The Teenagers – starlett johansson (pop)

Jark Prongo | Discos,Singles | Lunes, Septiembre 26th, 2011

 Internet no deja de dar inmensas alegrías a sus usuarios, siendo la ultima de ellas la filtración de un par de imágenes en culos de Scarlett Johansson. El revuelo causado en la comunidad pajera ha sido monumental, dándose dos conductas espontáneas entre sus miembros: pasar a estudiar la autenticidad de las fotos con todos los gadgets a su disposición, que no son pocos, u optar por girar las fotos de la novia (si la hubiese), descolgar el fijo, apagar el móvil y no atender al telefonillo para adentrarse en maratonianas sesiones de tocamientos y la subsiguiente visita a Urgencias por desprendimiento de cornea. Ambos comportamientos no son excluyentes entre si, existe constancia de fenómenos que han verificado la autenticidad de la foto para proceder acto seguido a follarse a si mismos como si no hubiese mañana. Que ya lo dijo el esmirriado de Woody Allen mientras se le empañaban las gafas, masturbarse es hacer el amor con quien mas quieres. Y si el, que tiene un Príncipe de Asturias, da validez a esta conducta, nosotros solo podemos darle la razón mientras abrimos la enésima ventana con jamelgas enseñando la hucha. ¿Que que hago todo el día con el ordenador? Pues familiarizándome con la nueva versión del Contaplus, que va a ser, mujer…

 Toda esta defensa de la paja como medio de vida viene a colación de lo poco que se prodiga en el mundo pop, cuando una y otra cosa deberían ser términos complementarios. Salvo en el terreno R&B y algunas aberraciones musicales sudamericanas, los cuales parecen concebidos para ser escuchados con un par de kleenex en la mano, el resto de la música esta algo asexuada o no hace justa apología del autoerotismo, que es algo adolescente por definición y, por lo tanto, extremadamente pop. Que una cosa es que tal o cual grupo (como las ya tratadas Girls At Dawn, sin ir mas lejos) de cosquillicas en el bajo vientre y otra bien distinta es que se hable a las claras del toqueteo para con uno mismo. Y no sera por la calidad de los grupos que en un momento dado han compartido con sus fans confidencias de wc: Pixies, The Divinyls, The Who, Frankie Goes To Hollywood, The Buzzcocks, The Violent Femmes, Devo, Elvis Costello, Devo… y aquí, en España y a su manera, El Payo Juan Manuel, Juampa y La Raja, La Polla Records y El Chivi también han bregado lo suyo por la normalización del pajezote como costumbre sana y no anatematizable. Que lo censurable no es proceder a ello, sino hacerlo con depravaciones tipo el video de Sara Montiel mostrando su casa en toda su monstruosidad, en el caso de ellos, o Jorge D´Allesandro haciendo un panegírico futbolístico de los suyos en Punto Pelota, en el caso de ellas.

 The Teenagers sacaron este 7 pulgadas en 2007, y con el se hicieron sombra a si mismos como creadores del mas inteligente hit del año. Son 3 franchutes que parecen sacados de una continuación apócrifa para videoclub de La Revancha De Los Novatos, atendiendo a nombres tan nerdos (hieden a seudónimo cosa fina) como Michael, Dorian y Quentin. Comenzaron allá por el 2005 con la sana idea de hacer el idiota, sin mas, pero la broma torno en grupo de singles perfectos (su único álbum es muy irregular, si bien contiene joyas como Sunset Beach) y se vieron obligados a dar conciertos, conocer a Katy Perry (si esta aparece desnuda, entonces Internet si que no podrá ofrecer nada mas a la humanidad) y remezclar a Britney Spears. Cosas muy pop todas, al igual que su música, una suerte de synth-pop ochentas con eventuales guitarreos. Pero donde lo petan los amigos, amen de poniendo caras mongas en sus brillantes videoclips, es en el tema de las letras: aun no se si son subnormales o unos genios. El humor cafre y misógino del que hacen gala en canciones como Homecoming no se escuchaba desde el No Te Modernices, Niña de El Payo Juan Manuel, terminando por no quedar claro si son unos vivales mojabragas, unos impersonators de macho alfa, unos románticos empedernidos o unos sabios observadores que ponen en tela de juicio muchos lugares comunes de la interactuacion entre hombres y mujeres en la sociedad occidental cuando hay intenciones de ayunte (siempre, vaya) por detrás. Solo ellos lo saben. Mejor que siga el misterio.

 Aquí, con 2 únicas canciones, se sacaron 4 años antes de la aparición de las ya famosas fotos de Scarlett la perfecta banda sonora para el incidente, y con una lógica interna entre la cara a y su opuesta pocas veces vista. Si la primera gira en torno al homenaje tuno y postmoderno a la susodicha, la segunda es su consecuencia lógica, una oda a la masturbación. Una causalidad escolástica irrebatible: te pajeas porque has visto las fotos de la Johansson. Y no hay mas tu tía, que se cumplen las 3 condiciones que dan validez a este principio. Escarbando mas en cada una de las canciones encontramos otros motivos para alabar a los Teenagers. Por ejemplo, en Starlett Johansson, la cosa parece quedar en una simpática enumeración de guiños postmodernos a la chavala, pero creo que va mas lejos: es una burla en toda regla al acosador default de famosos y, simultáneamente, el himno perfecto para todo stalker de Scarlett. Sintetiza en pocas estrofas lo que este ha de decir para importunarla si algún día coincide con ella, no teniendo que temer así por un quedarse en blanco ante la presencia de su musa. O la musa de sus pajas, mejor dicho, por quien ha vertido hectolitros de semen. Y el factor idiota no se queda atrás, eh, que el parón con las menciones a Jared Leto, Josh Hartnett y sus respectivas películas y relaciones con la californiana hace mucho de reír de puro idiota. Del romanticismo ciego que subyace en todo lo que cantan no digo nada por lo que comentaba en el párrafo anterior. Hasta que ellos no se pronuncien no me mojo.

 Selflove, en la cara de las pajas, no puede ser mas autoexplicativa desde su titulo. Por supuesto que también hace mucha risa marialuisa y continúan con las referencias pop postmodernas (Christina Aguilera y sus videoclips de puta) sobre la base del Homecoming con pocas variaciones de acordes, solo que añade reflexiones lucidas acerca de la masturbación: estimulación, necesito algo de acción/Mi alivio deriva en depresión. Una gran verdad; si la consabida tristeza post-coito es algo real y casi tangible, cual no sera la bajona al terminar una faena en la intimidad mas solitaria del lugar donde cada uno/una de nosotros proceda a aliviarse… Para colmo, los muy cabrones dejan un sentimiento raruno en el oyente cuando, al pasar a enumerar todos los nombres de féminas con los que se tocan, dejan caer un viril Roger, como dando a entender que quizá quien ha puesto el vinilo debería probar (en caso de ser tío) a pajearse pensando en chulazos, o bien que alguno de ellos come ternera y cena lenguado. Lo que fuera. Lo que no deja lugar a dudas es el modo de acabar la canción: se corta. Tan abrupto como el final de un pajezote, claro que si.

 Que no os engañen sus pintas, The Teenagers son listos de cojones.

