Crónica 981Off y 981On @ MACUF y Playa Club, A Coruña

Cris Varela | Crónicas | Jueves, Octubre 21st, 2010

Tras la noche del Pre981, el festival continuó la tarde del sábado 16, esta vez en el hall del MACUF, nada más y nada menos que con Cluster. Si hay algo que puede definir a esta edición del 981 como “vanguardista” es la actuación de estos dos seniors avanzados de la música.

Dieter Moebius y Hans-Joachim Roedelius, acompañados por una proyección de video rural que no podía ser más acertada (creo que es la misma que llevaban en sus directos más recientes), nos invitaron a un viaje de ambient minimalista, que seguramente hubiese sido más fácil de seguir en otro espacio, más propicio para la evasión. Si me mantengo por estas latitudes, pensaría quizás en el auditorio de EXPOCoruña, como un lugar más adecuado para adentrarse en el complejo cosmos de Cluster y apreciar todos sus matices. Emprender un viaje iniciático como este resulta harto complicado con la intimidad, sensibilidad y receptividad limitadas que ofrece un vestíbulo, aunque sea el de un museo. Una pequeña gran pega para mi.

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De todas formas, aunque me hubiese gustado poder saborearla mejor, se agradece (a los organizadores) esta oportunidad histórica. Después de su actuación parece que queda lejos (unos 40 años) hablar de krautrock, e incluso parece que queda simple hablar de sonidos cósmicos. Por el contrario, parece más apropiado hablar de texturas ambientales, infinitas, abstractas, pero cercanas, concretas. Sea como sea, cualquier intento por definirlo me parece rebuscado, y cualquier definición que caiga en el cajón de lo experimental me parece vaga. Sencillamente complejos y complicadamente sencillos. Y los que escuchamos y miramos, embobados. Aquí os dejamos una pequeña muestra:

A esas horas todavía éramos pocos en el MACUF, y los pocos que estábamos (medios, oraganización, los chicos de Detachments, que actuarían más tarde pero ya estaban por ahí, y algún que otro curioso más) nos concentramos en el hall, a los pies de Cluster. Además, parece que un problema con los enlaces de avión había retrasado la actuación de Dels, que estaba prevista para la misma hora en el otro escenario. Finalmente creo que Dels actuó al final de todo (pero nosotros ya no nos quedamos a verlo).

Para no dejar vacío ese hueco, la actuación de Luke Abbott se adelantó en el jardín del MACUF, así que al rato dejamos en “stand by” nuestros esfuerzos contra los elementos por mantener el rumbo en el viaje Cluster y nos dirigimos allí. Como adelantaba en la crónica del Pre981, siento debilidad por Border Community y no podía perderme el tercer desembarco del sello en el 981. James Holden, Nathan Fake y ahora Luke Abbott supieron transmitirnos su inconfundible identidad. Creo que es uno de los sellos con más personalidad del momento. Y creo que podemos hablar claramente de melodías “border” y diferenciarlas sin ninguna duda de otras.

Luke Abbott, tras su apariencia tímida de gafapasta, geek, o friki del hardware y el software (de hecho lo es), creo que esconde un importante espíritu de baile, y así intentó demostrarlo durante su actuación. A pesar del hipnotismo trance de algunas de sus melodías (es “border”), su set se caracterizó por muchos ritmos bastante tech y bastante bailables. La bipolaridad común que caracteriza a todos los artistas de este sello, debatiéndose entre la melodía y el ritmo, provoca en el que escucha una alternancia entre sonrisa inocente y sonrisa pícara, pero con los pelos de punta en ambos casos. Muchos sintes y sonidos analógicos llevados al extremo, una forma de mezclar más que personal e impecable…

Pero otra pega, y también sobre el recinto, o quizás más bien sobre el horario de programación en este caso. Es difícil dejar volar la mente y botar las zapatillas (“intelligent dance music”) a media tarde, con la cantidad de luz que entraba todavía a través de la cubierta de cristal, a la que de vez en cuando, por cierto, se asomaba desde el exterior algún curioso intentando comprender qué estaba ocurriendo ahí abajo. Lo intentamos, pero si no lo conseguimos del todo, al menos lo disfrutamos, con algunos temazos de su último trabajo, Holkham Drones (2010, Border Community), y otros anteriores, como “Melody120” (de su Tuesday EP, 2008, Border Community), que también me parece haber reconocido durante su sesión. Aquí os dejamos algunos momentazos de su actuación:

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Paralelamente teníamos en el hall del museo al TRÍO, con mayúsculas, Moritz Von Oswald, Max Loderbauer y Vladislav Delay, otros imperdibles de esta sexta edición del 981. Teníamos grandes expectativas sobre su directo de fusión electrónica – orgánica. Ya sólo ver la percusión de Vladislav, con todos los aparatos, instrumentos, cacharros y amplificadores que la forman, vale la pena. Y si a eso añadimos sintetizadores, samples, secuenciadores… un korg triton, mac… Tenemos una orquesta experimental completa, a tres bandas y sus machines. Cómo sería escucharlos?!

Seriedad, tranquilidad, rítmica pausada, de esa que te eleva pero sin dar saltos, como en una nube. Tan natural que parecía improvisado, pero al mismo tiempo controlado, especialmente por los “mandos” y “pedales” de Oswald y Loderbauer, que se encargaban de introducir loops, reverberaciones, delays…, a parte de bases y demás efectos analógico-sintéticos (muchos de ellos ácidos, muchos de ellos sci-fi, muchos étnicos, muchos tropicales, muchos dub…), sobre los distintos elementos percutivos de Vladislav. De todas formas, no sé si por el exceso de seriedad o por el exceso de control, si por el defecto de naturalidad o por el defecto de sonido, si por el recinto vestibular, o si por todo en conjunto, al final la expectación que me provocaron no fue tanta, o fue contenida. Así es que… voy a tener que volver a escucharme su Live In New York (2010, Honest John’s Records) con cascos y en la intimidad.

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Sobre el mismo escenario actuaron después We Love. Estos dos italianos (ella y él) de BPitch Control se las gastan de “viajeros espacio-temporales” para llevar a cabo su particular cruzada trance-electro-synth-pop con sus también particulares armas analógico-digitales. Estos “soldados del amor”, como parece que se definen, tienen una puesta en escena rompedora. 100% customizados, en vestimenta, instrumentos y visuales. Por fin el público (ya más numeroso, o al menos tan numeroso como el que estaba fumando fuera del museo, es lo que tienen estos edificios y dentro de poco las nuevas normativas) parecía abandonar la seriedad para empezar a relajarse y entregarse al baile. A mi las voces no me suelen gustar en este tipo, o más bien tipos, de música, por más sintetizadas o vocoderizadas que estén, así que… esas melodías vocales (muy bonitas en timbre eso sí) quizás me sobran. Por lo demás, el blanco y negro retro-futurista, la guitarra con forma de corazón, el theremin, los efectos… contribuyen a dar teatralidad y atmósfera a su escena y su sonido, que yo definiría como cósmico-épico, así que bienvenidos invasores del espacio!

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Y volveeemos al jardín, que ya están Beak> sobre el escenario! Ya era de noche y también sonaba oscura la música de los de Bristol. Un rollito Bauhaus muy oscuro, decrépito y underground, o si no nos vamos tan atrás, un estilo The Horrors (de hecho Geoff Barrow produjo su álbum Primary Colours), que nos provocaba balanceos en la cabeza desacompasados con movimientos en el cuerpo delante-atrás. Y es que así suenan Beak>. Portishead? Mmm… No. Bristol? Mmm… Bueno. Kraut/Cosmic?… A veces. “Iron Action” es más eso que otra cosa, y sí, por supuesto la tocaron, más bien hacia el final de su actuación. Y como muestra un botón:

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Como también tocaron hacia el final la mítica “Let The Sunshine In” ( una canción de 1969 compuesta por The Fifth Dimension e incluida en la también mítica película “Hair”). Este cover tan especial de Beak> les sonará a quienes los vieron en el Primavera Sound. A los que no, nos dejó gratamente sorprendidos.

Sin duda la actuación de Beak>, para mi, fue de lo mejorcito de este 981. Geniales. Desprenden luz y oscuridad propias. Estuvieron muy entregados, enérgicos y divertidos sobre el escenario, y también después de su actuación, que se dieron un paseo por el recinto y pudimos ver a Billy Fuller, Matt Willians y Geoff Barrow en alguna simpática situación como esta:

Kyle Hall cerraba la noche en el hall del MACUF y con él la gente rompió a bailar, sobre todo a medida que avanzaba su sesión, cada vez más groovy. Acid, disco y sobre todo mucho house para clausurar el vestíbulo. Pero… sin más (supongo que no es lo mío y que Kyle no brilló tanto para mi gusto).

Mientras tanto, les llegaba el turno a Detachments en el jardín. Lógicamente, como era de esperar, la influencia de Peter Hook, y en consecuencia de New Order y Joy Division (o más concretamente Ian Curtis), es palpable, tanto en sonido como en actitud. Y eso, aunque sólo sea influencia, se agradece por gusto.

Dieron continuidad a la actitud y las sensaciones positivas que nos habían dejado los chicos de Beak>. Un sonido más oscuro y ochentero a la vez que synth. Una combinación que los ha llevado al éxito en cero coma (será que gustan), y que se nota especialmente en canciones como “H.A.L.”, por ejemplo, de su reciente y único disco editado hasta la fecha, y que tocaron durante su actuación. Algunos esperábamos algún cover de Joy Division, o New Order, pero… no fue así, al menos no mientras estuvimos allí.

