Cats on Fire – Neu! Club – 28 de Febrero
Da gusto acercarse a ver un concierto sin esperarse nada especial, y salir con la sensación de que el grupo en cuestión lo ha dado todo sobre el escenario, ha disfrutado y lo más importante, ha hecho disfrutar al público que ha ido a verlos. Eso sucedió ayer en el concierto de los finlandeses Cats on Fire; sus discos son buenos, sus canciones son potentes e inteligentes y su sonido es compacto, pero viéndolos en directo te das cuenta de que el cuarteto (quinteto en directo) es capaz de transmitir toda su frescura y vitalidad al público. Su vocalista y guitarra, Mattias Björkas, es un showman en toda regla, tras su frágil y endeble cuerpo esconde una energía encomiable que le convierte en una mezcla de Morrissey (con sus contoneos, poses y aspavientos) con la elegancia y glamour de Bowie y la pose torera, arrogancia y expresividad de Jaime Urrutia. Una mezcla de expresividad explosiva que no se veía acompañada por el resto de grupo, mucho más retraído, con un Kenneth Höglund al bajo con cara de ‘yo pasaba por aquí’, un tímido Ville Hopponen a la guitarra y un magnífico batería llamado Henry Ojala.
El concierto en sí fue una oda al pop clásico de los 80 (estética incluida con esos pantalones pitillo y los boogies) , y aunque en casi todas las reseñas se les compare inevitablemente con The Smiths, la banda no solo bebe de las fuentes de los mancunianos, según la canción que escuches puedes encontrar referencias a bandas como The Farmer Boys, The Bluebells o incluso los encantadores The Bats. Desde un principio supieron ganarse al público dando un repaso de casi todos los temas incluidos en su (hasta la fecha) único álbum ‘The province complains’ y con los que el público asistente bailó y disfrutó de lo lindo, especialmente con ‘I am the white-mantled king’, ‘Draw in the reins’ y ‘Higher grounds’. También repasaron lo que será su inminente nuevo Lp (a la venta a mediados de mes) publicado por el sello londinense How does it feel to be loved? y de título ‘Our temperence movement’. Canciones como la impresionante ‘Horoscope’ o ‘Letters from a voyage to Sweden’ seguro que se convertirán en himnos tal y como ha pasado con clásicos como ‘Higher grounds’, al menos en directo se encargaron de recordarnos que tienen nuevas canciones capaces de hacernos vibrar tanto como lo consiguió anoche Mattias y el resto de banda.
También debo añadir en su favor el esfuerzo realizado por la banda al llegar a Madrid después de haber recorrido en 4 días un ‘circuito’ que comenzó en Málaga, atravesó la península hasta Vigo, se desplazó hacía el este hasta llegar a Barcelona, bajaron a Murcia y recalaron en la capital con más de 2000km recorridos y un cansancio que no conisguió que Mattias dejara de contonearse y exhibirse durante la hora que duró la actuación. Un diez para los finlandeses.
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