 

The Teenagers – starlett johansson

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Franco Battiato – la voce del padrone (Pop)

Jark Prongo | Álbums,Artistas,Discos | Jueves, Septiembre 22nd, 2011

Franco es un monstruo. Esto, dicho así, nos pone en la pretérita piel de alguien que asiste asombrado a la bilocación de nuestro sátrapa mas admirado, Carnicerito de Ferrol, o cualquier otro que, ya con connotaciones negativas, asevera tal cosa tras sufrir alguno de los simpáticos abusos que ejecutara el enjuto militar a través de las fuerzas policiales. No va por ahí la cosa, no. Hablo de Franco (diminutivo de Francesco) Battiato, fenómeno aun mas grande que nuestro ex jefe de estado no electo. Un titán que solo puede ser explicado en función de sus propias circunstancias, un prohombre que comienza y termina en si mismo, su propio alfa y omega. Alguien que debería ser enseñado en las escuelas para evitar situaciones tan lamentables como la mía, que tuve que descubrirlo con una edad en la cual estaría casado y con 3 hijos en otra época. Un tío al que nadie invitaría a unos lonchazos (bueno, igual alguna economía muy desahogada, como la del Duque de Lugo, si lo vería viable), pero que justifica la existencia de ese horror estético y cuna del macarrismo que responde al nombre de Italia. Bueno, junto a Claudia Cardinale y Lucio Fulci.

 La carrera de este señor ha conocido varias etapas, todas con distintas inquietudes y maneras de concebir la música. Antes de sacar este La Voz De Su Amo (titulo en español que alude a la discográfica y cadena de tiendas HMV) había tanteado la canción ligera y la cosa musical intelectualizada (era amigo de Karlheinz Stockhausen, y no cuesta imaginarles juntos haciendo putadas por teléfono a John Cage), donde se descolgaba con composiciones de casi 20 minutos sostenidas en dos únicos acordes y discos llenos de desarrollos progresivos y Farfisas inenarrables. Algo después, ya casi entrados los 80 y en plena fiebre italodisco, dio un giro a su carrera demostrando que un Casio PT-8 como el que cualquiera recibimos de obsequio en nuestra Comunión es un instrumento muy valido para hacer música siempre y cuando tengas en mente unas cancionazas como las suyas. Porque aquí el señorito se ha marcado unas cuantas canciones de dejarte con los huevos a ras de suelo y pensar mientras las escuchas ¡me cago en su tocha, no existe nada mejor, maldito estronzo di merda! Si creéis que es una exageración escuchad La Estación De Los Amores, La Vía Láctea o La Cura. No solo eso, encima es todo un hombre del Renacimiento: hace películas, pinta, filosofa con su amigo Manlio Sgalambro y se permite participar en Eurovisión acompañado de una sosainas que sabia le impediría ganar. Titanazo.

 El pop que hace Franco (que raro ha sonado, ¿eh?) le aproxima a un techno-pop orquestal que es perfectamente radiable. O era, porque a 30 años de su publicación las preferencias del publico van por otros derroteros, cosas mas chabacanas y asi como para refrotarse con una cajera del LIDL en la Fiesta del Apagón del cualquier polígono. Escuchando algunas canciones, especialmente las que tienen que ver con el cosmos, la inmensidad de cosas que no comprendemos y similares, veo que el 2º disco que nunca llego a grabar Family, aquel que se rumoreaba giraría en torno a un astronauta perdido fuera de su nave, seria sin duda deudor de Battiato. Seguro que Javier Aramburu es fan, como lo son Antonio Galvañ (Parade), Los Punsetes, Jota (Los Planetas), German Coppini (Siniestro Total), La Monja Enana, Triangulo de Amor Bizarro y Abel Hernández (Migala). Y Carlos Berlanga, claro. Que seguro tenia una o dos copias del millón que vendió este disco. Bueno, tampoco podría olvidar a DJ Syto, que creo un himno por la concordia entre el pueblo español y el shurmano tan conmovedor como su Me Cago En Esos Putos Rumanos con el Yo Quiero Verte Danzar de base.

 Abre Summer On A Solitary Beach, que resulta perfecta para dicho menester, pues define el sonido del disco por completo pero sin ser el hit mas claro, cosa que perjudicaría de secuenciar un éxito evidente como primera canción. Pese a que el titulo sugiera que Franco quiere conquistar el mercado anglosajón, solo hay una sentencia en ingles. El resto se antoja imprescindible escuchar en su original italiano, pues si bien es cierto que la adaptación al castellano corre a cargo del propio Battiato y no se traiciona, a veces si que se ve obligado a alterar según que elementos en favor de la métrica o la rima. Una introducción al mondo Battiato excelente. Bandera Bianca, que fue adaptada de manera notable hace pocos meses por Triangulo de Amor Bizarro en su 10¨ Amigos Del Genero Humano, es un himno que no hace mas que crecer a cada escucha, siendo ya de por si su construcción en forma de grower. Cuando una canción suelta como primera frase un Mister Tamburino yo no quiero bromear, pongámonos la camiseta los tiempos cambiaran, en una pulla contra el intocable Bob Dylan, sabes que estas siendo testigo de algo excepcional. Y si luego esa pulla tiene continuidad pero también la dirige contra si mismo ya hablamos de unos niveles de excelencia casi inalcanzables: hay quien se pone unas gafas de sol por tener mas carisma y sintomático misterio. Pasa después a demoler ídolos como su adorado Nietzsche con yo prefiero la ensalada a Beethoven y Sinatra, a Vivaldi uvas pasas que me dan mas calorías. Y el estribillo con el Coro Madrigalisti Di Milano, ese Sul Ponte Sventola Bandera Bianca. Sin palabras. Pelos como spaghettis antes de cocer.

 Gli Uccelli chapa esta cara a. Destaca la belleza que confieren las cuerdas al primer minuto de la canción, y el modo dulce de Battiato al cantar, que es alternado con técnicas mas propias de un tenor. Un tema que seguro adaptarían los chulazos de Il Divo de tener cierto criterio. La cara b se inicia con lo que puede parecer una boutade de Franco, un joder adrede un disco perfecto, pero tras serias dilucidaciones he llegado a la conclusión que Cuccurucucu es otra genialidad, un hit demencial en toda regla que cuenta con una onomatopeya de rata con alas como estribillo pegadizo a mas no poder y una especie de letra elaborada bajo la libre asociación de elementos que hacen que piense también en Antonio Luque (Señor Chinarro) como fan de ese señor. La parte final de la canción fue fusilada por Blondie en su retorno con la mariconada de Maria (versionada por jj este año, curiosamente) hace ya tiempo. Dicha parte se convierte en una suerte de medley de frases extraídas de canciones de los Rolling Stones y los Beatles, para mayor bizarrismo. Ole. Segnale Di Vita es la que mas se acerca en términos rítmicos al techno-pop, con un bombo y línea de bajo (¿caja de ritmos?) que recuerda al aun no compuesto Blue Monday de New Order y, por ende, a todas las canciones de Family. Muy bien, pero es la que menos destaca.

 Centro Di Gravita Permanente es una maravilla de estribillo ambiguo que Franco se harto de presentar por las televisiones de toda Europa (cosa que provoco la necia imitación del infame grupo ¿humorístico? Martes y 13). Porque busco un centro de gravedad permanente que no varíe lo que ahora pienso de las cosas de la gente puede ser tanto el deseo de que nada te aliene el pensamiento como el querer ser alienado hasta el extremo de tener un pensamiento controlado de forma exógena (el centro de gravedad) que permanece inamovible. Un lio que no termina de aclarar Battiato con los bailes que se marca en el videoclip. Y cierra el disco con una obra maestra, Il Sentimiento Nuevo, donde canta de una manera tan sublime al arrastrar las vocales en el estribillo que hace que a todo ser con un mínimo de sensibilidad se le dilate el esfínter hasta el punto de poder alojar una manada de ñus dentro. Lo que se dice un Stendhal auditivo que te cagas.