Con esto terminó nuestro 981Off, con un mayor disfrute de las actuaciones en el jardín y con la sensación de que las actuaciones del hall (excepto la de We Love) podrían haber sido mejores en otro lugar. En cualquier caso, chapó (pedazo cartel). Habría que preguntarles a los responsables del MACUF qué tal fue para ellos la experiencia.

Pero la noche continuaba en el Playa Club con el 981On. Escenarios más conocidos, con sus bondades y sus defectos, pero sí quizás algo mejorados en cuanto a aforo (un poco más holgados, excepto en la sala Boite y en los trayectos que la atraviesan, donde la aglomeración resultaba muy familiar).

Aunque en el 981On asistimos a grandes momentos… la sensación final fue un poco bluff. Como que me supo a poco (a lo mejor mis expectativas eran muy altas o el cansancio se iba haciendo más notable a medida que avanzaban las horas). O a lo mejor es que tampoco empezamos con el pie más adecuado. Me estoy refiriendo al genial Gilles Peterson. A pesar de su encantadora alma negra y de su gusto por el jazz-soul-electro, no nos convenció para empezar esa noche su estilo radiofónico de la BBC (aunque le reconocemos el esfuerzo de animación que hizo) y su selección de ritmos latinos mezclados con joyitas del pasado housero de finales de los 80 como “Good Life”. Creo que más o menos por ahí decidimos irnos a ver qué pasaba por abajo.

No vimos a Naive New Beaters y a penas vimos un poco a Roska (mmm… cachis!), pero lo que vimos sonaba bien y sonaba a deep house. Llegamos a la discoteca y Crystal Fighters nos levantaron los ánimos. Ellos comenzaron con “I Love London” y nosotros empezamos a saltar. Supongo que han heredado lo mejor de la energía vasca y la han catapultado con la energía londinense. Y así intentaron transmitírnosla a nosotros, pero creo que se quedaron un poco cortos en intensidad. Les faltó el derroche de fuerza y locura que yo esperaba, pero pudieron restaurarnos mental y físicamente.

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Dejamos el escenario Son Estrella Galicia (la discoteca del Playa Club) y nos fuimos a la sala Boite (escenario Vodafone) para ver y escuchar el live de Martin Buttrich. Con su recién publicado Crash Test (2010, Desolat) y su larga trayectoria en sellos como Cocoon, Planet E… El alemán estaba dando buenas muestras de su saber hacer, sobre todo en techno y minimal techno. El público se estaba entregando al baile y la evasión. Y nosotros con ellos.

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Finalmente preferimos quedarnos entre Buttrich y Who Made Who que subir a escuchar a Hudson Mohawke (de Warp), y de esta forma fuimos alternando entre techno y electro-post-rock. Lo cierto es que el cambio de escenarios es algo que resulta cansino en todos los festivales, con el añadido en este caso de dos plantas y espacios pequeños.

Continuamos con el gran Theo Parrish en la petadísima sala Boite (escenario Vodafone, demasiado pequeña para alguien tan grande). Seguramente la actuación y el sonido más elegante de este festival, que por un momento nos teletransportó a Detroit-Chicago y su deep house hipnótico. Muy fino, aunque algo monótono (creo que es algo que caracteriza a este estilo), al menos en la parte que nos quedamos a verlo.

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Pero llegó el momento de subir a la zona Banquetes (escenario Xacobeo) para ver a Oliver Huntemann, al que no queríamos perdernos de ninguna forma y que consiguió atraparnos e hipnotizarnos, aunque no elevarnos demasiado del suelo. Tech-house, minimal… sin demasiadas pretensiones, energías ni sorpresas, pero con buenas ejecuciones técnicas. La gente lo disfrutó.

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Algo que también podríamos decir de The Juan MacLean, aunque en su estilo, claro. Y algo que en general podríamos hacer extensible a la mayoría de las actuaciones en esta parte del festival. Correctas técnicamente pero faltas de alma y energía suficiente como para romper la pista. Es mi opinión, nada más, pero tengo que decir que lo disfruté igualmente. Si tengo que elegir en esta parte, eso sí, me quedaría con el tándem Buttrich-Huntemann. Pero en general, este año me quedo con la música de museo!

Ya estamos ansiosos por ver qué se cuece para el próximo 981 (a modo de sugerencia en positivo: que siga vivo el eclecticismo y la vanguardia)!!!

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Crónica Pre981 @ MACUF, A Coruña

Cris Varela | Crónicas | Lunes, Octubre 18th, 2010

Tras conocer las primeras confirmaciones del cartel, muchos fuimos los que depositamos grandes esperanzas en la sexta edición del 981 Festival, especialmente por lo que parecía confirmar que el festival coruñés crecía y se hacía más sólido: su amplitud de miras, su apuesta por el eclecticismo y las “nuevas” vanguardias musicales dentro de la (diversa) escena electrónica. No nos defraudó, el cartel concluyó más que apetecible para los que buscamos algo más que techno, house o ese híbrido tech-house que parece dar cobijo a tantos y tantos.

Pero esa propuesta sorprendente e innovadora, que pondría los dientes largos a cualquier evento de similares características, exigía además de nuevos horarios, nuevos espacios. El Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (MACUF), tanto por continente, como por contenido, parecía una elección acertada. Y allí estábamos para comprobarlo. El viernes 15 de octubre, a las 21:00 horas, comenzaba el Pre981 (la primera vez en la historia de este festival que se hace un previo). Y lo hacía a ritmo de skweee.

El productor finlandés V.C. inauguró la noche en el “jardín” del MACUF con una muestra de esos sonidos sintéticos nórdicos, que nos dejaron a todos los presentes (por cierto no demasiados) “skweeeded”. La sensación fue algo así como viajar al pasado a través del futuro (¿?). Esa mezcla entre hip-hop, dubstep y funk, pasados por la “turmix” downtempo de los sintetizadores de V.C., resultó cuanto menos diferente y refrescante para comenzar la noche. Para mi gusto, mejor en pequeñas dosis (a la larga uno puede acabar realmente “exprimido”). Podéis juzgarlo por vosotros mismos, por ejemplo escuchando su reciente EP, 30:00/Swamp Treat (2010, Mässy), o con esta pequeña muestra de su live en el Pre981 que os dejamos aquí:

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Aunque llegamos al recinto del MACUF con una idea más exhuberante del concepto “jardín”, lo cierto es que ese espacio resultó ser, sin estridencias ni riesgo de alergias a las graminias, lo suficientemente acogedor. Y el sonido parecía acompañar (alguna que otra vibración en la cubierta de cristal durante los graves, pero tampoco vamos a ser tan exquisitos). Lo que no pareció acompañar demasiado fue la compañía. Pero no me interpretéis mal, lo que quiero decir es que esperábamos encontrarnos más gente en esta primera antesala del festival. Es cierto que poco a poco fue llegando más gente, pero en cualquier caso fue una velada bastante íntima. Supongo que muchos se reservaron para darlo todo al día siguiente.

Después de V.C. le tocó el turno a Noaipre, un coruñés afincando en Barcelona que vino a sustituir a Rustie, que a su vez habría venido a sustituir a Todd Terje (ya os comunicamos estos cambios en anteriores entradas). Con todos mis respetos y mejores deseos para Rohe Rodríguez, aka Noaipre, hubiese preferido que en esta edición del 981 tuviésemos a tres WARP (Rustie completaría la tríada). Pero el coruñés defendió su set con mucha energía. Drum and bass, reggaeton, house, hip-hop, funky… Todo un “freestyler” y experimentador de fusiones bailables. Aquí os dejamos un pequeño momento de su actuación:

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También nos dio un ejemplo de “freestyle” el último protagonista de la noche, y miembro de la que podría haber sido esa tríada de WARP Records a la que me refería, pero que finalmente no llegamos a tener en el 981. Hablo de Jackson Fourgeaud, aka Jackson And His Computer Band, el señor ecléctico por excelencia, experto en mezclas y remezclas de lo más variado y extremo. Tuvo momentos para todo: rave, acid, house, trance, punkelectrónica y sí, claro, por qué no, incluso IDM (que es donde clasifican a Jackson). Durante su set sonaron varios temas de su debut, Smash (2005, WARP), pero también tuvo tiempo para hacer sonar temazos de artistas por los que comparto su admiración, como James Holden. Gran momento esa noche cuando escuchamos su “Lump” saliendo de la mesa de Jackson (se nota mi debilidad por el capo de Border Community, no? Pues con este ya van 3 años consecutivos de representantes de Border en el 981, incluido el propio Holden, hace dos años, Nathan Fake, el año pasado, y Luke Abbott, este mismo año en el 981Off, así que… Mi debilidad por este sello también parece compartida por los programadores del festival, y yo me alegro, claro).

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Y con Jackson concluye nuestra velada en el Pre981 y mi humilde visión de la misma, con buen sabor de boca (el que me dejó la música y el que me dejaron los mini bocadillos que tuvieron la gentileza de ofrecer al público los organizadores esa noche) y por supuesto con ganas de más. Pero eso sería al día siguiente, en el 981Off y 981On.

Así que mañana más.

