Crónica: Sonar Sábado 18/06/2011 (Noche)
Por fin llegamos a la última de las jornadas de esta edición del Sonar, la correspondiente a la noche del sábado 18, que también comenzaba temprano, con Angel Molina abriendo el Sonar Club mediante un set de electrónica oscura y minimalista, llena de drones y rozando la experimentación y el deconstruccionismo.
Tras Molina llegaba una de las actuaciones más exclusivas de esta edición y que había levantado grandes expectativas debido a la incógnita que planteaba, entre los asiduos al festival, el directo del realizador británico Chris Cunningham, célebre por ser el autor de algunos de los clips más famosos de Aphex Twin, suyos son Windowlicker o Come To Daddy, la islandesa Bjork, para quién realizo el famoso video de All Is Full Of Love, el Afrika Shox de Leftfield con Afrika Bambaataa o incluso el Frozen de Madonna.
Por fin nuestras preguntas se vieron desveladas cuando Chris, sentado tras una mesa de mandos que proyectaba unas líneas de laser sobre el público, empezó a emitir algunos clips realizados para la ocasión y otros ya conocidos, acompañados de electrónica experimental, por momentos desasosegante, por momentos bailable, pero bajo ningún concepto imperturbables.
Y es que las imágenes y los sonidos parecían uno solo en este espectáculo que quedará grabado en nuestras mentes para siempre. Sobre tres grandes pantallas, una de ellas realmente enorme y situada en el centro, se fueron sucediendo imágenes de pesadilla, combinadas con otras más sugestivas.
Nos quedamos boquiabiertos con un increíble clip de una Grace Jones totalmente poseída, emitiendo cánticos vudú y convulsionándose, con su andrógino cuerpo en todo su esplendor y mutando por arte y obra de Cunningham.
Pero esto no fue nada comparado con el siguiente y desalentador clip al ritmo de la música del mismísimo Aphex Twin, y que protagonizaba una durmiente niña que, en plena fase R.E.M., también mutaba hasta el punto de volverse una criatura deforme, algo que parece gustar mucho al señor Cunningham, esa deformidad oculta bajo una falsa capa de humanidad, sin dudas una autentica catarsis del psicoanálisis.
La cosa no queda aquí, ya que en su siguiente pase, una pareja, hombre y mujer, pelean y fornican, sin escatimar en sangre ni en escenas pornográficas, pero tratadas con una inusitada y surrealista belleza, y al ritmo de otro corte de Aphex Twin, en este caso el Elephant Song.
Tras esto una alternancia de imágenes más calmadas, de la naturaleza y el espacio, para dar paso a un mix de sus más aclamados trabajos, como el de la chica hidrocéfala que protagonizó el famoso, y polémico, anuncio de Playstation, combinado con retazos del cortometraje, musicalizado también por Aphex Twin, Rubber Johnny, todo ello acompañado de un atronador ritmo endiabladamente electrónico; y finalizando la actuación con un mucho mas sosegado clímax final al ritmo de un soul electrónico y de tintes industriales, homenajeando a New York, y con imágenes de lo más underground de la famosa ciudad.
Tras esta intensa e inolvidable hora de pesadilla y terror proporcionada por Cunningham, volvió Angel Molina, esta vez con una sesión más contundente, llena de dark techno y sonidos afilados, tirando de profundos bombos y loops espaciales. En este set se dejaron sonar tracks como uno de los Ronan Points de Sleeparchive, maxi que no sería la primera vez del que oiríamos un corte durante esa noche.
Molina finalizó este gran set para dar paso al esperado directo de Underworld, que puede resultar efectivo y sumamente divertido, pero que para los que ya lo hemos presenciado nos resulta demasiado manido y trillado, pero con la floja salvedad de que vienen con un nuevo disco que se podía catalogar como el peor de su carrera.
Por suerte el live no se centró demasiado en ese mediocre Barking, aunque tampoco dio pie a las sorpresas, comenzando con el maravilloso Rez y su correspondiente enlace con el Cowgirl, algo habitual en todos sus directos, para seguir con el Pearl’s Girl.
A continuación vino el primer atisbo de su último disco en forma de versión techno dub y contundente de Bird1, para seguir con el mediocre Always Loved A Film, en el que ha colaborado el dj y productor ultracomercial Mark Knight.
La retahíla de hits clásicos continuó con Push Upstairs, Spikee, Two Months Off, Dark & Long Dark Train o Shudder-King Of Snake, alternando con cortes del Barking, como Between Stars o Scribble, para cerrar, como cabría esperar, con ese himno que es Born Slippy; momento que fue recibido con absoluta euforia por los allí congregados.
Karl Hyde, Rick Smith y Darren Price, se despidieron del público que los jaleaba, y nosotros aprovechamos para cambiar de escenario y dirigirnos hacía el Sonar Car donde tenía lugar el showcase del sello italiano Stroboscopic Artefacts, que comenzaba con el capo del mismo, Lucy, que nos ofreció un set de techno contundente y pistero, basado en mucho material de su catalogo, como cortes extraídos de su álbum Wordplay For Working Bees, o los dos cortes de su efectivo maxi con Xhin, aunque también pudimos escuchar el Twenty Ninety One de Function y Jerome Sydenham o la cara B del mismo maxi, ocupada por ese trallazo que es Mi Estudio de Pfirter e incluso se atrevió con clásicos de la talla del Minus de mr. Robert Hood.
Me disponía a la retirada, tras esta bailonga demostración technera, cuando se puso a los platos Dadub, otro de los integrantes de la plataforma, que inició su set con el electrizante Percdax de Modern Heads y Perc, lo que me obligó a quedarme un rato más.