 Pues eso, escuchad el disco, iluminaos con el y aprovechad para condenar la existencia de la familia Trueba, cuyo miembro mas joven, Jonás, cometió el crimen de usar una canción de Battiato para musicar una escena de su mierda de opera prima, Todas Las Canciones Hablan De Mi.

 

Franco Battiato – bandera bianca

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Franco Battiato – il sentimiento nuevo

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The Magnetic Fields – get lost (Pop)

Jark Prongo | Álbums,Discos | Lunes, Septiembre 19th, 2011

 Llevaba casi un mes esperando su vuelta, así que 5 o 10 minutos de retraso respecto a la hora acordada no suponían nada. Estaba nervioso. No sabia si todo seria igual que antes, si el tiempo transcurrido habría hecho mella. Cigarrillos y cerveza eran la única compañía hasta su llegada. Pensó por una fracción de segundo si la gente que allí estaba esperando, esos perfectos desconocidos, tendrían algo en común con su circunstancia. Ni idea, la verdad. Por fin llego. Se besaron y se convirtieron en uno mediante un abrazo. Todo estaba bien. Ahora si.

 Agosto. Tuvo que hacer un viaje largo e incomodo, con lo que odiaba y odia viajar. Un tren idiota y una pasajera a su lado no menos retrasada. Horas y kilómetros después se encontró mas cerca de Portugal que nunca, en una estación donde sus empleados construían frases con un alto contenido en palabrotas e imprecaciones. Salio a fumar y a esperar su llegada. No tenia ni la menor idea de como desplazarse por allí ni a que lugar ir. Ni siquiera sabia llegar al Hostal. Estaba vendido en ese sentido. En el emocional también, ella era la dueña. A santo de que el viaje si no. Y las gaviotas daban miedo, por lo que se sintió avergonzado. Joder, mas bajo no puedo caer, que me asusten unos pajarracos… Y apareció ella, esfumando todo temor y dando sentido al desplazamiento.

 Habían quedado por vez primera desde que se conocieron. Técnicamente no llegaba a ser una cita. Aun no sabe como entrar a definir aquello. Ni falta que hace. Estaba hecho un manojo de nervios. No quería cagarla quedando como un neurótico de mierda. Tuvo que esperar los 10 minutos de rigor. La verdad es que por ella había esperado 28 años, 10 minutos no eran nada. La percepción en su cabeza fue bien distinta. Le parecieron horas gracias a sus paranoias. Buah, al final no viene. Fijo. Ni de coña. No me jodas, parezco gilipollas. Me vuelvo a casa, a tomar por culo. Y apareció subiendo las escaleras del Metro, suprimiendo todas estas pajas mentales y grabando a fuego en su cabeza esa imagen para siempre. Ahí supo que la quería.

 Principios de Junio. Salio con un amigo a fumar y a decir chorradas. Lo habitual cualquier Viernes y sábado desde hacia lustros. No le apetecía una mierda estar en ese bar. No le gustaba lo mas mínimo y le recordaba lo hijo de puta que podía llegar a ser. Alguien entro al trapo cuando hablaban de John Travolta. A partir de ahí rankings, recomendaciones, consejos y chanzas. Su amigo se fue. Se quedo con ella, echándose ambos mas cigarros de los que tenían pensado fumar antes de salir. Se puso nerviosísimo, no esperaba esa petición. No le cuadraba no tener que ser el quien hiciese la propuesta. Al despedirse se besaron. No se sabe quien a quien, la verdad. Y mientras se iba en su cabeza solo sonaba una canción:

And you

You look like heaven

An angel who stepped from a dream

777 times lovelier than anything I’ve ever seen.


 

The Magnetic Fields – with whom to dance

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Dolores – cortafuegos (videoclip)

Jark Prongo | Videos Musicales | Sábado, Septiembre 17th, 2011

Había cierto canguelo antes de ver el primer videoclip de Dolores, pese a llevar esperándolo meses. De alguna forma sabia que no podía ser malo, pues ya mostraron 30 segundos en la promo que sirvió para anunciar su debut en el Nasti, pero aun quedaba ese condicionante (para mal no, sino para peor) del videoclip de música independiente española. Es oír dicho concepto y desear estar ciego o en suspenso emocional fruto de una depresión. No quiero invocar todos los errores que ha dado este formato porque, ademas de doloroso y contraproducente, sale mas a cuenta enumerar lo poco bueno que hay y ha sido hasta el día de hoy: el material de Luis Cervero (que empieza a repetirse mas que un ajo cenando gazpacho) y los prometedores chicos de Magnetova Material. A todo esto hay que añadir a Jaime Pantoja, director y editor del presente. Un resquicio de esperanza que da pie a soñar con un futuro en el que no tenga que graparme los ojos cada vez que viene la hora española del indie en Kiss TV.

 De las 5 canciones que tenían en Bandcamp Dolores esta es la que cuenta con mayor potencial para crear devotos a su causa, así que fue solo cosa de aplicar cierto sentido común a la elección de tema a acompañar de videoclip. Y el resultado es inmejorable, de veras; lo digo desde la objetividad y desde el fanismo mas exacerbado. Debería servir para que Dolores tengan la rotación que merecen acorde a su calidad en canales musicales de esa gran engañifa que es la TDT, aunque, desgraciadamente, se les obviara en dichos medios y quedara reducida su presencia a las redes sociales: Facebook, Twitter, el obsoleto Myspace (parece de antes de Internet) y el Tuenti de Marta del Castillo. Una pena.

 El video, en su forma, presenta una serie de planos detalle de objetos y porciones humanas que nos hacen pensar en Robert Bresson al instante (pensamiento nada gratuito, pues firmo la mejor adaptación al cine de las desdichas que soporto Juana de Arco). Serruchos. Pieses. Copas. Una tijera (Dolores no reniega de su publico gay y aprovecha para mandarle un cariñoso saludo). Pilas petaco. Instrumentos musicales. Un disco de vinilo. Material de bricolaje. Un cuadro de ¿Juana de Arco? Una tortuga (¿guiño a los animalicos de Vaughan Oliver con V23?). Y se lía, vaya que si se lía: rajan el vinilo, joden una cinta de casette, destrozan el instrumental y la parte masculina del grupo (Tahiche, Juan y Pablo), que aparece atrapada por ondas hertzianas dentro de lo que podría ser una suerte de Videodrome, permanece en un principio estoica mientras Teresa se convierte en la Juana de Arco gallega para después pasar a aplaudir cuando esta deja caer sus primeras lagrimas como fruto del dolor soportado (hasta un estiramiento de sostén sufre la pobre, disciplina condenada por la ONU). Aquí se muestra el que es mi plano preferido del video, ya que recuerda poderosamente a la portada del Forever Breathes The Lonely Word, solo que confiriéndola movimiento: aparece media cara de Teresa derramando la primera lagrima, como Martin Duffy en aquel triunfo. Segundos después el alborozo de sus compañeros, que rompen a aplaudir como si aquello fuese una capea. Ve esto Leire Pajín y se rompe.

 Y no es solo el tremendo video, sino la noticia: el disco de Dolores saldrá el próximo 14 de Noviembre, en CD, descarga digital y vinilo (300 copias, o eso parece). Por una parte se convierte en fecha a señalar en el calendario para ir tachando días con ansia, pero por otra nos aproxima mas a lo que presumiblemente sera el advenimiento de una nueva era de oscuridad tras los comicios del 20-N. A tomar por culo, me quedo con lo bueno. A tope con Dolores. Muerte al idiota que ha puesto no me gusta en youtube.