Página Oficial del 981 Festival

Tras conocer las primeras confirmaciones del cartel depositamos grandes esperanzas en la

sexta edición del 981, especialmente por lo que parecía confirmar que el festival coruñés

crecía y se hacía más sólido: su amplitud de miras, su apuesta por el eclecticismo y las

“nuevas” vanguardias musicales dentro de la (amplia) escena electrónica. No nos defraudó,

el cartel concluyó más que apetecible para los que buscamos algo más que techno, house o

ese híbrido tech-house que parece dar cobijo a tantos y tantos.

Pero esa propuesta sorprendente e innovadora, que pondría los dientes largos a cualquier

evento de similares características, exigía además de nuevos horarios, nuevos espacios. El

Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa, tanto por continente, como por contenido, parecía

una elección acertada. Y allí estábamos para comprobarlo. El viernes 15 de Octubre, a las

21:00 horas, comenzaba el Pre981 (la primera vez en la historia de este festival que se

hace un previo). Y lo hacía a ritmo de skweee.

El productor finlandés V.C. inauguró la noche en el “jardín” del MACUF con una muestra de esos sonidos sintéticos nórdicos, que nos dejaron a todos los presentes (por cierto no demasiados) skweeeded! La sensación fue algo así como viajar al pasado a través del futuro (¿?). Esa mezcla entre hip-hop, dubstep y funk, pasados por la “turmix” downtempo de los sintetizadores de V.C., resultó cuanto menos diferente y refrescante para comenzar la noche. Para mi gusto, mejor en pequeñas dosis (a la larga uno puede acabar realmente “exprimido”). Podéis juzgarlo por vosotros mismos, por ejemplo escuchando su reciente EP, 30:00/Swamp Treat (2010, Mässy), o con esta pequeña muestra de su live en el Pre981 que os dejamos aquí:

http://www.myspace.com/vcsoundslike

Aunque llegamos al recinto del MACUF con una idea más exhuberante del concepto “jardín”, lo

cierto es que ese espacio resultó ser, sin estridencias ni riesgo de alergias a las

graminias, lo suficientemente acogedor. Y el sonido parecía acompañar (alguna que otra

vibración en la cubierta de cristal durante los graves, pero tampoco vamos a ser tan

exquisitos). Lo que no pareció acompañar demasiado fue la compañía. Pero

no me interpretéis mal, lo que quiero decir es que esperábamos encontrarnos más gente en

esta primera antesala del festival. Es cierto que poco a poco fue llegando más gente, pero en cualquier caso fue una velada bastante íntima. Supongo que muchos se reservaron para darlo todo al día siguiente.

Después de V.C. le tocó el turno a Noaipre, un coruñés afincando en Barcelona que vino a sustituir a Rustie, que a su vez habría venido a sustituir a Todd Terje (ya os comunicamos estos cambios en anteriores entradas). Con todos mis respetos y mejores deseos para Rohe Rodríguez, aka Noaipre, hubiese preferido que en esta edición del 981 tuviésemos a tres WARP (Rustie completaría la tríada). Pero el coruñés defendió su set con mucha energía. Drum and bass, reggaeton, house, hip-hop, funky… Todo un “freestyler” y experimentador de fusiones bailables.

http://www.youtube.com/user/fastphotoforward#p/u/11/htyYriQWnI8

http://www.myspace.com/rohenoaipre

También nos dio un ejemplo de “freestyle” el último protagonista de la noche, y miembro de la que podría haber sido esa tríada de WARP Records a la que me refería, pero que finalmente no llegamos a tener en el 981. Hablo de Jackson Fourgeaud, aka Jackson And His Computer Band, el señor ecléctico por excelencia, experto en mezclas y remezclas de lo más variado y extremo. Tuvo momentos para todo: rave, acid, house, trance, punkelectrónica y sí, claro, por qué no, incluso IDM (que es donde clasifican a Jackson). Durante su set sonaron varios temas de su debut “Smash” (2005, WARP), pero también tuvo tiempo para hacer sonar temazos de artistas por los que comparto su admiración, como James Holden. Gran momento esa noche cuando escuchamos su “Lump” saliendo de la mesa de Jackson (se nota mi debilidad por el capo de Border Comunnity, no?).

http://www.youtube.com/user/fastphotoforward#p/u/10/hjqqXRG9g9M

http://www.myspace.com/jacksonand

Y con Jackson concluye nuestra velada en el Pre981 y mi visión de la misma, con buen sabor de boca (el que me dejó la música, con ganas de más al día siguiente, y el que me dejaron los mini bocadillos y la empanada que tuvieron la gentileza de ofrecer al público los organizadores esa noche).

Mañana más.

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Mudhoney + Young Fresh Fellows @ Sala Capitol, Santiago DC

Cris Varela | Crónicas | Domingo, Octubre 3rd, 2010

Esta semana volvió el “grunge” a nuestro país y la invasión comenzó, como no podía ser de otra forma, por el Noroeste. De Seattle a Santiago de Compostela. Ocurrió el pasado lunes 27 de septiembre en la Sala Capitol. Allí estábamos impacientes para recibir a Mudhoney, que en esta ocasión venían acompañados de Young Fresh Fellows.

El ejército encabezado por Mark Arm dio muestras de lo que, me imagino, continuaría siendo la batalla en Madrid y Barcelona los días siguientes: rock, punk, noise, garaje. Lo de “grunge” ha sido un recurso efectista para comenzar este artículo. Sí, se empeñaron en hacer de eso un fenómeno circunscrito a aquella ciudad del estado de Washington. Pero a mi nunca me convenció. Como tampoco lo hizo el “rock alternativo”. ¿Quiere esto decir que se le niega a cualquier otro “tipo” de rock el privilegio de ser “diferente”? Y puestos a desentrañar la composición musical en las más variopintas etiquetas, ¿por qué agruparlas a todas bajo algo que poco o nada viene a significar respecto a lo que etiqueta, y que omite toda la riqueza de detalles y matices que se encuentran detrás?

Bueno, supongo que lo mismo se podría decir del punk, o del garaje. Son todos conceptos que trascienden más allá de lo musical, para referirse a estéticas o lugares que rodean esas músicas. En definitiva, los músicos y sus circunstancias, pero rock con matices al fin y al cabo.

Los chicos no tan chicos de Young Fresh Fellows comenzaron la noche arrancándonos alguna que otra sonrisa. Divertidos, enrollados, al más puro estilo garaje, con versión de los Sonics incluida: “Strychnine”. A parte de la túnica verde de Scott McCaughey (los seguidores de REM también lo conoceréis) y del platillo “volante” de Tad Huchitson, ese fue el momento que más disfrutamos de su actuación y que más compartimos en el público. Se ve que les tenemos un gran aprecio a los sónicos.

El año pasado Young Fresh Fellows publicaron dos “versiones” de un mismo disco: “I Think This Is” (2009, Yep Roc – EEUU) y “I Don’t Think This Is” (2009, Munster Records / Rock&Roll Inc. – España), y ahí siguen sobre el escenario, 25 años después de su debut, casi nada.

Poco a poco se iba llenando la sala, y en consecuencia parecía cada vez más pequeña. Llegó el cambio de escenario. La impaciencia aumentaba. EL público parecía tomar posiciones, mejor cuanto más cerca de la trinchera. Olía a adrenalina. Se anticipaba lo mejor. La pantalla desde la que se emitía un concierto en Nashville de Mike Farris & The Roseland Rhythym Revue (próxima actuación en la Sala Capitol) no parecía calmar la ansiedad. Pero no hubo que esperar demasiado. Los nervios se tranformaron en intensos aplausos cuando los chicos tampoco tan chicos de Mudhoney aparecieron en el escenario.

La sensación fue la de ver pasar de repente una buena parte de tu vida a través de las retinas. Esa parte de sellos llamados Sub Pop, generaciones tachadas con X, películas de Singles con un estilo de vida marcado por la indecisión, productores y músicos que ya son leyenda… Ojos como platos. Rubor de complicidad. Sonrisa estúpida. Piel de gallina. Evidentemente la implicación no era la misma que con los chicos de Young Fresh Fellows. Era un momento histórico frente a los que hicieron historia, los que iniciaron el “grunge”, según los expertos, hace ya más de 20 años, y posiblemente uno de los grupos que supieron llevarlo mejor, al margen de la comercialización y popularización posterior de este fenómeno.

Fuzz…! Así fue su concierto. Volviendo a escucharlos, esta vez en directo, te das cuenta de lo atemporal que es su música, y su actitud. Esa combinación de punk, garaje… nunca morirá. La actitud y el timbre de voz de Mark Arm al micrófono te recuerda a los “clásicos”, de ese primer rock heavy de Black Sabath a ese rock punk de Iggy Pop al frente de los Stooges, en perfecto contraste con esas cuerdas (guitarras – Steve Turner/Mark Arm y bajo – Guy Maddison) sucias y distorsionadas, pero también envolventes y sedativas, y esa percusión (Dan Peters) con arritmia nerviosa de canciones (himnos) como “Touch me, I’m sick”.

Me sale cresta, me tiemblan las piernas y se me balancea el cuerpo. No lo puedo evitar. Fuzz…! El público ya no era una masa estática. Era una marea, con alguna que otra ola que rompía en el aire de vez en cuando. Y cómo no romper! “Hate The Police”, “Halloween”, “You Got It (Keep It Outta My Face)”, “Let It Slide”, “Sweet Young Thing Ain’t Sweet No More”… Fuzz…!

Lo recordamos y revivimos todo con la misma energía e intensidad (o casi, entonces éramos más jóvenes, pero la actitud… todavía está por ahí).

