegramente en sudafricano, pero como la autoría no es cosa de Die Antwoord, nada que echarles en cara. Bueno, si: mejor haber cerrado con $O$, pista instrumental para el lucimiento de Dj Hi-Tek y claro anticipo de por donde irían las composiciones para el corto Umshini Wam.
Pues eso, que Die Antwoord son la poh, primo. Parecen palurdos jugando a los youtubes, pero se ríen de todo el mundo con una inteligencia que, fuera coñas, les emparenta con los Monty Python de los tiempos gloriosos del Flying Circus. Y ademas se permiten rechazar el salto definitivo al estrellato (Yolandi declino hace poco la oferta de David Fincher para encarnar a Lisbeth Salander en la adaptación estadounidense de Los Hombres que no Amaban a las Mujeres), pues saben que a ese nivel la chanza seria controlada y coaccionada. Que grandes, joder. Que les haga un videoclip Chris Cunningham ya mismo.
Die Antwoord – beat boy
Die Antwoord – enter the ninja

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