 

Dolores – Cortafuegos

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The XX – VCR (pop)

Jark Prongo | Discos,Singles | Viernes, Septiembre 16th, 2011

De The XX se ha dicho alegremente que practican un minimalismo llevado al máximo, y en tantísimas ocasiones que ha sucedido un poco lo que Goebbels pregonara con su famoso axioma, aquello tan en boga hoy de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Digamos que prescinden de artificios y añadidos ornamentales, pero un grupo que graba su álbum con una formación de 4 personas (ahora son 3, Baria Qureshi, segunda guitarra y teclista, abandono el grupo a los pocos meses de grabar su único disco) dista bastante de ser minimalista, y mas aun de ser el equivalente al Cine de Robert Bresson, como se ha dicho en alguna que otra reseña. Exprimen los elementos de los que disponen hasta sus ultimas consecuencias, pero aquí no existe el la parte por el todo recurrente al cine del francés, como tampoco esta presente el discurso pesimista y desesperanzado que asomaba en gran parte de su filmografía. Las semejanzas con los sublimes Young Marble Giants si que son ciertas, si bien no llegan al autentico minimalismo de los galeses, ni de sus seguidores Confetti. Realmente, aunque sea de forma involuntaria (pues ninguno conocía la música de los otros hasta girar juntos), tienen bastante que ver con los geniales suecos jj. No en vano estos últimos han versionado a The XX.

 Aclarado esto, justo es señalar que el debut de The XX reúne una colección de magnificas canciones que destacan mas por separado, en formato de single. La precocidad de estos señores (Jamie Smith, Oliver Slim y Romy Madley Croft) es asombrosa: llevaban haciendo sus cosas como grupo desde los 16 años y, pese a poder habido contar con Diplo como productor, decidieron seguir perfeccionando las piezas que tenían hasta poder producirlas Jamie, que se ha convertido en una suerte de niño prodigio en la escena musical británica. La labor de practica y mejora a la que hacia mención se antoja opuesta a la que suele ser habitual en cualquier grupo, ya que no es difícil imaginar al grupo reunido en su local de ensayo decidiendo que elementos y acordes omitir o fundir en algo unitario, cuando cualquier otra formación iría añadiendo capas, arreglos (del tipo que sean) y demás elementos por norma general prescindibles. Y todo ello en mitad de la noche casi siempre, lo que sin duda ha imbuido a sus piezas de una atmosfera somnolienta, casi sonámbula. Música para sleepwalkers.

 Sorprende la forma del cartón del 7¨, el cual tiene una X recortada por ambas partes que permite apreciar el envoltorio difuminado interior, sin ninguna información adicional, convirtiendo así en una incógnita el contenido. Pinchando la cara a suena VCR, que viene a ser un monumento de la elegancia aplicada al pop. Cada acorde suena limpio y resulta prefecto en lo que imagino habrá sido el resultado de una búsqueda y posterior criba de notas durante incansables sesiones de ensayo. Romy y Oliver alternan susurros pareciendo no querer despertarnos mientras caemos sedados al oírlos. La letra hace uso de la segunda y primera persona (por este orden), formula poco manida en el mundo del pop, y pese a la multitud de interpretaciones que cabe extraer, aprovechan para hacer apología de si mismos, autobombo que se dice (creo que somos superestrellas, dices que crees que somos superestrellas). Razones para tener esa seguridad en si mismos no les faltan, la verdad.

 14 reproducciones consecutivas después de la cara a damos la vuelta al disco para escuchar Insects. Lo primero que se aprecia es un mayor predominio de los cachivaches electrónicos que Jamie gusta de toquetear cual ludópata dando al botón avance, solo que obteniendo mejor resultado que el que podría llegar a sacar el fenómeno de las tragaperras. Si en la cara a la primera en susurrar era Romy, aquí Oliver abre la veda, y cuando ella lo hace aprovecha para meter un homenaje a New Order y las risas de Bernard Sumner en Every Little Counts. Todo para aludir al Gregor Samsa de La Metamorfosis de Kafka, solo que haciendo énfasis en como se puede dar la transformación mental durante una relación que te hace sentir como un insecto, cuando el culpable es el otro. Si la transformación en la novela de Kafka se intuía real para hacer una critica velada al aislamiento que sufre el sujeto diferente, aquí es únicamente mental y en forma de complejo de inferioridad, pero no por ello menos asfixiante. Brillante.

 Un disco a conseguir.

 

The XX – VCR

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Veronica Falls – veronica falls (pop)

Jark Prongo | Álbums,Discos | Martes, Septiembre 13th, 2011

Vale. Lo suyo habría sido recibir una promo y escribir estas torpes líneas sin recurrir a la filtración que apareció ayer por la red gracias a la discográfica londinense Bella Union. E incluso que Veronica Falls o su agente (¡hola, Vicky!) hubiesen contestado a las preguntas enviadas por mail con algo distinto al guarda cuidado que apareció en la bandeja de entrada del correo hace ya casi un mes, por aquello de publicitarles y tal. Pero como las cosas no se han desarrollado así, aquí estoy, pertrechado de Risketos y tabaco frente al portátil, dispuesto a hablar de uno de los discos mas esperados de este 2011, especialmente por todo el revuelo generado por los 3 magníficos siete pulgadas que había publicado hasta ahora este cuarteto.

 Vaya por delante que no guardo rencor alguno a Veronica Falls, dando por hecho que su maleducado mutismo responde al ajetreo que se les viene encima con eso de presentar su debut girando con The Drums y Dum Dum Girls. Lo entiendo, y el objeto de la critica, como siempre, son las canciones, las cuales siguen siendo magnificas, casi sublimes en el mejor de los casos. He de achacarles, eso si, que hay algo que no termina de cuadrar. Ni en el resultado final del disco ni en cuanto a la actitud que vienen mostrando. Lo primero sera desarrollado a partir del siguiente párrafo, pero lo segundo se evidencia desde su formación en el 2009 (cuando Patrick, baterista, y Roxanne, guitarra y voz, dejaron su Glasgow natal disolviendo sus 2 grupazos anteriores – The Royal We y Sexy Kids- para conocer en Londres durante un concierto de Comet Gain a James, guitarra, y Marion, eterna aprendiz de bajista). Su salto a la fama fue casi inmediato, haciendo un recorrido por discográficas chupis (Captured Tracks antes, Slumberland Records ahora) que pocos novatos hacen, teniendo esto que ver casi tanto con la calidad intrínseca de los 6 temas contados que formaban su repertorio como con la agenda del móvil de James y Patrick, que contaba con números como el de Stephen Pastel, Alex Kapranos (Franz Ferdinand), Stuart Murdoch (Belle & Sebastian) y Mike Sniper, jefe de Captured Tracks. Igualita que la de cualquiera de nosotros, eh, con ese numero que sacamos una vez del baño de un after y el de Asistencia En Carretera.