Aquí os dejamos un video de su actuación.

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A todo esto, hay que decir que el privilegio de tenerlos aquí se lo debemos al Ciclo Xacobeo Importa.

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Crónica: Sonar Sábado – Noche

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Viernes, Junio 25th, 2010

Bien temprano empezaban los platos fuertes en la edición nocturna del Sábado en Sonar, factor que fue el que me obligó a abandonar el Sonar Día antes de lo que hubiera querido, pero es que el mismísimo DJ Hell iba a ejercer un set previo al concierto de Roxy Music y eso era algo imperdible.

Cuando llegamos al Sonar Club, el señor Geier estaba pinchando el The Robots de Kraftwerk, para seguir con una sesión ligera y agradable, llena de melodías y electrónica cercana al pop, hasta que se produjo un parón, tras el cual el capo de Gigolo dejo sonar una suerte de opera electrónica, mientras un figura femenina, ataviada con un traje de monje, subía a la tarima colindante.

Un épico y orquestal sonido fue la señal para que la chica se desprendiera de la túnica y pudimos ver que llevaba un espectacular y ajustado traje hecho del mismo material que las bolas de discoteca, de forma que al incidir los laseres en el, producían un espectacular efecto que subía unos grados cuando la chica empezó a moverse al ritmo del U Can Dance, el corte que Hell ha grabado junto a Bryan Ferry, y que sonó bajo la forma del remix de Carl Craig.

Tras acabar el tema, se dio por finalizada esta sesión, con sorpresa incluida, y se empezaron los preparativos para el inminente concierto de Roxy Music, que volvían a unirse tras casi tres décadas de separación.

Por fin saltó la banda al escenario, aunque al principio sin Ferry, pero si ese gran productor que es Phil Manzanera y su sempiterna guitarra, así como Andy McKay y sus vientos, amén del batería, y una cohorte de músicos de primer nivel, incluidos unos esplendidos coros, una preciosa violinista y teclista, tan bella como competente o un jovencísimo guitarrista que demostró sobradamente que tenía un futuro más que prometedor con ese instrumento.

Manzanera fue el que empezó a romper el hielo, demostrando porque es uno de los grandes virtuosos de la guitarra electrónica, hasta que Brian Ferry apareció acompañado de una enorme ovación por parte del público allí congregado, que, en su mayor parte eran acérrimos fans de esta clásica banda, emblema del glam rock.

Por supuesto, no faltaron los aires que portaba Ferry de dandy y estrella, conocidos por todos y que, según las malas lenguas, fueron la causa de que el otro Brian (Eno), dejara la formación para empezar su carrera en solitario y convertirse en el señor del ambient y en pareja artística de hecho David Byrne. Esto lo demostraba con su ya conocida postura de circunstancia, sus sensuales meneos de cadera, su aire a lo crooner clásico o su táctica de dar la espalda al público para volverse en los momentos álgidos.

Empezaron con el enérgico Remake, Remodel, uno de los temas de sus inicios, pero a partir de ahí la cosa fue decreciendo de una manera increíble, y es que el concierto derivo en un show solo apto para fans, tirando de temas casi desconocidos y mucha balada desangelada, de forma que los únicos momentos realmente atractivos era cuando Manzanera o McKay ejercían sus solos, derrochando maestría y dando clases de cómo hay que tocar un instrumento.

Como el aburrimiento se adueñaba de mi persona, y sabiendo quién estaba actuando en el Sonar Pub en esos momentos, decidí retirarme justo cuando sonaba el único tema reconocible del repertorio, Jealous Guy, pero ya no tenía ganas de quedarme a comprobar si sonaban emblemas como Love Is The Drug, Avalon o Do The Stand.

De esta forma, llegué al Sonar Pub a tiempo de presenciar buena parte del concierto del islandés Jonsi, el líder de la formación Sigur Ros y calificado como el personaje más popular de su país, después de la simpar Bjork.

Y a pesar del paupérrimo sonido de este escenario, como se ha comprobado en multitud de ocasiones, este polifacético artista nos mostraba el poder de su aguda y andrógina voz, para repasar las innumerables bondades de ese pedazo de disco que es Go, donde se percibe la filosofía épica, existencialista y algo mística, pero con toques mucho más luminosos y optimistas

Todo eso llevado al escenario, y con una gran puesta en escena, en la que Jon aprovechaba para mostrarnos sus dotes de actor teatral, nos regalaba unos momentos inolvidables, que por unos momentos parecían recordarnos a Animal Collective y por otros nos hacían recordar la actuación de la nórdica Fever Ray, en ese mismo escenario, y justo un año antes.

Con una inusitada fuerza en los teclados y en las percusiones, y un Jonsi en constante movimiento, que iba del piano a los tambores, y de un extremo a otro del escenario, sin dejar de realizar aspavientos, pudimos disfrutar de piezas tan enérgicas como Go Do, Animal Arithmetic o Around Us, alternando con momentos tan introspectivos como Tornado o épicos como ese espectacular Grow Till Tall que tiene uno de los finales mas épicos y sorprendentes que se puedan imaginar.

El concierto acabó con un Jonsi eufórico, portando un sombrero de jefe indio, y sin parar de dramatizar ni siquiera cuando salió a despedirse con un diplomático saludo, cual actor que acabara de finalizar una obra de teatro. Gran momento, sin dudas, el que nos brindó el islandés.

Tras este, de vuelta al Sonar Club, donde estaba actuando otro personaje de órdago, como es el inclasificable rapero Dizzee Rascal, que ejercía un concierto sumamente divertido, donde el hip hop se volvía divertido y contundente, y a ratos flirteaba con el UK garaje y a ratos rayaba el electro house mas potente.

Pero poco duró esta incursión, ya que estaba a punto de comenzar, en el Sonar Lab, una de las actuaciones más esperadas por un servidor, la del proyecto británico Fuck Buttons, formado por dos freaks de la electrónica y el rock y que han facturado uno de los mejores largos del pasado 2009, como es el espectacular Tarot Sport.

Y en eso se basó este live, ni más ni menos que en la traslación en vivo de esta enorme pieza de orfebrería sónica, y es que este largo ha sido concebido para este mismo menester.
Pocas piezas suenan tan potentes en directo como las incluidas en este trabajo, producido por el ex Sabres Of Paradise, Andrew Weatherhall, y pocos sonidos consiguen retorcer el post rock para llevarlo a los parajes de la psicotrónica mas melódica y enérgica.

Una mesa presidia el escenario del Sonar Lab, y con cada uno de los miembros del proyecto a un lado de la misma, para tocar, retorcer y manejar las enorme cantidad de botones, aparatos, sintetizadores y otras maquinas que descansaban entre una desordenada maraña de cables y circuitos dándole un aspecto de made at home.

Con furia rockera, ambos integrantes manejaban con soltura los aparatos, e incluso Benjamin, uno de los miembros del grupo, daba su toque mas nu metal, micrófono en mano y gritando palabras a modo de cantante metalero o golpeando con furia la improvisada percusión que tenía a su lado.

No pudimos sino maravillarnos ante la escucha de temas como Surf Solar, Rough Steez, Space Mountain, Phantom Limb o el maravilloso Olympians, todos ellos decorados con excelsos graves y toques analógicos que penetraban hasta el fondo de tu alma, en una actuación hipnótica y bailable a partes iguales, y llevada a cabo con una precisión. Sin dudas nos encontramos ante los dignos sucesores de las bandas electrónicas actuales como The Chemical Brothers u Orbital, al menos en lo que ha confección de lives se refiere. Veremos cuanto les queda para los espectáculos audiovisuales.

Tras este gran momento, tocaba echar un vistazo al otrora maestro de la electrónica Matthew Herbert que presentaba su proyecto en solitario, y sin su Big Band, One Club en el Sonar Pub.

Y la verdad es que hay que decir que la ida de olla que parece denotar este productor estaba más que patente, con un live que acudía a la electrónica mas retorcida y afilada en la que cabe pensar, con ritmos como serruchos y sonoridades surrealistas, que llevaron a la estampida de la gente que ocupaba ese escenario hasta ese momento. Ahora que hemos comprobado esta locura del señor Herbert, miedo nos da esa anunciad bizarrada llamada One Pig, que dios nos pille confesados.

Y regreso al Sonar Club, para prepararnos para el momento más multitudinario de la noche, aunque aún faltaba para que los hermanos químicos se subieran al escenario, lo que vino de perlas para disfrutar del set del británico Gary McCann, más conocido como Caspa, que tiraba de dubstep electrónico y potente, con el MC Rod Azlan acompañando en la parte vocal.

En poco tiempo el escenario del Sonar Club se llenó hasta los topes, y es que era innumerable la legión de fans que querían ver de cerca a esos ídolos de la electrónica, y de la música contemporánea en general, que son The Chemical Brothers, que venían a presentar Further, su flamante, y recomendable, nuevo disco.

Por fin, Ed Simmon y Tom Rowland, aparecieron en el escenario, a los mandos de su nave espacial, y comenzaron a sonar los primeros acordes de Snow, el tema con el que abre este nuevo disco, acompañado de unos psicodélicos visuales, para seguir con el más contundente Escape Velocity y el psicodélico Another World.

La situación en este espacio empezaba a volverse insostenible, debido a la enorme congregación de personal en el mismo, en especial mucho pseudo maquinero con ganas de fiesta y de ver a este histórico proyecto en vivo.