Por fín decidí volver al Sonar Club, donde ese dream team formado por Skream, Benga y Artwork, que es Magnetic Man ya había dado comienzo a su directo, que, como todo esperábamos, supuso un repaso a su genial y adictivo primer trabajo, que se aleja bastante de la ya agotada formula del dubstep para centrarse en el uk garaje y en el funk electrónico.
Allí estaban los tres artistas, cada uno detrás de un laptop y con una pantalla que proyectaba psicodélicas imágenes, acordes con cada tema que sonaba, tras ellos.
Cuando entré sonaba el tema The Bug, y la cosa parecía ir bien hasta que entró en escena uno de los mcs mas cansinos que se ha visto jamás y que no dejó de parlotear y arengar al público en todo momento, haciendo que la actuación bajara muchos enteros.
Pero la cosa se complicó cuando hizo acto de presencia el ínclito Youngman, que se sumo a la fiesta con micrófono en mano y no dejando ni solo un tema tranquilo, salvo quizá Gettin’ Nowhere, en el que respetaron un poco más los vocales de John Legend.
Eso sí, el resto del repertorio no fue salvado de los pesadísimos discursos de ambos mcs, especialmente los instrumentales; ni el delicioso Fliying Tokyo, que sonó en clave mas bailable, ni I Need Air, K Dance, Ping Pong, Mad, Karma Crazy o We Want Your Soul pudieron salvarse de las interminables charradas de esos dos showmen. Especialmente flagrante fue el caso del excelente Anthemic, uno de los mejores cortes del disco, del que casi no se dejaba escuchar su melodía que parecía ir muy por debajo de los cánticos de estos raperos. Una autentica pena.
Y para rematar, cuando sonó Perfect Stranger, y todos esperábamos que la señorita Katy B saltara al escenario para deleitarnos con su presencia y su voz en directo, nada mas lejos de la realidad; y es que parecía que la pelirroja no estaba esa noche en Barcelona y su voz solo hizo acto de presencia de manera enlatada, pero ni con esas callaban los dichosos mcs, incluso bajaban la parte vocal del tema, para que estos completaran la canción o, peor aún, tendieran el micrófono al público para que sean estos los que tararearan el célebre estribillo.
Este tema puso fin al desperdiciado live de los Magnetic Man; ahora no queda más remedio que ponerse el disco en casa para poder disfrutar de lo que pudo haber sido y no fue.
Y con el fin de este directo, comenzaba el principio de la recta final del festival, con el británico Anthony Child, es decir, el gran Surgeon, en la mesa de operaciones.
Este avezado dj comenzó metiendo la directa y tirando de techno contundente sin dar concesión al público y dejando sonar tracks como una remezcla del I Can Feel That de Pascal Feos, uno de los cortes del Ronan Point de Sleeparchive o el Tres Demented de Carl Craig y Laurent Garnier, sin olvidarse de incluir algún que otro tema propio, aunque, para decepción de muchos fans allí presentes, no dejo sonar su aclamado La Real, pero no importa ya que esta bestia del techno nunca decepciona y en una ocasión como esta no iba a ser menos.
Aunque estaba disfrutando como un enano con el set del cirujano, decidí atisbar que se cocía en el Sonar Lab, donde tenía lugar otro showcase de excepción, y también llegado de tierras italianas, en este caso el showcase del sello Numbers, comandado por Jackmaster, y que, en esos mismos momentos, estaba representado, por el avezado Lory D, que ejercía un live de techno contundente, pero algo descompensado, y alejado de ese techno hardcore con el que nos deleitaba antaño este productor italiano.
Como esta actuación no me llenaba demasiado, de vuelta al Sonar Club, donde Surgeon seguía demostrando su pericia en los platos y en el saber hacer a la hora de mover al público, y con pocos guiños al sonido Birmingham del que es abanderado pero sin obviarlo completamente.
Finalizado el set de Surgeon, decidí ir otro rato al Sonar Lab, esta vez para ver cómo le iba a mi paisano Chelis, sobre el que recaía la enorme responsabilidad de cerrar ese escenario; y la verdad es que nuestro amigo estaba haciendo lo que mejor sabe hacer, a través de uno de sus sets eclécticos, dejando sonar electro y hip hop de la vieja escuela, combinado con rare grooves de los que tanto le gustan y acid de calidad, con cortes como el mismo Jesus Loves Acid con el que nos deleitó Aphex la noche anterior; y todo ello llevado a cabo de la manera clásica, es decir con vinilo puro y duro y si ningún tipo de parafernalia, con algún que otro scratch aislado como único espectáculo.
Sin embargo no quería perderme el set que se estaba llevando a cabo en el Sonar Club y es que, tras Child, le tocaba el turno al norteamericano Silent Servant, representante de Sandwell District en esta ocasión, tras la apoteosis de Function y Regis el pasado año, y que tampoco estaba para muchos momentos cerebrales.
Y es que Juan Mendez, autentico nombre de este artista, pisó a fondo el acelerador para meter toda la carne en el asador, con un techno contundente pero infeccioso y que nos hizo recordar los momentos vividos en ese mismo escenario un año atrás.
Por supuesto, dejó sonar alguno de los tracks propios que ha facturado para Sandwell District, entre ellos el Discipline, así como el Armstrong de Speedy J, pero también nos obsequió con joyas como la remezcla que James Ruskin ha realizado para el Alpha de Robert Hood.
Un cierre poderoso y festivo el que nos brindó este dj y que nos dejo un buen sabor de boca para rematar uno de los sonares mas irregulares de los últimos tiempos y que nos lleva a pensar si lo de Sonar En Venta era algo más que un mero reclamo publicitario.
También podéis ver la crónica de mi compañero Jordi Ares para Mixside.
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