 El disco fue producido y grabado hace 4 meses por Guy Fixsen (el monstruo encargado de los 3 primeros eps de Moose, amen de alguna que otra cosita de Piano Magic y The Breeders), el cual impelió al grupo a regrabar algunas de las canciones que ya habían visto la luz anteriormente (Found Love In A Graveyard, lo primero que conocimos de ellos, sale ganando con un subidón antes del estribillo que es mas pronunciado que en su versión original) y dejo tal cual otras ya conocidas (Beachy Head esta como siempre, y Stephen otro tanto de lo mismo, o eso me parece). Esto, así como la polémica decisión (por cercana a la estafa de cara al fan que ya conociese al grupo y fuese disponiendo de su material conforme iba apareciendo) de incluir casi un 50% de canciones ya publicadas en el lp, flaco favor hace a Veronica Falls, que tendrían que haber sido mas espabilados en otro sentido (no en la mala acepción que le confiere a la palabra esta actitud por la que han optado) y haber sustituido gran parte del material ya conocido por la cara b (Try Again) del single de adelanto publicado hace poco en Slumberland, o por la versión del eighteen is over the hill de The West Coast Pop Art Experimental Band que grabaron a finales de este verano. Quien sabe, igual la guardan para el rumoreado single que debería publicar Elefant Records…

 El ultimo tema mentado da una idea de por donde van los tiros sónicos de Veronica Falls, a los que se suele meter alegremente en el saco de post C86 sin reparar en el alto componente psicodélico que les influye, como bien demostrase su versión del Starry Eyes de Roky Erickson (13th Floor Elevators). Pese a las quejas del anterior párrafo, lo cierto es que el disco son 12 temas que, si se pillan sin haber escuchado nada del grupo, saben a gloria absoluta. Quizá, y es un quizá muy matizado, el disco se puede hacer algo repetitivo en su penúltimo tramo, pero no llega a saturar ni de broma, si bien constata que Veronica Falls habrían lucido mucho mas siguiendo con la dinámica de publicar solo singles. Con su reconocible sonido mezcla de surf, psicodelia y twee a la escocesa concatenan temazo tras temazo sin despeinarse, permitiéndose titular una canción con el nombre del grupo (autoguiño que siempre mola) y otra con el de un sórdido corto del gran Richard Kern (The Right Side Of My Brain, canción que ya habían adelantado y que supone uno de los momentos cumbre del disco). Cohabita dentro del lp una maniobra tan rara como cerrar Misery con una capella de corte pastoral que habría quedado mejor como apertura del disco, antes de Found Love In A Graveyard, pero bueno, su motivo tendrían.

 El punto álgido esta justo al final, con la inmensa Come On Over, ejemplar temazo que con su intensidad rítmica evita que reparemos en la facilona letra, algo vergonzante, la verdad. La tríada Bad Feeling, Stephen y The Box vendría a ser el particular homenaje de Veronica Falls a como sonaba el bajo de Kim Deal en sus grupos de 4 AD, ya fuese en sus propias manos (Pixies) o en zarpas ajenas (The Breeders), si bien es probable que en el estudio fuese Guy Fixsen quien tocase (como ya hizo con Laika y Piano Magic) y no Marion, la cual ha declarado no tener aun gran dominio del instrumento. El resto de cortes (All Eyes On You y Wedding Day) cumplen correctamente, sin destacar sensiblemente, salvo The Fountain, que parece haberse inspirado demasiado en el Left of The Center de Suzanne Vega. Que tampoco pasa nada, ya que la canción de la americana es ejemplar.

 Un disco notable que podría haber calado mas de haber sido mas humildes Veronica Falls, por lo que deja cierto sabor agridulce. Aun con todo, resulta necesario: venderá miles de copias y esto supondrá la nueva aparición de singles de grupos desconocidos en Slumberland. Singles de los que, como poco, una canción merecerá la pena. Como el de Sexy Kids, sin ir mas lejos.

 

Veronica Falls – come on over

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Veronica Falls – right side of my brain

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Disco Inferno – the last dance (postrock/experimental)

Jark Prongo | Discos,Singles | Lunes, Septiembre 12th, 2011

 Ayer, 11 de Septiembre, se cumplían 10 años del derrumbe en directo de las torres gemelas neoyorquinas, por lo que hubiera procedido hablar del Twin Tower de Alma-X para seguir con la dinámica imperante del blablablao conmemorativo de todos los medios de comunicación. No obstante preferí esperar 24 horas mas y así aprovechar para matar varios pájaros de un tiro. Primero, que no redundo en las necedades dichas por Gabriel Albiac, Juan Manuel de Prada y allegados. Segundo, que así aprovecho para hablar de Disco Inferno aprovechando que sale hoy mismo a la venta la reedición de sus descatalogadisimos eps. Y tercero, vinculando de manera inversa a los dos primeros pájaros, no hay nada mejor para articular una defensa de la libertad a todos los niveles (en un escenario donde esta cada vez se ausenta mas en un cerco que mengua desde hace 10 años y un día) que recurrir a Disco Inferno, pues ellos siempre hicieron lo que les salio de los cojones. Y su semen es néctar de los dioses, creedme.

 Ian Crause (guitarra, voz y letras), Paul Wilmott (bajo) y Rob Whatley (batería) podrían achacar perfectamente su nula repercusión mientras Disco Inferno existía a la pésima elección de nombre, un clásico de lo cenizo en el mundo de la música (que le pregunten a Ataque de Caspa) que suele conseguir chirriar de dientes entre aquellos que deciden llamarse, por poner ejemplos radicales, Barrabas, Alberto y los Trío Paranoias o, quedándonos en España, Juan Pardo, si bien es cierto que este ultimo es solista, se llama así de verdad y el apellido ejerce una extraña justicia poética sobre su persona. El caso es que la música de Disco Inferno es magnifica, y cobra doble valor al tener en cuenta el arrojo que tuvieron a la hora de no ceder ante caminos fáciles (para los cuales estaban perfectamente preparados, como se puede apreciar en este ep, el mas accesible de todos) y seguir por las vías de lo que les pedia su apertura de miras a la hora de ponerse a toquetear cosas y experimentar. Por supuesto, por mucho revival noventero en el que estemos inmersos a día de hoy, si ya en su día se les hizo poco o ningún caso, no creo que la fortuna les depare unos estipendios extra en forma de royalties procedentes de la muchachada contemporánea. Ni de coña. Es (era) el típico grupo que veías con mucha suerte en las listas de lo mejor del año de alguna publicación musical y que, llegado el momento, no terminabas de adquirir vinilo alguno suyo al sopesarlo en Discos del Sur (¡como se echa de menos esa tienda!) porque tus ahorros preadolescentes te impelían a pillarte cualquier chorrada de Pizzicatto Five. De cuando uno compraba con los oídos a sordas e iban pillando forma esas colecciones tan eclécticas de puro ridículo que tenemos a día de hoy. Bueno, y hasta aquí el anecdoton nostálgico.

Decía que Disco Inferno eran como un perro verde travestido de lémur, o ahí quería llegar para explicar su rareza, la cual solo se alcanza a entender escuchando repetidas veces sus 3 larga duración y los 5 eps. Repetidas veces porque, salvo el ep que me ocupa ahora, su discografía echa para atrás cosa mala las 2 o 3 primeras escuchas, sobre todo si uno no esta acostumbrado a la experimentación y al open your mind. Ian Crause se ha intentando quitar la etiqueta de heterodoxo musical señalando en repetidas ocasiones que sus principales influencias son Joy Division, New Order, My Bloody Valentine, Kraftwerk y cosas así, en un principio accesibles. Vive Dios que no miente (este ep lo grabo con Michael Johnson como técnico, el que fuera responsable de todos los maxis impepinables de New Order, y retraso su incorporación al estudio por acudir a un concierto de los mancunianos), pero a titulo personal añadiría a Flying Saucer Attack, Can, PIL, Wire y el resultado que obtiene del uso del sampler, que los aproximan a lo que conseguían White Noise con el corta-pega. Y ya después estaría el hermanamiento con Piano Magic, que suena descabellado de antemano pero algunas composiciones son primas hermanas y, ya en solitario, Ian ha tocado en no pocas ocasiones con ellos. Second Lenguaje es la mejor canción que podría tener Piano Maic, el Love and Music de Disco Inferno.