Viendo que la tónica iba a ser la de tocar el disco tal y como suena en el reproductor, con el mismo orden y concierto, y sabiendo que el resto del repertorio sería el de esos hits que ya hemos oído unas cuantas veces en directo, es decir, que la innovación iba a ser de cero, incluyendo los visuales que támpoco parecía que iban a revolucionar demasiado, opte por retirarme a un escenario mas cómodo.

Sabiendo que el gran dj y productor británico Ralph Lawson, ofrecía un live con su proyecto 2020 Soundsystem, decidí dirigir mis pasos hacía allá, y desde luego que creo que tome la decisión correcta, ya que tuve el placer de disfrutar de una de las mejores actuaciones de este Sonar.

Sobre el escenario, y frente a un público más bien escaso, ya que los Chemical se encargaron de vaciar el resto de escenarios, Lawson ejercía de maestro de ceremonias, con su laptop, sus secuenciadores y su mesa de mezclas, mientras el soundsystem, formado por teclados, guitarra y batería, se encargaba de poner el resto.

Lawson hizo salir los temas incluidos en su último largo, el divertido, a la par que elegante, Falling, y que en directo suena a las mil maravillas.

Del tech house festivo y ácido de temas como Broken se pasaba al poderoso tech funk de Dark Matters o al electro tech contundente y psicodélico de Bisco, sin olvidarnos del tech house, rozando el synth pop, de temas como Ocen o Slidding Away, con unos vocales aportados por el mismo guitarrista de la formación.

Apoteósico fin de fiesta, con una sincera ovación de la gente allí congregada y una sonrisa de Lawson, denotando el trabajo bien hecho.

Después de este gran momento, una visita al Sonar Lab, donde estaban dos de los más conocidos miembros del colectivo LuckyMe, concretamente Eclair Fifi y John Computer, con una sesión a cuatro manos, muy cañera ya que estaban tirando de nu rave y electro tech divertido y contundente, pero que al final derivó en una sucesión de hits radioformuleros como el Get Get Down de Paul Johnson, el Push The Feeling On de The Nightcrawles o incluso el Africa de Toto.

Como había ganas de buen techno, pusimos rumbo al Sonar Club, donde el gran dj español Angel Molina le daba a la contundencia techno, con unos sonidos lustrosos y de enorme bassline, pero que al cabo de un rato resultaban algo pesados y lineales, incitando a cierto hastío, solo salvado por la inclusión de perfectos loops y efectos. Eso sí, nada que objetar respecto a la impecable técnica de este dj, que volvía a demostrarnos porque es uno de los mejores del país.

Y tras Angel, le tocaba el turno a esos dos monstruos que son Dave Sumner, más conocido como Function y Karl O’Connor, al que todos conocemos como Regis, como representación de su proyecto Sandwell District y que venían con un set a cuatro platos, o mejor dicho, a dos laptops.

Solo cabe decir una cosa de esta pareja: realmente brutales, consiguieron despertar al público de una manera increíble con ese techno divertido, poderoso, lleno de energía y del que era imposible escapar, llevándote al baile frenético en un abrir y cerrar de ojos.

Con un Regis bastante divertido, gastando bromas con el público y con el propio Sumner, que estaba algo más serio y concentrado, este combo británico nos regalo un musicón de primera calidad, techno de altos vuelos, plagado de calidad y contundencia rítmica.

Pudimos disfrutar de temas como ese clásico imperecedero que es Model 8 de Lemon 8, aunque también me pareció escuchar trallazos como el que ha facturado Function junto a Jerome Sydenham, el No Time Soon de Mark Broom & James Ruskin o el Psychosis de Ben Sims.

Pero tan absorto estaba con esta gran sesión que casí me olvido de que Hell estaba cerrando el Sonar Pub, por lo que me dirigí hacía este escenario, con el día ya establecido sobre el mismo, y con el capo de Gigolo partiendo la pana como solo él sabe.

Allí estaba sonando electro tech divertido, lleno de ritmos rugosos, bases infernales y mucho hedonismo electrónico; sonidos musculosos y muy bailables, y temas vocales de esplendida factura, hacían proclive la formación de una fiesta de padre y señor mío en estos últimos estertores, y con momentazos como cuando pudimos escuchar ese clasicazo que es House Nation de The Housemaster Boyz.

Por supuesto, allí estaba la bailarina que había acompañado a Hell en su primer set, haciendo la previa a Roxy Music, y de nuevo en una tarima al lado del púlpito donde el maestro alemán desprendía su discurso sonoro, aunque esta vez ataviada con una ropa más normal.

Por fin, tras un delicioso tema vocal de electro tech delicado y sintético, Geier paró la música y se despidió del público mientras la cortina se cerraba, dando por finalizada una nueva y apoteósica edición del Sonar.

También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixside.

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Crónica: Sonar Sábado – Día

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Jueves, Junio 24th, 2010

Agotado por un viernes noche de lo más movido, tocaba sacar fuerzas para un sábado que también presentaba alguna que otra jugosa experiencia durante la edición diurna.

Lo primero que pudimos disfrutar es del set del joven dj español David M, que tenía la difícil tarea de llevar las riendas de la cabina del Sonar Village, algo que consiguió con creces dando una muestra de su ecléctico gusto; empezando por sonidos poppys, loungeros y algo de psicodelia cercana al trip hop, para ir introduciéndose en el dubstep y acabar con electro galáctico y tech house bailongo con toques detroit.

Pero había que ir haciendo sitio para la que, a la postre, sería la actuación estrella del sábado día; la de mister Kenny Dixon, más conocido como Moodymann, que nos iba a ofrecer uno de sus sets maestros en el escenario del Sonar Dome.

Mientras la audiencia esperaba a este artista, el italiano AD Bourke, nos ofrecía una elegante actuación llena de dubstep, toques funk y jazzies e incluso algún que otro acercamiento al sonido Philadelphia.

Por fin apareció en escena el carismático Moodymann, acompañado de dos bellezas de ebano, que él calificó como su cuerpo de seguridad; y con una toalla en la cabeza a modo de turbante árabe.

Con un simpático saludo y una presentación típica de showman, el de Detroit empezó a tirar de sus vinilos, todos ellos auténticos clásicos del northern soul, no sin antes solventar unos problemas técnicos, que fueron más llevaderos gracias al desparpajo del artista.

Con unas mezclas cortas, si se puede llamar así al ir juntando los finales y principios de los discos de una manera algo forzada, Kenny nos deleitó con una buena clase de funk primerizo, disco añejo, hip hop old school, r&b y soul poderoso, tirando de rare grooves y haciendo la labor de locutor de radio en algunos momentos, presentando algunos de los impagables discos que iba colocando sobre los platos.

Sin borrar una bucólica sonrisa de su cara, este personaje iba mostrando su exquisito gusto musical, y su elegancia a la hora de seleccionar los vinilos, de forma que su set era un autentico discurso, al estilo de los primeros djs y de la misma forma que lo viene haciendo gente como Theo Parrish o Jeff Mills como The Wizard, aunque este último con unas mezclas mucho más espectaculares.

El buen rollo se respiraba desde la cabina y parecía contagiarse al escenario, donde la gente compartía la alegría y el hedonismo que destilaba el avezado dj y, poco a poco la cosa se fue volviendo más bailable, a través de pepinazos de disco y high energy, e incluso una curiosa versión dub y funkoide del Billie Jean de Michael Jackson, pero que alcanzó el climax cuando, contra todo pronóstico, sonaron The Clash, con This Is Radio Clash, que fue mezclada con el Join In The Chant de Nitzer Ebb. Sin dudas, uno de los grandes momentos de esta edición del Sonar.

Tras esto, la cosa subió enteros y Kenny empezó a tirar de deep house y Detroit tech de lo más elegante, regalándonos algún que otro trabajo de cosecha propia y otro homenaje al Billie Jean, esta vez con dedicatoria a MJ incluida. Aunque el momento cumbre fue cuando pudimos escuchar el Seven Nation Army de The White Stripes, para regocijo de los italianos allí congregados.

Por fin, tras hora y media de indescriptible sonido, con una recta final llena de exquisito funk, incluyendo al grandísimo James Brown, el maestro se despidió de sus queridos motherfuckers, cariñoso apelativo que utilizó durante todo el set, para denominar al público allí presente, y se fue copa en mano, de manera tan simpática como empezó.

Tras el set de Moodymann, tocaba reponer fuerzas fuera del recinto del MACBA y cuando volví fue para presenciar el set del zaragozano Funkforward, que estaba tirando de electro pero que enseguida derivó hacía el techno mas contundente y carnavalesco, que parecía demandar el publico en ese momento.

Retirada al Sonar Hall, donde estaba a punto de comenzar la actuación de los británicos Necro Deathmort, que nos llevaron por siniestros parajes musicales, llenos de ruidismo, tintes post industriales y peligrosos acercamientos al metal de corte profundo y oscuro.

A las terroríficas y oscuras atmósferas provocadas por este singular sonido, le acompañaban unas imágenes totalmente acordes con la música que sonaba desde los aparatos de estos dos inclasificables artistas. Escenas siniestras, incluyendo algunas extraídas del clásico Nosferatu, no hacían sino acrecentar la sensación de inquietud y misterio que era justo lo que este proyecto pretendía.

Tras un rato disfrutando del sufrimiento maquinal de este combo, decidimos seguir la senda experimentadora, esta vez hacía el Sonar Complex, donde en ese momento se estaba llevando a cabo una de las propuestas más curiosas y bizarras de esta edición del Sonar.