 The Last Dance apareció en 1993, habiéndose grabado poco después de la salida del magnifico lp D.I. Go Pop (que no contiene dicha canción, la cual si aparece aquí). Cuenta Ian a toro pasado que estaba en modo fan loco de New Order por aquel entonces (de ahí lo de contar con Michael Johnson en labores de producción, si bien es cierto que el ya era seguidor de Disco Inferno), así que alquilo una Gibson 335 como la de Bernard Sumner para afrontar su estancia en el estudio. Aprovecharon muchos samples que sobraron del registro de D.I. Go Pop, si bien son bastante testimoniales, las canciones no se entretejen en torno a ideas abstractas que partan de dichos sampleos. The Last Dance nos da durante sus 4 minutos una idea de como podrían haber reventado los charts indies Disco Inferno de haber tenido la libra esterlina en la mirada en vez de cualquier otra cosa: bajo post punk crujiente, líneas de guitarra perfectas, flangers, un bombo que entra antes del minuto 3 resaltando la no euforia de la canción y, sobre todo, un sentimiento melancólico que la convierte en pop para un mundo sin esperanza (al final no es el futuro, sino el pasado, lo que acabara con nosotros). No hay futuro, ya nos condenamos hace tiempo.

 D.I Go Pop, producida por Charlie MacIntosh, si parece haber hecho mayor uso del banco de samples, los cuales juguetean interponiéndose unos a otros de fondo para llegar a las capas superficiales en cuanto la voz de Ian les permite el acceso. 5 minutos de neo post-punk pionero de la nada, pues nadie (salvo Atari Teenage Riot) continuo por la senda abierta por esta canción. The Long Dance, de nuevo bajo control de Michael Johnson, parece ser la típica versión dub que siempre producía o remezclaba este señor cuando se encargaba de un maxi de New Order, con lo que podría afirmar que este es el Blue Monday (The Beach, mejor dicho) de Disco Inferno de no ser porque conserva la letra integra en toda su perfección, siendo una mezcla distinta con mayor duración y profusión de sampleos. Magnifica en todo caso, por descontado. Scattered Showers nos devuelve a los Disco Infernos del 95% de su discografía: intensos, emprendedores, valientes, raros, únicos. Casi 8 minutos que servirán de perfecto nexo entre lo accesible y lo difícil para cuando un nuevo oyente acometa la tarea de descubrir un grupo que jamás le sera recomendado por nada ni nadie mas allá de su curiosidad. Que aquí solo se han acordado de Ian Crause Jesus llorente y Victor Lenore, el primero por editarle un disco en su sello Acuarela y el segundo por hacerle una entrevista para el lamentable Rockdelux, por lo que, si leéis estas líneas, tendríais que ponerle remedio.

 

Disco Inferno – The Last Dance

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The Girls at Dawn – call the doctor (pop/punk)

Jark Prongo | Álbums,Discos | Miércoles, Septiembre 7th, 2011

De las girls bands que continúan en activo, las mas famosas probablemente sean Dum Dum Girls seguidas de cerca por Vivian Girls y las españolas Aias. Pero no las mejores. Mientras duraron, las canadienses The Organ marcaron unas cotas con su escasa discografía que solo queda al alcance de los grupos femeninos de laboratorio de mediados del siglo XX, y actualmente The Girls At Dawn, pese a su casi nula repercusión, no tienen rival. Vale que Dum Dum Girls facturen discos y eps notables (con Richard Gottehrer como productor así cualquiera) y estén jamonacas (aunque luego las ves de lejos a la salida de un Hotel antes de tocar y las confundes con unas chonis que han pactado vestir de riguroso luto Inditex por vete a saber que motivo), aunque ni siquiera en este ultimo aspecto pueden hacer sombra a las Girls At Dawn, pues parece que para ellas, y solo para ellas, se creo la expresión pajas de sangre. Vale, se que es un elemento carente de importancia a la hora de hablar/escribir acerca de su música, pero es verlas en cualquier video o foto y Onan aparece como conectado en el Messenger. Luego te anuncian el comeback de las Spice Girls y la libido se pilla unas largas vacaciones.

 Ana Economou (bajista), Sarah Baldwin (baterista) y Erin Campbell (guitarrista), de haber nacido hombres hace 20 años en Algete y haber encontrado un cantante en vez de pegar alaridos cada una de ellas, bien podrían ser los Nikis. No tienen ni puta idea de tocar. Nada. Se dedican a seguir la metodología de estos fenomenales madrileños, al menos en cuanto a lo que a la guitarra respecta: desplazan la mano por el mástil pulsando trastes al azar. Y el resultado cuesta creerlo de puro bueno. La metodología difiere levemente de los de Algete al superponer las 3 voces en todas las combinaciones que se puedan dar y tocar una cuerda del bajo de uvas a peras, mas que nada por amortizar la inversión en dicho instrumento. Pero cuidado, que aunque pueda parecer algo cacofónico a priori realmente tienen muy claro como quieren (y consiguen) sonar: punk-pop do it yourself. Y produce, graba y mezcla Erin, dejando solo en manos ajenas (y masculinas) al grupo la masterización. Esto si es feminismo bien entendido y no las paridas que rezan las pancartas que portan algunas pájaras del Movimiento 15-M.

 Hasta ahora su carrera ha estado mas o menos ligada a las de las Dum Dum Girls: empezaron casi a la par, sacaron ambas material en Captured Tracks (como las Aias) y Hozac Records y todas se declaran amigas de las Vivian Girls. Difiere en lo del éxito negado que decía al principio, y es algo que sigo sin comprender, pues ya no solo es que todo su material (este lp, 2 singles, un ep y un par de splits que aun no he conseguido escuchar) sea sobresaliente y fresquísimo, sino que el tema de estar o haber estado vinculado a Captured Tracks proporciona una inyección publicitaria que suele convertirse en hype al poco tiempo. Bueno, mejor que sigan así, a su bola, a que implosionen de éxito mercadotécnico.

 De las 12 canciones que conforman Call The Doctor 10 duran menos de 2 minutos, y las otras tampoco se van mucho mas lejos de dicha duración. Aquí encontramos espontaneidad que se va al extremo opuesto (tanto por duración como por virtuosismo) de lo que seria un lp de Popol Vuh o el enésimo peñazo de Rush. A veces parece que estemos escuchando el ep pop nunca grabado por las escocesas Lung Lee. Que tampoco da para hacer muchas cábalas la cosa, pues conforme estas sacando parecidos y nexos te das cuenta que has de cambiar la cara del vinilo porque se ha terminado de lo folladas que van las tías estas. Las canciones terminan casi antes de empezar, por absurdo y ridículo que parezca. Esto hace que resulte imposible destripar el disco canción a canción, claro, no tendría sentido redactar frases que se prolongan por mas tiempo del que dura la canción de la que hablan. Y mejor así.

 Pues eso, que le deis una oportunidad a estas jamelgas, que son las mejores. Y comprad bromuro por si algún día vienen a dar un concierto.

The Girls at Dawn – live (@ Mercury Lounge)

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The Girls at Dawn – come here to die

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Jeremy Jay – splash (pop/rock)

Jark Prongo | Álbums,Discos | Lunes, Septiembre 5th, 2011

Jeremy Jay se parece a lo que en el parque automovilístico seria un Talbot Horizon o un Lada Niva, claros referentes de errores de diseño, y para terminar de apañarlo la envergadura de sus extremidades conduce a pensar que cada cierto tiempo tiene que acudir a revisiones medicas por un mas que probable Síndrome de Marfan. Esto no es un faltar de modo gratuito, ya que le admiro, sino una introducción a la teoría conspiratoria que voy a dejar caer: el californiano no es noticia día si día también en las webs musicales por no ser un chulazo tipo Julian Casablancas. Discos y canciones tiene mas que de sobra como para figurar de continuo en Pitchfork, NME y, ejem, Jenesaispop, así que solo cabe pensar en un veto urdido por el contubernio islámico-vascuence o los reptilianos para explicar su ausencia en dichas páginas, máxime si sabemos que Jeremy viene entregando desde el 2007 un disco cada año que no baja del notable. No obstante, cada oyente ocasional de sus canciones termina deviniendo en fan. Un poco por el carisma del músico, otro tanto por las hechuras de pop atemporal que tienen y un mucho por la calidad irrebatible de las mismas.

Canciones de tan exquisito sonido responden, ademas de a un inmenso talento innato, a unas filias que le delatan como un aristócrata del buen gusto. Jeremy es un bon vivant que no deriva en hipster, es un anacronismo que revisa una y otra vez Vivir Su Vida (Jean Luc Godard) mientras degusta un brandy pero que también disfruta viendo cualquier peli de John Hughes con un cartón de Don Simón en la mano. Como ha de ser. Su aspecto le emparenta con Serge Gainsbourg (Jeremy es francófono y ha vivido bastante tiempo rodeado de gabachos), aunque la música que escucha va mas por Siouxsie & The Banshees, Jonathan Richman & The Modern Lovers, Suicide y demás triunfos nuevaoleros, sin dejar de lado a los Smiths, Sonic Youth y otros tantos imprescindibles, dando como resultado un sonido totalmente personal, en buena medida conseguido a través de tener muy claro como quiere sonar y producirse a si mismo las canciones. En dicho sonido personal e intransferible algo tiene que ver también ser amigo de Calvin Johnson (Beat Happening) y publicar los discos a su amparo en K Records.

Si bien lo lógico seria comentar su mas reciente (e ignoradísimo) disco, Dream Diary, prefiero hablar de Splash, lp que desde su publicación a mediados del 2010 pocas veces se ha movido de mis platos. Con una portada francamente horrible (que nos muestra a Jeremy en un parque con una pose y atuendo que nos puede llevara pensar que es un chapero venido de un pasado victoriano o un child molester esperando a que la muchachada acuda por allí), los créditos atribuyen al señor Jay las labores de producción, composición, mezcla, guitarra, piano, sintetizador y voz, quedando la guitarra rítmica para Jet Marshall, el bajo en manos de Tony Harewood y la bateria a cargo de Jacob Grace. Un poco por tener una banda con la que defender el disco de una manera normal en directo, porque fijo que, de habérselo propuesto, Jeremy habría podido prescindir de todos ellos. Vamos, que son contingentes por definición.

Splash resulta muy homogéneo tanto en cuanto al sonido que contiene como a la calidad de las canciones, donde lo heterogéneo viene marcado por un salto de calidad del notable al sobresaliente en las mismas. As You Look Over The City nos introduce en lo que sera el pop de maneras clásicas del disco, con la genial guitarra y Jeremy soltando los primeros gorgoritos afectados a la Morrissey. Bien. Just Dial My Number quizá sea la canción mas conocida del lp, pues conoció edición en 7¨ y videoclip promocional. Si las radioformulas funcionasen no movidas por maletines de discográficas esto habría sido numero uno un par de semanas seguidas como poco, pero a estas alturas es bastante cándido lamentarse por ello. Piano para el recuerdo que Jeremy sustituye en sus directos por un perfecto riff de guitarra, letra que hermana la canción con la inocencia de los grupos femeninos producidos por Phil Spector y anticipo del titulo del lp de este año, que debe todo su sonido a esta magnifica canción.

Splash pilla nervio y consigue ser así la canción mas guitarrera del disco, pero siempre manteniendo la elegancia de la que se impregna todo este álbum homónimo. Mención para una temática recurrente en las letras, los Jaguars, pero entendidos como animales, no como guitarras (también aparecen con este significado, dejando entrever la mitomanía de Jeremy). It Happened Before Our Time es el segundo tema sobresaliente del disco, con unas guitarras sencillamente perfectas, un Jeremy totalmente venido arriba en términos vocales y una letra que (probablemente me equivoque) alude a la extraña (y fascinante a la vez) película neozelandesa The Navigator: Una Odisea Medieval (Vincent Ward), con esa frase final de excavamos profundos túneles a través de las inacabables aceras. Nada, no hacerme ni caso.

A Sliver Of A Chance comienza con Jeremy declamando mas que cantando, en la mejor tradición Suicide, pero antes de llegar al minuto de canción las notas sostenidas estallan y adquieren una cadencia que nos acerca a los tiempos del pop superlativo, con un tramo final en el que se alternan los gorgoritos del californiano con lo que parece ser un laúd o un sitar que no figura en los créditos de producción. Magnifico nexo para preceder a la obra magna del disco y una de las mejores canciones de la pasada década, Hologram Feather. Esta obra maestra absoluta comienza con un Jeremy confesando que una Jaguar plateada y la emoción mas fuerte son algunas de las cosas por las que te recuerdo, lo que evidencia varias cosas: que la historia es real, que va dirigida a algún (o alguna) guitarrista (y presumiblemente cantante también, pues existe cierta ambigüedad con si escribe canciones dedicadas a el/ella o para que las cante, tipo Victor Sandoval con el disco del transexual conocido como Támara), que maneja las elipsis narrativas como pocos y que no le molesta abrir su corazón de un modo elegante. Ole. Por momentos la guitarra parece que va a irse por los acordes del famoso one hit wonder Liquido de Narcotic, pero ahí se queda la cosa, en un mero espejismo de plagio que encuentra su propio y brillante camino ayudándose de un teclado que sostiene las notas en los momentos previos a los anticlímaxs, de los que esta plagada la canción. Hasta en la letra, con un finalazo abrupto: conduje a San Francisco a solas para visitarte. Enorme, de verdad.

This Is Our Time, siendo buena con ganas, flaquea en comparación con la canción que sonó antes. La letra nos deja a un Jeremy henchido de amor soltando las promesas manidas que se suelen decir en estas circunstancias y que tantos facepalms provocan años después. Someday Somewhere es la canción mas liviana del disco, pero solo en duración, pues la intensidad regada de piano de esta pieza es considerable tanto por remitir al Richard Hawley mas en modo crooner como por la polisemia de la letra, que puede tratar tanto de un capricho momentáneo de Jeremy en forma de persona como de la desaparición de alguien para siempre, pasando por los fantasmas del pasado que adquieren forma corpórea. Y para cerrar el disco nada mejor que despedirse de forma elegante y coherente con la retórica Why Is This Feeling So Strong?, pegadizo medio tiempo donde Jeremy vuelve a hacer de impersonator de Morrissey, solo que contagiando del tono afectado del mancuniano la letra de la canción, con el clásico amor imposible que te carcome y te jode la vida.

Un discazo, vaya que si. Y Dream Diary, su continuación, mantiene el tipo, si bien se atraganta algo de primeras por su exceso de minutaje, eso que tanto daño hace al pop. Solo queda recomendar no os perdáis a Jeremy Jay en concierto, que merece la pena siempre (en su ultima visita a Madrid arranco casi tantos aplausos como Dolores). Le tenéis el 8 de Septiembre en el Nasti y el 10 en Barcelona.