Estoy hablando del proyecto canadiense La Chambre Des Machines, donde los dos artistas que componen este proyecto se sirven de unos aparatos, que intentan simular a los Intonarumoris diseñados por el polifacético italiano Luigi Russolo a principios del pasado siglo y que supusieron el inicio de la música electrónica.

Con unas curiosas y complejas maquinas, hechas con multitud de palancas, timbres, engranajes y con elementos electrónicos, los artistas daban vida a un sonido aleatorio y caótico, pero que, dentro de ese caos, nos mostraba cierto sentido. Los ruidos de los timbres, los engranajes e incluso la electricidad estática se combinaban para producirnos diferentes sensaciones a los curiosos allí congregados.

Esto supuso el fin de la jornada diurna del sábado para un servidor, y es que había que retirarse temprano ya que el sábado noche empezaba bien pronto a soltar sus primeras grandes cartas.

También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixisde.

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Crónica: Sonar Viernes – Noche

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Miércoles, Junio 23rd, 2010

Tras una jornada diurna realmente agotadora y plagada de gratas sorpresas, nos tocaba visitar el primer Sonar de noche de la edición del 2010, la noche del viernes, que se presentaba bastante, con un enorme batallón de actuaciones de primer orden, y es que el enorme número de cabezas de cartel congregados era tal que este año las emociones fuertes comenzaban bien temprano y con un horario sumamente ajustado.

Nada más llegar al recinto de la Fira Gran Vía, pudimos comprobar que algo gordo se preparaba esa noche, y es que la confluencia de público a esas tempranas horas era enorme, como nunca antes se había visto en un Sonar. Sin dudas, esta edición se podría decir que se ha batido el record de asistencia en la historia del evento, con toda la problemática que ello conlleva.

Comenzamos en un repleto Sonar Club donde los franceses Air repasaban algunos de sus mayores éxitos, como Alpha Beta Gaga, Kelly Watch The Stars o Sexy Boy, intercalados por un vocoderizado muchas gracias, pero había que ir a coger buen sitio para la actuación de los Hot Chip, en el Sonar Pub.

Este espacio hervía de fans extasiados, que coreaban todos y cada uno de los temas que entonaba esta panda de simpáticos freaks, que venían con su aclamado One Life Stand, título de su último álbum y del primer single extraído del mismo que era justo el tema que escuchábamos cuando accedíamos al recinto.

Tras este, sonaron mas temas incluidos en este trabajo como Hand Me Down Your Love, Take It In, We Have Love o I Feel Better, este último con acompañamientos de batucadas, pero sin olvidarse de los hits de sus anteriores discos, como Hold On, Over And Over o Ready For The Floor, en clave mas technera y que supuso el cierre del concierto.

El pésimo sonido que este escenario tiene para los lives de estas características, deslucía una actuación divertida, y que podía haber dado mucho más de sí, ya que sonaba algo forzada y no muy comprometida. Pero no se puede negar que los muchachos mostraron entusiasmo y agradecieron a la legión de fans que les vitoreaban, su gran devoción.

Tras esto un sorprendente repaso a los sets del Sonar Lab, y digo sorprendentes porque tanto Mary Anne Hobbs, la abanderada del dubstep en la BBC, como ese genio que es Joy Orbison, llevaron a cabo sendos sets alejados del típico dubstep, ese que es mas cercano al grime o al 2 step, para centrarse en unos ritmos mas hardcore y contundentes, entrando de lleno en el techno de trazo grueso y conciso.

Pero después de Mary y antes de Joy, teníamos una cita con otro de los platos fuertes de la noche, la actuación de LCD Soundsystem, en la que se supone que es la despedida de la formación de los escenarios españoles, y es que James Murphy ya ha confirmado la noticia de la futura desaparición de la banda, algo que nos entristece enormemente.

Tras el set que ejercía uno de los miembros del combo Aeroplane, lleno de tech house festivo y pistero, subió al escenario la banda que comanda el capo de DFA con un James Murphy vestido de totalmente de blanco y portando un aire macarra que nos recordaba a los viejos rockeros, y es que eso es lo que nos iba a ofrecer el neoyorquino, rock en estado puro, sin florituras y listo para hacernos temblar.

Comenzando con Us Vs Them, tema de su anterior trabajo, por fin dio el primer repaso a su reciente This Is Happening, comenzando esta incursión con el primer single del álbum, el potente Drunk Girls que tanto nos recuerda al sonido de la Velvet; para seguir alternando con temas viejos y nuevos, como el Daft Punk Is Playing In My House, pero con la letra del estribillo mutada para hacer algo de auto bombo; el funkoide Pow Pow, el garynumaniano I Can Change, o hits de la talla de Yeah o Tribulations.

Sin dudas un enorme recital el que nos dio este productor y su banda, pero ensombrecido en su final; y es que el ajustado horario al que estaba sometido, llevo a Murphy a cerrar de forma repentina tras una hora de concierto, justo cuando empezaban a sonar los primeros acordes del Losing My Edge, algo que no dejó muy buen sabor de boca al publico allí presente.

Pero el final de la actuación de LCD coincidía con otro de los momentos más esperados de esta edición del Sonar, como era el regreso de Richie Hawtin como Plastikman, que tenía anunciado un live donde iba a repasar su trayectoria bajo el famoso alter ego, adornándolo con enormes visuales.

El canadiense tardó en comenzar su actuación, con el consiguiente alargamiento del aburrido y minimalero set de Magda, con lo que la espera se hizo mucho más pesada.

Por fin, con unos sonidos galácticos, que parecían venir de su introspectivo track Lost, y unos efectos visuales que recordaban al film Metropolis, dio comienzo uno de los grandes momentos de la noche.

Hawtin, rodeado de aparatos muchos de ellos fabricados expresamente para esta actuación, empezó a extraer puro sonido Plastikman de las maquinas; ofreciéndonos muestras de todos sus trabajos para M_nus, Plus8 o Novamute; desde Sheet One hasta el Closer, pasando por Musik, Arkifats o Consumed, es decir, que no se dejo ni un solo disco sin repasar.

Del acid de Psyk pasaba a la contundencia rítmica de Ping Pong; y de la efervescencia electrónica de Elektrostatik al minimalismo excesivo de Hypokondriak. Incluso hubo un momento de paroxismo cuando se dejo sonar el Helycopter y la audiencia lo confundió con el esperado Spastik, aunque cabe destacar una inesperada muestra de ese otro gran alias que es Fuse, del que nos regaló el techno hit Substance Abuse, que en directo suena totalmente bestial.

Respecto a los visuales tan solo cabe decir que eran perfectos, multitud de cabriolas caleidoscópicas, que daban paso al famoso muñeco, símbolo de Plastikman, simbolo que ya se ha convertido en objeto de adoración por multitud de technofans, casi tanto como los robots de Kraftwerk o las siglas de Underground Resistance.

Tras un final experimental, tirando de techno introspectivo, parecía que le live había llegado a su fin, pero el maestro canadiense se guardaba un as en la manga; un as en forma de bis, que todos estábamos esperando ansiosos. En efecto se trataba del Spastik, que hizo que el Sonar Pub se viniera abajo.

Por fin, el artista dio finalizado el live con un último y llamativo visual, en el que Pacman devoraba el logo de M_nus…¿señal de que algo va a cambiar en el universo hawtiano? No lo sabemos, pero haga lo que haga este maestro seguro que no dejará indiferente a nadie.

Enorme live el del minimal King y que daba paso al set del alemán Dixon; el de Innervisions nos regaló una de sus magnificas sesiones, repletas de tech house elegante pero festivo; marca de la casa y llevada a cabo con esa pericia que todos conocemos de este gran dj y productor.

Pero en mi despiste, y abducido por la emoción del live plastikmanero y los deliciosos sonidos de Dixon, obvié una de las actuaciones más esperadas por mí, la de los pioneros Sugarhill Gang, por lo que tocaba resarcirse con la que se estaba liando en el Sonar Club.

Y es que en este escenario, estaban montando la fiesta los hermanos Dewaele, con su anunciado live como 2 Many DJs, que en realidad no era sino unq sucesión de bootlegs y mash ups, de los que ellos son los auténticos reyes.

La mejor frase para definir la actuación de los belgas es la de Veni, Vidi, Vinci y es que estos dos expertos hicieron que el publico se lo pasara de lo lindo y se desgañitara con cada uno de los loops, samplers, juegos sonoros y bromas musicales que llevaban a cabo los hermanos en una compleja mesa de mezclas, encabezada por la última versión de los cd pioneer.

Sería imposible comentar en unas pocas líneas la inmensa retahíla de hits, o porciones de los mismos, que sonaron durante este live-set; desde Queen hasta Kraftwerk, pasando por Roxy Music, Tiga, LCD Soundsystem, Diplo, Walter Murphy, Daft Punk, Justice, Soulwax (por supuesto) o incluso el mismísimo Chimo Bayo con su Así Me Gusta a Mi.

A destacar varios momentos, como la alusión a la crisis económica jugando con temas que llevan al vil metal en su letra, como el Dirty Cash de Stevie V, el Money, Money de ABBA o el Money de Pink Floyd; el momento que sonaron el Blue Monday de New Order con el Iron Shirt de Max Romeo & The Upsetters y que se acabo fusionando con el Outta Space de The Prodigy; el ciclón que se formó cuando se escucharon tracks como el La Rock de Vitalic, el Kernkraft 400 de Zombie Nation o, sobre todo, el Kids de MGMT o el apoteósico final con el Love Will Tear Us Apart de Joy Division, mientras miles de brillantes confetis eran disparados sobre el publico.

Pero si hay algo que destacar de este live-set, que al fin y al cabo es a lo que nos tienen acostumbrados esta pareja, es los increíbles y divertidos visuales que complementaban la actuación, y que consistían en las caratulas de los discos que iban sonando, pero dotadas de vida propia; con lo que el efecto era sumamente llamativo y divertido.

Tras esta fiesta en toda regla, le tocaba el turno al detroitniano Claude VonStroke, que traía el set de cierre de esta pista. La verdad es que yo esperaba bastante de la sesión de este hitmaker, pero me pareció un set aburrido, tirando de tech house de corte minimalista y tribalero, al estilo circoloco.

Mientras tanto, en el Sonar Pub, dos de los adalides del sello Ed Banger, como son DJ Mehdi y Riton, ejercían un set conjunto amparados en su proyecto Carte Blanche; y tirando de tech house contundente y festivo.

Pero quizá, la principal alternativa estaba en el Sonar Lab, con el live de Cora Novoa, que nos deleitaba con su techno melódico, consiguiendo la simbiosis perfecta entre el baile y la espiritualidad; todo ello bajo la atenta mirada de su maestro Henry Saiz.

La verdad es que, a pesar de haberme perdido actuaciones tan interesantes como la de John Talabot, Fliying Lotus o, sobre todo, Sugarhill Gang, está primera noche del Sonar 2010 fue bastante completa. Sin embargo tocaba retirada y es que el cansancio empezaba a acumularse y quedaba mucho Sonar por delante.

También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixside.

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Crónica: Sonar Viernes – Día

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Miércoles, Junio 23rd, 2010

Llegábamos a la segunda jornada diurna del Sonar, la del viernes, con la intención de visitar la feria expositiva del Sonar Pro, situada en la primera planta del MACBA, pero que a cada año que pasa se presenta más desangelada, y con una peligrosa disminución de stands.

Este año, concretamente, se echaba de menos la presencia de labels y promotoras; aunque seguían presentes las grandes marcas tecnológicas, presentando sus escasas novedades de aparatos, software, etc. Allí pudimos ver la Reactable, o las propuestas de grandes casas como Ableton, Native Instruments, Koorg, etc, pero que no parecían regalarnos nada nuevo.

Tras la visita a esta zona, tocaba la excursión a la Sonarmatica, que este año estaba dedicada a la robótica, tal y como rezaba el cartel de bienvenida a la exposición, que estaba coronado por una famosa estrofa del tema The Robots de Kraftwerk.

Tampoco hay demasiado que decir acerca de esta muestra, que estaba protagonizada por el simpático MERTZ, esa cabeza de robot infantil capaz de mostrar unos primitivos gestos faciales e incluso articular algo parecido a palabras, o, sobre todo, la Robotic Chair, que despertó una inusitada expectación con su capacidad de desmontarse y montarse por sí sola, desembocando en una gran ovación por parte del público congregado, tras la finalización de la curiosa labor, incluso por un momento se me pasó la bizarra idea de un stand de Ikea entre las mesas del Sonar Pro.

Del resto, mencionar los robots luchadores de sumo, los ciber-perros o la cansina boca silbadora. Ya era hora de introducirse en los terrenos más meramente musicales, los cuales comenzaron, esta vez en el Sonar Dome, con la actuación de la estadounidense Pursuit Grooves que se movía entre el dubstep, el electro y los ritmos 4×4, ejerciendo su labor de MC en medio de esta amalgama de estilos.

Pero esto solo fue el aperitivo de la, a priori, gran sorpresa de esta edición del Sonar, que no era otra que la actuación de Aufgang, el proyecto que los franceses Rami Khalifé y Aymeric Werstrich, junto al joven y virtuoso pianista italiano Francesco Tristano, que iba a tener lugar en el Sonar Hall.

No solo cumplió sobradamente las expectativas, sino que la actuación de este triunvirato supero con creces lo que todos esperábamos de ellos, con lo que el resultado fue uno de los momentos inolvidables de esta edición del Sonar.

Es enormemente complicado describir lo que se vivió en este escenario durante este increíble live, son pocas las palabras que puedan transmitir la multitud de sensaciones que alternaron en el interior de todos aquellos que presenciamos este concierto.

Dos pianos de cola, uno de ellos a cargo de Tristano; una batería, teclados y software, se aunaron para ofrecernos una paleta de colores y sabores, yendo del clasicismo al sonido mas jazzi, sigueindo una evolución hacia ritmos más gruesos.

Por momentos la fuerza del sonido desprendido de la combinación de todos los aparatos e instrumentos arrancaba un huracán de rock bestial y poderoso, para luego abrazar el funk y el sonido disco, desembocando en una electrónica bailable, que a ratos raspaba el techno de trazo grueso a lo Jeff Mills.

Tristano parecía un Beethoven pasado de vueltas, tras impregnarse de la furia de unos aguerridos The Who, y manejaba el piano de una forma brutal pero al mismo tiempo impecable, y adornándolo con unos teclados situados sobre el piano de cola. Hubo momentos impagables, como aquel en el que nos pareció escuchar los acordes de The Melody, el mismo tema que ha remezclado el gran Carl Craig.

El baile desenfrenado acabo dominando la sala, a través de golpes de efecto geniales, como el juego con la base del Rollin’ & Scratchin’ de Daft Punk, mientras las notas emanadas de los pianos se sincronizaba con el poderoso bassline.

El piano parecía sintetizarse cada vez más, hasta mezclarse con los sonidos electrónicos, que por momentos nos atizaban con lisergia ácida para alternando con profundos bajos garajeros, y desembocando en un final entre melancólico y siniestro, con un Tristano en pleno fervor golpeando el piano, dando el colofón de una actuación épica e impagable.

Ya era muy difícil superar el efecto Augang, pero con el abrumador efecto producido por este inolvidable live, no nos impidió disfrutar del desenfadado directo de los británicos Shake Aletti, que nos ofrecían una divertida actuación donde se intercalaba el eurobeat a lo Adamski, con el disco funk o el synth pop de aires dubby de gente como Falço. Un concierto bailable y divertido y del que era imposible escapar, dado el contagioso efecto de ese simpático sonido.

Tras esto, rumbo al Sonar Complex, que esta jornada estaba copado por la gente del label español spa.RK, con bRUNA a la cabeza, aunque cuando accedimos al recinto los que estaban actuando eran Bradien, con su pop ambiental, su lounge futurista y sus aires folk; sin embargo estos suponían un ligero bajón tras los momentos vividos anteriormente. Tras recitar un poema, con ambient minimalista de fondo, la cosa se torno hacía el jazz y los ritmos cercanos al soundsystem.

Pero tocaba ir haciendo sitio para la que sería la otra gran actuación de esta jornada del Sonar; la de la formación británica New Young Pony Club, que venía precedida por el set de Lemonade que tiraba de funk clásico y electrónica, para centrarse en los ritmos mas enérgicos y tribales, con batucada incluida, hacía el final del mismo.

Por fin saltaron al escenario las New Young Pony Club, con su carismática vocalista, la simpar Tahita Bulmer, al frente de este grupo donde los hombres son autentica minoría, frente a unas combatientes féminas que demuestran quienes son las que mandan sobre el escenario cuando la maquinaria de la formación se pone en marcha.
Comenzó el concierto sin rodeos, con Chaos, primero de los singles extraídos de su nuevo álbum, The Optimist; del que también sonaron cortes como Lost A Girl, Oh Cherie, Stone o el gran cierre con ese futurible hit que es We Want To.

Pero entre medias dio tiempo a repasar los mejores hits de su anterior trabajo, Fantastic Playroom; temas como The Bomb, The Get Go o, sobre todo, ese éxito llamado Ice Cream, hicieron las delicias de la enorme cantidad de fans congregados sobre el césped artificial del Sonar Village.

Un concierto enérgico, divertido y perfectamente ensayado que dejó un gran sabor de boca a una audiencia ávida de ritmos pegadizos y algo de aroma glam, ingredientes que esta formación porta en cantidades masivas.

Tras los NYPC, volvía a ponerse a los platos Lemonade, esta vez tirando directamente de sonidos festivos y carnavalescos, previos a la actuación de Delorean, sin embargo la noche se presentaba dura y tocaba un vistazo al Sonar Hall, donde el proyecto británico King Midas Sound, apadrinado por Kode9, y encabezados por el afamado productor Kevin Martin, el mismo que se esconde tras The Bug, repartía buenas dosis de dubstep galáctico, electro experimental y hip hop electrónico.

Tras esto, llegaba el turno de poner rumbo a la Fira, donde íbamos a presenciar la primera, y completísima, noche de esta edición del Sonar.

También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixside.

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Crónica: Sonar Jueves – Día

Tetsuo | Crónicas,Eventos | Martes, Junio 22nd, 2010

Con esta última edición del Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona, es decir, el Sonar, finalizada toca hacer balance de todo lo que ha dado de si este magno evento, comenzando por el jueves inaugural; que a priori, se presentaba bastante interesante con propuestas sumamente atrayentes.

Nada más entrar, ya se podían sentir los imparables grooves y basslines de la sesión que estaba ejerciendo el popular Pete Tong en la cabina del Sonar Village, en un set exclusivo y retransmitido en directo por la BBC.