Jeremy Jay – dial my number

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Salem – King Night (shoegaze/emotronica)

Jark Prongo | Álbums,Discos | Miércoles, Agosto 31st, 2011

Ha pasado casi un año desde que Salem publicasen este King Night, su debut, y en dicho lapso de tiempo Internet se ha visto salpicada por varias reseñas de marcado corte idiota, destacando por encima de todas la publicada en la web ¿musical? Jenesaispop. En ellas se ha enfatizado sobremanera la etiqueta de genial nombre pero necio significado witch house, así como la aseveración descriptiva Salem suenan como M83 en un walkman que se esta quedando sin pilas (y la variante que juega con la velocidad de giro del plato de cualquier tocadiscos), y ambas cosas  resultan autenticas aberraciones. Tanto por el flaco favor que hacen a uno de los grupos mas fascinantes que han aparecido en el cada vez mas homogéneo panorama internacional como por la manera de evidenciar la necedad de quien escribe las reseñas. Menos mal que Javier Blanquez y Juan Cervera, que si saben de lo que hablan y procuran hacer justicia (tanto al objeto de la critica como al oficio que supone escribir), equilibraron un poco la balanza con sendas criticas notables. Otra cosa bastante molesta es el hincapié puesto en la supuesta drogadicción y pasado gayer (en su modalidad de pago) de John Holland, uno de los 3 miembros del grupo, convirtiendo toda reseña en algo mas próximo a un testimonio de superación de cualquier carguito de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción simulando ser un ex yonqui que en una critica musical propiamente dicha. Así no, joder; a un grupo con un sonido tan etéreo y misterioso como Salem no se le puede tratar como a una Amy Winehouse de la vida. Casi mejor todo lo contrario: habida cuenta que ellos dosifican al máximo la información que quieren se sepa (ahí están las enigmáticas portadas de los eps anteriores a King Night para atestiguarlo), no vengáis a hacer periodismo rosa musical hablando de lo que carece de importancia al comentar una obra semejante. Llegáis, citáis sus nombres (Jack Donoghue, Heather Marlatt y el ya mentado John(ki) Holland), sus influencias o lo que creáis que pueden serlo (Boards of Canada, Aphex Twin, M83, My Bloody Valentine, Portishead, Dead Can Dance, Angelo Badalamenti/Julee Cruise, Atari Teenage Riot, con quienes comparten productor, y, por supuesto, Burial, al que tenían que haber imitado en cuanto a preservar la imagen misteriosa) y pasáis a comentar la música. De aquella manera. Vuestra manera.

 (Nota: en esta ocasión no voy a hacer alusión alguna al contenido de las letras de las canciones. Prefiero que permanezca el halo de misterio que da ese i love you de otra dimensión que abre el disco)

King Night es uno de los discos mas cinematográficos que uno se pueda echar a las orejas, cada corte parece concebido para acompañar una secuencia de cualquier película de cadencia sonámbula que se os ocurra, o directamente toda la filmografía de Jean Rollin, que para el caso es lo mismo. Esto no es descabellado, pues Salem lo han dejado entrever con los magníficos videos que ellos mismos elaboran y lo han confirmado reconociendo al cine como principal influencia, por encima de cualquier grupo o genero. King Night abre con unos coros que compiten con lo que aun no se si son guitarras o sintes saturados, y la canción encajaría perfectamente como acompañamiento a la persecución de Robert Mitchum a los huérfanos en La Noche Del Cazador (Charles Laughton) o como sustitución de la versión del Song To The Siren a cargo de This Mortal Coil en un pasaje muy determinado de Carretera Perdida (David Lynch). Asia es, sencillamente, una canción que no te puedes sacar de la cabeza ni con una autotrepanación, pareciendo cosa de un Gary Numan ocultista. Si bien el video rodado por Salem se me antoja perfecto, no desentonaría como cierre en Acoso En La Noche (Jean Rollin), mientras vemos a Brigitte Lahaie y Vincent Gardere andar cogidos de la mano y desposeídos de toda voluntad a una muerte segura. Que canción y que final, parecen hechos para encajar quirúrgicamente. Frost, con los susurros de Heather imbuyendo toda la canción de un tono fantasmagórico que recuerda a la simbiosis perfecta entre Bilinda Butcher y Julee Cruise, bien podría ser (el titulo no creo que sea casual) cualquier canción cantada por esta ultima en la cantina de la serie Twin Peaks (David Lynch/Mark Frost). Romanticismo de otra dimensión.

Sick, con unas bases que parecen haberse tomado lidocaína mientras eran programadas, cuenta con un rapeo grave y desganado que recuerda a las amenazadoras primeras apariciones de Freddy Krueger en Pesadilla En Elm Street (Wes Craven), cuando el psicópata aun no era un sátiro y daba autentico canguelo al erigirse en Dios único del mundo de los sueños (y, por lo tanto, hacer y deshacer a su antojo la poca lógica que sustentaba el mundo de lo onírico). Release Da Boar es la mezcla perfecta entre M83 y My Bloody Valentine, con unas frecuencias que parecen venir de otro plano dimensional o, simplemente, recordarnos que quienes estamos al otro lado, realmente, somos nosotros, como sucede a lo largo de Carnival Of Souls (Herk Harvey). Trapdoor retoma los fraseos psicopáticos y añade casi a la mitad del tema una línea de sinte que sera lo mas festivo (dentro de los márgenes anestesiados en los que se mueven Salem) que oiremos en todo el disco. Un poco morir, desprenderte de tu cuerpo e irte de fiesta velando por alguien en una ciudad de neón, como sucede en Enter The Void (Gaspar Noé). Redlights nos devuelve a Heather, solo que acompañada esta vez de un sinte sostenido que juguetea con frecuencias casi propias del acid, y podría musicar perfectamente la excursión a la luz del día a las rocas de las colegialas de Picnic En Hanging Rock (Peter Weir) o cualquiera de los sueños de La Ultima Ola (de nuevo Peter Weir). Hound, con esas percusiones casi tribales y el aire trágico de los sintes, habría quedado de maravilla en el críptico y alucinado final de Les Herbes Folles (Alain Resnais). Como si lo viese.

Traxx no deja de lado las percusiones tribales, y el tono de Heather suena marcadamente depresivo en esta ocasión, como anticipando algo inminente o lamentándose por la mierda de realidad que le ha tocado vivir. Niquelada para el ultimo plano fijo en forma de fresco vivo que se muestra en Canciones Del Segundo Piso (Roy Andersson). Tair samplea bombos del Wake Up de Laurent Garnier y, sin ser mala canción, quizá sea la única prescindible del disco, pues es la que mas se asemeja al hip hop convencional. Por ese mismo detalle tampoco se puede asociar a una película de ambiente somnoliento, por lo que da igual que diga que le pega a la TV Movie Felipe y Letizia (Joaquín Oristrell) mientras Marichalar se canta unas rimas guapas en una narcocena fuera de plano que a Simón Del Desierto (Luis Buñuel), entendiendo que las rimas son las cosas que le dice el estilita al diablo. Killer nos saca del agradable amodorramiento en que nos ha sumido todo el disco, cerrando con esta coda que resulta muy próxima al shoegaze de toda la vida, solo que con la acostumbrada voz cansada, casi hastiada. La explosión de ruido como contraste a lo perezoso de las bases y la voz hace que sea perfecta para acompañar otro final de película de Jean Rollin, concretamente el de La Vampiresa Desnuda y su recurrente (en la filmografía del francés) playa, la cual observa como dos amantes enfrentan amor y muerte para trascender lo fútil de su vida. Que dicho así parece una mariconada, claro, lo suyo es ver la escena con la canción de fondo.

Un disco casi perfecto, realmente sugerente y misterioso, de atmósferas etéreas y extrañamente románticas. Imprescindible, tanto por la música que contiene como porque nos recuerda que las pesadillas, casi siempre, son mejores que la realidad. Y si no os lo creéis, ahí queda la venidera reforma constitucional que nos vamos a chupar para demostrarlo. A tope con la democracia, claro que si.

 

Salem – asia

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