El británico consiguió lo impensable, que es traer un pedazo de la Ibiza mas populera a la edición diurna del festival barcelonés con una buena dosis de tech house contundente y festivo, e incluso con una recta final sumamente tribalera, y acudiendo a cortes como el Jus Right de Josh Wink o un remix del Silver Screen de Felix Da Housecat con los vocales de Miss Kittin. Un comienzo de fiesta que parecía gustar enormemente a un público muy playero y que se congregó alrededor de este espacio, como si de la terraza del Bora Bora ibicenco se tratase.

No pude ver el cierre de la sesión, aunque los hay que afirman que Tong clausuró su set con un remix del tema que Shakira ha realizado para el Mundial de Sudafrica, ya que me dirigí hacía el escenario del Sonar Dome, donde el francés Kool Clap estaba haciendo bailar a los allí presentes, a través de un set de sonido disco energético y electro tech, incluyendo bombazos como el Burning de Daft Punk.

Después de tanto baile nada mejor que experimentar nuevos sonidos en el Sonar Complex, donde estaba teniendo lugar la exhibición austriaca, representada en esos momentos por el proyecto dp-S, que mostraba el lado más experimental del gran productor Patrick Pulsinguer, con un extraño experimento sonoro consistente en conectar un contrabajo a un sintetizador, obteniendo como resultado una sucesión de sonidos increíbles y crepitantes.

Tras un rato de experimentación sónica, de vuelta al Village, donde la rapera británica Speech Labelle, deleitaba a la audiencia con su singular voz y su exquisito hip hop, decorado con toques folk, aunque esto solo supuso una pequeña transición antes de acceder a la que se presentaba como la actuación estrella de la jornada; la del canadiense Dan Snaith, más conocido como Caribou, y que venía a presentar su nuevo álbum Swin.

Y aquí es donde se empezó a notar la masiva afluencia de público a esta edición del Sonar; y es que el Sonar Dome, el emplazamiento elegido para que el artista llevara a cabo su actuación, acabó totalmente lleno, no solo dentro de la carpa, sino por los alrededores de la misma, creando una situación bastante insostenible para disfrutar del concierto.

Snaith, guitarra en mano, y acompañado de sus músicos y programadores a pleno rendimiento; nos deleitaba a través de su singular voz y su pop colorista y desenfadado, pero sobre todo, melódico y repleto de tintes oníricos, pero cuyo efecto parecía disolverse entre la maraña humana, totalmente enfervorecida, que se apiñaba en los escasos metros del escenario de la Red Bull Music Academy.

Como uno no está para tanto agobio, la decisión fue la de sacrificar el resto de la actuación de Caribou, e incluso no esperar a escuchar ese genial tema que es Oddessa, para acercarse al Village donde la Dabelle había dejado paso al musculoso set de Round Table Knights, que tiraban de tech house elegante, con tracks como el Upside Down con el que David Keno homenajea a Chic, y de ahí de nuevo al Sonar Complex, donde seguían los austriacos haciendo de las suyas.

Esta vez era el turno de Cluster, unos auténticos veteranos, abanderados del krautrock, junto a gente como Can, Neu! o Tangerine Dream, aunque en este caso el rock cósmico brilló por su ausencia para dejar paso a la experimentación bizarra y desordenada

Y es que, a estos dos avezados artistas les dio por probar unos nuevos aparatos que les prestaron en la Feria del Sonar Pro, y hacer una combinación aleatoria de pitidos, sonidos y otros galimatías, en una muestra analógico-digital, que hacían que la actuación tomara un carácter algo insufrible.

Pero estaba a punto de comenzar la otra actuación estrella de la velada, la que iba a protagonizar la banda británica Broadcast en el Sonar Hall, pero antes un rápido vistazo a la actuación de Tim & Puma Mimi, con la voz de la nipona acompañando a los instrumentos y maquinas del músico suizo.

Ya en el Sonar Hall, una respetable audiencia esperaba el inicio de la actuación de los warpianos Broadcast, que al cabo de un rato, empezó a dejar notar su psicodélico sonido, aunque empezó bastante flojo, con sonidos ambientales e instrumentales, hasta que Trisha, la vocalista de la formación, salió para acompañar en los teclados y deleitarnos con su aterciopelada voz.

Unos bucólicos y coloridos visuales, y la esencia poppy setentera y psicodélica, plagada de savor affaire, no lograron apaciguar el ligero hastío que se producía en nosotros, y eso, sumado efecto que había provocado mi huida de la actuación de Caribou, que era la sobresaturación de público, nos llevó de nuevo a huir hacía el mas descongestionado escenario del Sonar Complex, donde repetía Patrick Pulsinguer, esta vez con su nuevo proyecto Electro Guzzi y que supuso la primera gran sorpresa para un servidor.

Y es que este proyecto que comanda el austriaco es una autentica gozada, además de una curiosidad más que divertida: Una banda clásica de rock, es decir, guitarra, bajo y batería, pero que unidos a sintetizadores y programadores convertían el sonido en autentico minimal tech sumamente bailable, provisto de poderosos bajos y con un limpio sonido analógico que nos regalaba infecciosas melodías. Tras un rato sin parar de bailar al ritmo impuesto por este genial proyecto tocaba el momento de volver a casa para descansar de esta agotadora jornada; y es que aún quedaba mucho sonar por delante.

También podéis ver la crónica de Jordi Ares en Mixside.

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The Pinker Tones @ Barcelona ( Crónica Sonar 2010)

Milton | Crónicas | Lunes, Junio 21st, 2010

The Pinker Tones actuaron en Sonar la noche del sábado. Con una colorida puesta en escena que hacía clara referencia a su último trabajo, “Modular“, el dúo catalán dejó sonar la práctica totalidad del nuevo álbum. Y así, sonaron temas como Tokyo, Game Boy Music, Sampléame, Polos Opuestos, Invisible, Viajes, Estirado al Sol.. aunque tampoco faltaron anteriores éxitos como “Sexyrobot“, “Happy Everywhere” y “Sonido Total“.

Su actuación rebosó de energía y conectó totalmente con el público que abarrotaba el SonarLab. El concierto fue retransmitido en directo por internet a través del Eristoff Interactive Festival que, por cierto, volverá a emitir el próximo 26 de Junio para aquellos que todavía no hayan tenido la oportunidad de disfrutarlo.

El pasado 11 de Junio The Pinker Tones regaló en España a pie de calle 50.000 copias de su último álbum. Y sin entrar en valoraciones sobre estrategias de comunicación o reivindicaciones, opino que semejante osadía sólo se lo puede permitir una banda que, como es el caso de The Pinker Tones, tiene muy a su favor la baza de contar con un gran impacto en sus directos, importante en los tiempos que corren, y el haber conseguido llegar a ser una de las bandas españolas con mayor proyección internacional.

Sitio Web | The Pinker Tones

Evento Patrocinado por | Eristoff Interactive Festival

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LCD Soundsystem @ Sonar Galicia 2010

Ana Guerrero | Crónicas | Viernes, Junio 18th, 2010

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Algo que quedó patente en el contundente directo de los LCD Soundsystem, ayer en el primer día de Sonar Galicia. Los Neoyorquinos tardaron en arrancar debido a problemas técnicos, pero una vez solucionados, metieron la quinta y nos transportaron a un directo vertiginoso. Unas 3.000 personas se descoyuntaron bailando, y quedaron afónicas, coreando prácticamente la totalidad de los temas. Traían bajo el brazo nuevo disco, This is Happening, asi que era la ocasión oportuna para presentarlo. Así cayeron los mejores temas del álbum como la vacilona Drunk Girls, la archicoreada y melancólica Can change, la impresionante You wanted a hit, o la rítmica y bailable Pow Pow que convirtió el escenario SonarVillage de Expocoruña en una pista de baile improvisada del más alto nivel. Y como era el sentir y deseo general del público, también hubo miradas atrás, tiempo para revivir en directo temazos clásicos de la banda como Daft Punk Is Playing In My House. Toda una declaración de principios en sus inicios, que vaticinaba que estábamos ante una gran banda que sabía unir, como pocos, lo mejor de la música electrónica y el funk, con la intensidad, la pureza y la actitud del punk rock. Nos faltó terminar de rompernos con la inquietante y excitante North American Scum, que hubiéramos deseado que tocaran, pero no fue así. En su lugar, nos regaló Yeah, otro de sus grandes clásicos que tampoco podía faltar en directo. Momento en el que público y banda fueron de la mano in crescendo como el tema, hasta acabar en el delirio más absoluto.

James Murphy se sentía agusto y eso se notaba en su directo, pletórico y entregado al 100%. No paró de contorsionarse y de poner poses de auténtico frontman, además de colaborar en ocasiones con el teclado, bromeando con la intrigante teclista Nancy Whang, y  hacer sus pinitos con  la percusión. Autenticidad absoluta en ejecución vocal y musical durante una hora escasa de concierto. La bola de espejos de discoteca virtual no paró de girar, ni un sólo momento, al ritmo de trepidantes guitarras que nos sumergieron en un sueño desenfrenado de punk electrónico,  del cual despertamos a nuestro pesar con el cierre, All My friends. Y nos quedamos relamiéndonos… con la miel en los labios… Todo un cierre de lujo para la primera jornada del recién nacido Sonar Galicia.

Fotos | Ana Guerrero

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